lunes, 29 de enero de 2024

A VOS TE GUSTAN LOS POBRES ( Sobre un texto de Cecilia Solá)



A VOS TE GUSTAN LOS POBRES
A vos te gustan los pobres.
A vos nadie puede acusarte de ser mala persona, o discriminador. Si a vos te gustan los pobres.
Te gustan los pobres cuando son ubicados, cuando agradecen la limosna con un "Dios la bendiga señora", "que Dios se lo pague, patrón", y se alejan con la cabeza gacha.
Te gustan los pobres que te ofrecen cortarte el pasto del cantero o limpiarte la vidriera del local, y te dicen deme lo que quiera, porque ya sabemos que trabajo hay, que no trabaja el que no quiere. O el que quiere un pago justo.
A vos te gustan los pobres que reciben, sin quejarse, la ropa rota y sucia que llevás a las caridades, porque ya no te sirve ni de trapo de cocina, pero seguro que a ellos, pobrecitos, les va a servir, aunque sean medias rotas, remeras manchadas, y hasta calzones usados.
Te gustan los pobres que no se animan a desear el asado de los domingos, ni el celular de última gama, ni las zapatillas de marca, porque eso no es para ellos. La antena del DTV en un ranchito te ofende, igual que la piba sacándose fotos en una pieza sin revoque.
Los pobres en la calle, gritando justicia, exigiendo derechos, pasan automáticamente de la categoría de "pobre gente" a la de "negros de mierdx".
Porque, como se atreven los pobres a desear, y peor aún, a exigir? ¿Cómo van a querer mirar la misma película que vos, tener el mismo teléfono que tu hija, las mismas zapatillas que tu hijo si ellos son pobres y vos no.
Hace tiempo, una mujer a la que ni quería ni respetaba, me dijo que desde que salieron "los planes" ya no conseguías una chica que te barra la vereda. Lo que no dijo fue que su vereda era de media cuadra, y que les daba unos pesos y una bolsita con pan viejo y desmigajado, ese que queda en la mesa después de comer. Porque el que tiene hambre, come lo que sea.
A vos nadie puede acusarte de no ser caritativo. Eso sí, no con todos, solo con los que no andan cortando calles y levantando ollas revolucionarias para toda la comunidad, solo con los que no exigen, sino que vienen, calladitos y humildes a pedir tus desperdicios, y después agradecen.
A vos te gustan los pobres, pero no todos. Solo los que te hacen sentir rico.
May be an image of 5 people, parking meter and text that says 'Sudestada'

Juan Manuel de Rosas y San Martín.



En 1844, seis años antes de su muerte, San Martin en su testamento, otorga a Rosas el sable libertador:
“El sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina Don Juan Manuel de Rosas, como prueba de satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido, el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tratan de humillarla”

Primer Plan Quinquenal. Primer Peronismo. 1946/ 1951

 



Este Plan se apoyó desde lo Económico en favorecer el surgimiento de nuevas empresas industriales y el reequipamiento de las existentes, dando impulso a sectores de industria liviana y la recuperación salarial mejorando la distribución de la riqueza.
Entre 1946 y 1948 los salarios reales se incrementaron un 40%, la participación de los asalariados en el ingreso total pasó del 37% a casi el 40% y siguió aumentando hasta alcanzar un nivel del 47% en 1950.

Patronato de la infancia, "la colecta del día de los pobres".


El aporte de los niños ricos que llevan a depositar sus alcancías. Pequeña contribuyente llegando a la residencia de la señora Alvear de Lezica a depositar su alcancía, 1920.
Documento fotográfico. Inventario 150497.
El texto es el original de la fuente

.

LA METAMORFOSIS. Café Libro. La historia surrealista de un hombre que se despierta un día convertido en un insecto gigante


.“La Metamorfosis” de Franz Kafka es una obra que desafía las fronteras de la realidad y la ficción, sumergiendo al lector en un mundo surrealista y profundamente simbólico. La historia comienza de una manera tan abrupta como inquietante: Gregor Samsa, un viajante de comercio, se despierta una mañana para descubrir que se ha transformado en un insecto gigantesco. Esta premisa, aunque descabellada, es presentada con una sobriedad y realismo que caracterizan el estilo único de Kafka.

Lo más impactante de la obra no es solo la transformación física de Gregor, sino cómo esta metamorfosis afecta su vida y la de su familia. La reacción inicial de confusión y horror de Gregor pronto da paso a una mezcla de resignación y desesperación. Kafka utiliza esta transformación para explorar temas como la alienación, la identidad y la incomprensión.
La familia de Gregor, inicialmente compasiva, gradualmente se muestra resentida y avergonzada por su presencia. Este cambio en la dinámica familiar refleja una crítica a las relaciones humanas y la fragilidad del amor y la lealtad bajo circunstancias extremas. A través de la perspectiva de Gregor, el lector se enfrenta a la dura realidad de ser visto como un parásito, un ser indeseado y repulsivo, lo que lleva a una profunda reflexión sobre la humanidad y la empatía.
El lenguaje de Kafka en “La Metamorfosis” es directo pero cargado de significado. Cada frase parece estar cuidadosamente escogida para evocar la desesperanza y el absurdo de la condición de Gregor. La atmósfera opresiva del hogar de Samsa, combinada con la creciente desesperación de la familia, crea un escenario claustrofóbico que refuerza el aislamiento de Gregor.
La metamorfosis es también un reflejo de los conflictos internos de Kafka. Su complicada relación con su familia, especialmente con su autoritario padre, se entreteje en la trama. La obra puede interpretarse como una expresión de los sentimientos de Kafka de ser incomprendido y marginado, no solo en su hogar sino también en una sociedad que valora la productividad y el éxito.



Varela


 El 27 de enero de 1923, cuando el general Héctor Benigno Varela salía de su casa de Buenos Aires en Fitz Roy 2461, el anarquista alemán Kurt Gustav Wilckens le arrojó una bomba y le pegó cinco tiros. Varela, apodado “el carnicero de la Patagonia”, había sido el principal responsable de los asesinatos de cientos de peones rurales en las Huelgas de Santa Cruz de 1921. Los jornaleros, que se habían atrevido a protestar por las terribles condiciones de trabajo que les imponían los grandes terratenientes (los Menéndez-Behety, los Braun, las compañías ganaderas británicas, etc.), fueron fusilados sin juicio previo, obligados a cavar sus propias tumbas, en uno de los asesinatos en masa más terribles y cobardes de la Historia. Wilckens justificará su acto declarando: “No fue venganza; yo no vi en Varela al insignificante oficial. No, él lo era todo en la Patagonia: gobierno, juez, verdugo y sepulturero”.