En el viejo imperio británico, se conocía como cipayo a un nativo de la India reclutado al servicio del poder europeo, normalmente del Reino Unido, pero el uso también se extendía a los ejércitos coloniales de Francia y de Portugal. De ahí se generalizó una segunda acepción como nativo de una colonia simpatizante con los intereses metropolitanos, o simplemente "secuaz a sueldo". En la Argentina, cuando se considera que un individuo no defiende a la nación sino que trabaja para los intereses extranjeros, suele ser calificado con la palabra cipayo. Así, un cipayo es un empleado del imperialismo, un ‘vendepatria’, un traidor o, un ‘entreguista’.

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