lunes, 24 de enero de 2022

Eva Perón

 «Era una detallista.

Estando en la Secretaría, Evita atendía a una mujer que había ido a pedirle una vivienda. Era una mujer muy joven, con hijos y que no tenía marido. Luego de escucharla, Evita le facilitó una casa en Dock Sud y la infaltable máquina coser. Luego le preguntó si le faltaba algo. "Señora, me dio todo", le contestó la mujer. Entonces Evita la hizo sentar en una silla y le dijo que pensara si le faltaba algo más, que luego la volvería a llamar.

La gran curiosidad me llevó a pedirle permiso para quedarme, yo estaba muy intrigada: ¿Qué más le iba a ofrecer Evita a esta mujer?

Pasó un buen rato, ella continuó atendiendo a otras personas, y entonces Evita me dijo: "Estás intrigada. ¿No te diste cuenta que le falta algo?"

Entonces ella llamó a la joven mujer. La mujer expresó que no le faltaba nada. Evita respondió: "Te faltan los dientes, eres muy joven para estar sin dientes". Y le dio la nota para tener la dentadura postiza.

Los dientes postizos, al igual que las máquinas de coser, han sido un hito en la Fundación. El descamisado era el sin vivienda, el hambriento, y casi siempre el desdentado. El Pueblo Trabajador no había tenido acceso a la atención odontológica, eso era un lujo.

Por estos actos Evita fue vista como un San Francisco, que se pone del lado de los pobres y de los que sufren.»

María Hortensia "Lala" García Marín, dirigente política.

Recopilación, transcripción y gráfica de Emiliano M. Ayusa para "Historia del Peronismo y la Comunidad Organizada".

sábado, 22 de enero de 2022

Las Cartografías Sociales y el territorio de la Intervención. Por: Alfredo Carballeda

 

La intervención en lo social tiene un ámbito espacial que va siendo definido según la singularidad de cada circunstancia, problema, demanda desde donde esta se construye. Ese espacio, lugar en que la intervención se desarrolla toma la forma de “Escenario”.
Los escenarios de la intervención en lo social se hallan dentro de diferentes territorios que los contienen y son atravesados por disímiles formas de inscripción de los problemas sociales. Las inscripciones, en tanto marcas objetivas y subjetivas de éstos pueden ser analizadas desde diferentes expresiones de las “cartografías sociales”.
Desde el proceso de intervención se construyen diferentes diálogos entre; cartografías, escenario, y territorio. Estos intercambios derivan en formas diversas de producción de subjetividades. La subjetividad, desde esta perspectiva, se construye y de-construye en un movimiento que se expresa en el propio devenir de la cultura, de la cotidianeidad, de una compleja trama móvil de significaciones, signada, en este caso por la noción de problema social, que en definitiva convoca a la intervención.
Ese movimiento, como proceso, es un observable en la relación entre territorio y escenario, tanto desde la vida cotidiana, como en las narraciones que se generan en los espacios de la intervención, y en las diferentes formas de expresión que los actores sociales poseen dentro de canales formales e informales.
Por otra parte, la Intervención en lo social, al ser ella misma productora de subjetividad aporta construcciones discursivas, formas de comprender y explicar desde una direccionalidad definida y organizada. Es decir; designa, nombra, califica y de hecho le da una forma definida a las cuestiones sobre las cuales actúa. Dentro de un “orden”, una lógica, precisada, que se va construyendo a través de diferentes formas de relación con: el otro, el contexto, el escenario, el territorio y las cartografías sociales.
Esta dirección, este orden, serán diferentes, según los marcos teórico conceptuales que se utilicen, los postulados ideológicos y las influencias de la época de quien interviene.
La noción de cartografía permite mostrar los diferentes recorridos temáticos o argumentales que atraviesan los territorios de la intervención. Entendiéndolos como continentes de los distintos escenarios de la misma. Por ejemplo, es posible trazar una cartografía del “conflicto con la ley” como demanda de intervención en diversos aspectos como; el análisis de sus formas iniciáticas, rituales, procesos de estigmatización, inscripciones en el cuerpo, marcas institucionales, experiencias, pedidos de ayuda, vulneración de derechos y conformación de códigos.
Otro ejemplo de la aplicación de esta noción es en el campo de la drogadicción…“El trazado de una cartografía del consumo de sustancias: inicio, ritos de consumo, desencadenante de pedidos de asistencia, experiencias de tratamiento, etc.”… (Bataglia, C.; Raiden, M.: 2008)
En definitiva, la cartografía social desde esta perspectiva, da cuenta de una posibilidad de acceso que va desde la producción de subjetividad dentro de un territorio definido, permitiendo acceder hasta la expresión singular de ésta en el escenario de la intervención.
También la cartografía, es la representación de un mapa de los elementos imaginarios y simbólicos de la ciudad. Un mapa en definitiva orientado a las áreas temáticas que se construyen desde la demanda hacia la intervención. Ese mapa se escribe en un territorio.
El territorio, especialmente a partir de la Modernidad, es la ciudad, lo que ella representa, lo que la constituye desde su construcción imaginaria, sus paisajes, construcciones, los usos sociales de éstos y el contenido simbólico de sus instituciones.
El territorio es en definitiva el espacio habitado, donde la historia dialoga con el presente y permite a partir de reminiscencias de ésta también construir una idea de futuro o incertidumbre. Allí el territorio se transforma en un “lugar” delimitado desde lo real, lo imaginario y lo simbólico. Esa delimitación, marca los bordes que encierran al territorio en sí mismo, pero, como tales, esas orillas están en constante movimiento.
Los límites del territorio, tienen un importante componente subjetivo ya que, son en definitiva, inscripciones de la cultura, la historia y se entrelazan estrechamente con la biografía de cada habitante de la ciudad. Allí, en los límites, es donde comienza a construirse la relación entre territorio e identidad en la esfera de cada sujeto.
En el campo de la intervención, conviven dos formas de definir y delimitar los territorios, la primera se expresa en mapas oficiales, catastros, áreas programáticas, nomenclaturas. La segunda forma de construcción del territorio y sus márgenes es desde las propias simbolizaciones de sus habitantes. El territorio y el escenario de intervención son definidos en parte desde la palabra, desde lo discursivo, desde la nominación que ese “otro” hace del lugar y sus componentes. En esa definición también se introduce el paisaje y sus significaciones como elementos extra-discursivos.
De este modo, la mirada, junto con la palabra, ratifican la pertenencia promueven asociaciones y formas del lenguaje donde el territorio “habla” para convertirse en texto.
En otras palabras, la ciudad, en tanto territorio, se constituye como una compleja trama simbólica en permanente movimiento y construcción de subjetividad. La ciudad, al igual que el barrio como escenario, son textos a ser leídos, escrituras, que hablan de las construcciones simbólicas de quienes los habitan, de cómo se construye el sentido de la vida cotidiana, desde la cimentación de significados, hasta la resolución de problemas prácticos. La Intervención en lo social puede dar cuenta de esas cuestiones desde diferentes ángulos. En el desarrollo de entrevistas domiciliarias, las viviendas se comportan como textos a ser leídos y develados, “hablan” de las características de sus habitantes, de cómo construyen y confieren sentido a su cotidianeidad. El lugar simbólico, que ocupa cada habitante de la vivienda se expresa en ese discurso que se muestra en un lenguaje propio y singular.
De la misma manera, el barrio, donde se ubica esa vivienda exhibe su propio carácter discursivo a través de las construcciones, las características de las casas, la fisonomía de las calles. Una institución barrial, puede desde su arquitectura hablar acerca de su historia, de las particulares de ella, hasta incluso de las formas de organización que la construyeron.
Estas diferentes tramas simbólicas no son estáticas, están en movimiento, a veces este se torna expansivo, otras en procesos de retracción. Los escenarios, también cambian sus significados a partir de los acontecimientos que los atraviesan. Lo empírico y lo imaginario al encontrarse generan una serie de intersticios donde a veces el orden empírico influye sobre el imaginario o viceversa. De este modo se crean espacios, grietas de significación que pueden ser comprendidos y explicados. Aportando de esa forma más elementos de análisis al proceso de la intervención en lo social.
El territorio, como espacio de contención de los intensamente cambiantes escenarios sociales, puede presentarse en forma heterogénea, con distintas lógicas, diferentes formas de comprensión y explicación de los problemas sociales.
Escenarios, al fin, habitados por disímiles grupos sociales en espacios donde la fragmentación vincular y la pérdida de lazo social, generan e inscriben en las historias sociales, diferentes formas de padecimiento.
Estas amplían desde la práctica la noción de cuestión social, así la aproximación a lo subjetivo permite conocer con mayor profundidad los problemas sociales sobre los que se interviene. Incorporando de esta forma más instrumentos de análisis y conocimiento.
De ahí que la intervención comunitaria se aproxima a la noción de espacios micro-sociales, y también a la de escenario de intervención. Desde estas, se hace posible comprender y explicar las diferentes expresiones de la cuestión social abarcando distintos ángulos, perspectivas y visiones.

El lugar del Trabajo Social. Alfredo Carballeda

El Trabajo Social suele habitar la periferia, los márgenes de las llamadas "ciencias sociales" , allí, muchas veces surgen respuestas y verdades que no suelen ser comprendidas hasta mucho tiempo después. A ellas llega simplemente haciendo, construyendo y recreando acontecimientos.

sábado, 8 de enero de 2022

Revisando un texto : Algunas Consideraciones sobre el Registro dentro del Campo del Trabajo Social Por; Alfredo Juan Manuel Carballeda


1-Algunos antecedentes Históricos
Las diferentes modalidades de registro que utilizan distintas disciplinas tienen un origen común. Tanto El Trabajo Social, como la Medicina, la Psiquiatría, etc. pueden ser estudiadas desde una perspectiva que podría denominarse registro y contexto. Es posible pensar el origen del “registro” , tal como lo conocemos ahora en el marco de la modernidad, y en gran parte como heredero de las ciencias naturales. Luego de la Revolución Francesa, las formas de registro tendrán un carácter más distintivo y una orientación mas vinculada con el disciplinamiento. Si seguimos las enseñanzas de Michel Foucault en textos como “Vigilar y Castigar” o “La Verdad y las Formas Jurídicas”, el registro se nos presenta ya como un instrumento de disciplinamiento, relacionado con nuevas formas de construcción del conocimiento. Foucault, en “Vigilar y Castigar”, cita algunos reglamentos de las parroquias parisinas, y de las instituciones de caridad que intervenían en éstas:...”El territorio por cubrir se divide en cantones y cuarteles, que se reparten los miembros de la compañía. Estos tienen que visitarlos regularmente; “trabajarán en impedir los lugares de perdición ; tabaquerías, juegos de naipes, escándalos públicos, blasfemias, impiedades y otros desórdenes que podrían llegar a su conocimiento”. “Habrán de hacer visitas individuales a los pobres , y los puntos de información se precisan en los reglamentos; estabilidad en el alojamiento, conocimiento de las oraciones, frecuentación de los sacramentos, conocimiento de un oficio, moralidad y “ si no han caído en la pobreza por su culpa”..(Foucault, Michel p.87 ).
Desde esta perspectiva y siguiendo a Foucault , ya desde mediados del siglo XIX, las intervenciones en lo social , pueden relacionarse con un trípode que puede que las articula : vigilancia, registro e inspección. Pero, estos tres elementos se encuentran articulados entre sí y se buscan otros antecedentes históricos es posible hallarlos en el siglo XVII en Inglaterra en las epidemias de Peste. Un texto literario interesante en este aspecto es “Diario del año de la Peste” escrito por Daniel Defoe, el escritor de Robinson Crusoe, en este libro comenta y transcribe el diario de un familiar que había vivido una epidemia de peste en el Siglo XVI.
En síntesis , podemos ubicar al registro en cuanto a sus orígenes dentro del concepto de Sociedad Disciplinada, tomado por el propio Foucault y otros autores como Robert Castels o Jaques Donzelot.
En nuestro país, surgen con la llegada de la Ilustración los primeros registros sociales, que se encuentran fuertemente atravesados por lo jurídico. En los prmeros procesos judiciales donde aparece el concepto de “Delito Social”, a mediados del siglo XVII, cuando alguien era acusado de vago u ocioso, los vecinos debían dar testimonio de la forma de vida del acusado y este tema formaba parte importante de los mismos.
Es importante tener encuenta que las primeras instituciones de la Acción Social en nuestro país, contaban con modalidades de registro, el Correcional de mujeres, la Casa de niños expósitos, la Sociedad de Beneficencia , etc. registraban los ingresos y evoluciones de sus internados.En el proyecto educativo de Sarmiento el Registro es un instrumento clave para la práctica docente.
Con la conformación del Estado Moderno Argentino, a partir de la generación del 80, las modalidades de registro se multiplican, tratan de dar cuenta dela vida cotidiana de los habitantes de la periferia. Pero esas formas de registro , no se encontraban aisladas en la necesidad del dato estadístico o el censo sino que se articulaban fuertemente con la intervención en lo social.
2- El registro, la intervención y sus diferentes inscripciones
Desde otra perspectiva, podemos estudiar el registro de los Trabajadores Sociales en cuanto a su relación con “la verdad”, de lo verdadero en relación a una determinada situación. Pero, el registro es solo una descripción? O es un constructor de verdades?. De ahí que podríamos pensar como el registro no solo “registra”, sino que construye “sujetos de conocimiento”.
Históricamente y hasta el presente la estructura básica de la Historia Social intentó ubicar a un sujeto dentro de una determinada población “homogéneamente y previamente constituída”, en otras palabras, si la persona porsee o no cobertura social, su nivel de instrucción, su profesión, su ocupación, la conformación del grupo familiar con las características de sus integrantes , etc. , de alguna manera recorta y construye a esa persona que acude a un Servicio Social.
A su vez, dentro del marco de la Intervención del Trabajo Social, el registro implica algunas cuestiones que sería necesario detallar.
En primer lugar, la persona que es atendida , sabe que será registrada, sabe que lo que exprese tendrá alguna inscripción, pero dentro de ese juego, lo que ocurra con ella será en gran parte resultado de lo que se registre. Desde esta perspectiva el registro implica una fuerte incsripción subjetiva atravesada por la institución donde se está llevando adelante.
Por otra parte el registro, implica una “estructura narrativa”, pero no cualquier estructura de narración, es decir que el registro, lo que se escriba va de la mano de la observación y de la entrevista, y estas cuestiones remiten irremediablemente a diferentes marcos conceptuales y referenciales, que pertenecen a la esfera del Trabajador Social y de la Institución donde la intervención se está desarrollando.
Es decir el marco de referencia, puede referirse a la salud, la salud mental, la minoridad, el trabajo comunitario, etc.
Pero, también en el registro se trasluce, la visión de Trabajo Social de quien registra y de quien es entrevistado dentro de determinados marcos. Históricamente y hasta no hace muchos años, predominaba dentro de nuestro campo el registro en 3era. Persona, desde esta perspectiva, surge una forma de registro que marca la existencia de un observador objetivo, con bajo nivel de implicancia y con una tendencia taxonómico, cuantitativa.
Los registros de los informes sociales, pueden estudiarse también en la perspectiva que implican una “ampliación de la encuesta social”, su carácter taxonómico, nos habla de una necesidad de clasificación, que es compartida con otras profesiones. Pero, en el caso del Trabajo Social , especialmente desde su devenir histórico, este inclinamiento taxonómico – cuantitativo, implica que el Trabajo Social registra o registraba para “otros”.
En otras palabras, desde esa perspectiva se registra para que “otros” vean ; “el Trabajo Social es los ojos del Juez en el domicilio del causante” , o es la mirada que permite al médico ampliar su campo de visión. En definitiva , implicaría estar registrando para un saber superior o mímimante para la Institución. Estas cuestiones podrían demostrar que, desde las modalidades clásicas de registro, el Trabajo Social , pocas veces escribe <registra> para el Trabajo Social .
A su vez, existen otros atravesamientos en relación registro – intervención, ese Otro que es registrado, tiene una cultura de presentación < en términos de E. Goffman>, se nos presenta con una estructura narrativa propia, pero signada por la presencia de una disciplina que tiene una fuerte impronta normativa. Sería algo así como ese Otro está sintiendo que va aser registrado en un “gran libro “ de la Asistencia Social. Desde esta perspectiva, de la manera que lo mencionábamos mas arriba, el registro , también se imprime en el Otro. Es así , que del resultado del mismo surgirán acciones, nuevas intervenciones o diferentes niveles de desición.
3- Las Historias Sociales como textos a analizar y estudiar
En un Proyecto de Investigación en la Universidad de La Plata, trabajamos, con análisis de historias sociales, en el campo de la salud, en un período predeterminado (1960-1995), intentamos hacer una etnografía de los registros de los Trabajadores Sociales. Una de las cuestiones que mas sobresalía eran los cambios en la estructura de las historias sociales en diferentes momentos históricos y en distintos marcos conceptuales. Sobresalía en las historias sociales de la década de los sesenta , esta cuestión de “mirar para otros”, y en general lo que se registraba a posteriori de los datos básicos de la encuesta, eran intervenciones solicitadas por otros profesionales, estas se vinculaban con; ampliar el espectro de visión hacia lo familiar y la gestión de recursos. En esas Historias Sociales, la palabra del Otro no aparecía o tenína muy poca relevencia. A partir de la década de los setenta , de los registros surgen iniciativas propias de los trabajadores sociales, en especial en la construcción de espacios institucionales nuevos y cierta facilitación bpara la expresión de los pacientes. Estas cuestiones se asociaban con el Mov. De Reconceptualización y la fuerte politización de la sociedad Argentina. A su vez el contexto de los sesenta y de los setenta, en el campo de la salud y en especial en la Salud Mental, se caracteriza por la emergencia de lo Otro desde un protagonismo que antes no existía. En los estudios realizados a otras modalidades de registro, mas actuales, surge lentamente una tendencia a narrar en forma diferente , es decir un cambio en la estructura narrativa de las historias sociales, que se aproximan mas al concepto de “historia de vida”. Evidentemente, estas cuestiones implican fuertes cambios conceptuales y epistemológicos.
Otras cuestiones se podrían vincular con las nociones de diacronía y sincronía en los registros de los trabajadores sociales. En otras palabras, en los registros taxonómicos descriptivos, sobresale el presente, la temporalidad está marcada en el presente, pareciera que solo sobresale la cuestión espacial y no la temporal de lo que se escribe.
El trabajador social, aparece como un observador si se permite, desapasionado, que trata de justificar la necesidad y eficacia del dispositivo de Acción Social
En cambio, en los registros sociales mas actuales, emergen una visión mas histórico social, que le da otra dinámica a la lectura del fenómeno social que se está analizando para su posterior intervención. Diacronía y Sincronía, no implican que en la realidad los dos planos tengan existencia separada, sino una actitud teórica con respecto al estudio de la realidad.
En síntesis; pasar de un marco de registro espacial a una perspectiva temporo espacial, lo que implica especialmente conferirle valor a la historicidad, y esta, se refleja en el marco teórico y en la modalidad de intervención. En las Instituciones Psiquiátricas, por ejemplo, desde una perspectiva social, los datos del aquí y ahora son importantes pero, sobresale al necesidad de estudiar y analizar la constitución de ese sujeto desde una perspectiva histórica como paciente psiquiátrico. La mirada hacia la historia, marca posibilidades diferenciadas con respecto a la intervención que implican salirse de la resolución del aquí y ahora como única alternativa , si se quiere mas ligada a la administración de recursos. Estas cuestiones no implican una ruptura con la gestión de recursos, pero si, la incorporación de otros planos de análisis hacia los mismos.
Los registros que incorporan la palabra del Otro, están apareciendo escritos en 1era . persona, es interesante estudiar los ateneos clínicos de los Trabajadores Sociales, donde deben dar cuenta de su intervención en un lapso de tiempo predeterminado así podemos observar estas modalidades de registro “ Conozco a N. En octubre del 96, cuando se inicia su etapa de admisión. En el momento de la primera entrevista no se nada acerca de ella. Priorizo la concreción de un encuentro a la lectura de su historia clínica. Me sorprende su aspecto, mas similar a una paciente de internación que al de alguien que circula por el Hospital, parece lejana, ausente, como en otro lugar” (Ponzone, Julia Ateneo presentado en el Hospital Alvear). Este cambio en la forma de registro , no es solo una nueva perspectiva narrativa, sino que implica un posicionamiento mas vinculado con otros marcos conceptuales que apuntan a conocer en principio los núcleos significativos de la paciente en cuanto a su historia social, la observación “...Me sorprende su aspecto...” implica cierta linealidad que pudo ser útil para direccionar la intervención, en otros términos, la paciente no es lo que parece?, se está hospitalizando?, como se relacionan estas cuestiones con su historia de vida?...
En definitiva, estas modalidades de registro que están apareciendo dentro del campo del Trabajo Social, muestran en principio un posicionamiento en relación a las ciencias sociales, mas ligado hacia lo interpretativo, pero esta cuestión muestra la necesidad de conocer con mayor profundidad a ese otro sobre el cual se interviene. El resultado de ese conocimiento , necesariamente produce un cambio de estilo narrativo y una dirección en relación de la pregunta; para quien se escribe?. Tal vez, estas modalidades de registro se aproximen mas hacia la literatura, pero recuerdan formas de registrar de otras disciplinas, donde mientras se va registrando se plantean observaciones , inquietudes e interrogantes, que quedan inscriptos y que son útiles en relación a la intervención.
En un texto de Pierre Rosanvallon ( La nueva cuestión social), se hace referencia a estas cuestiones...”No tiene ningún sentido tratar de aprehender a los excluidos como una categoría. Lo que hay que tomar en cuenta sin los procesos de exclusión. La situación de los individuos de que se trata, en efecto, debe comprenderse a través de las rupturas, los desfaces y las interrupciones que sufrieron...Así no sirve de gran cosa, “contar” a los excluidos, esto no permite constituirlos en objeto de la acción social. Lo importante es, en primer lugar , analizar con claridad la naturaleza de las trayectorias que conducen a las situaciones de exclusión, en tanto éstas son cada vez las resultantes de un proceso particular”..(Rosanvallon, P. P194).
Estas cuestiones marcan la necesidad de nuevas formas de registro que se aproximan cada vez mas hacia lo histórico social.
Bibliografía
Carballeda, Alfredo J. M. Las Puertas de la Modernidad. Art. Publicado en la Revista Margen N° 9
Foucaultl, Michel. Vigilar y Castigar. Edit. Siglo XXI . méxico 1987.
Foucault, Michel . La Verdad y las Formas Jurídicas. Edit. Gedisa. España 1990.
Ponzone, Julia. Ateneo Clínico. ( Mimeo ) 1996
Rosanvallon, Pierre. La Nueva Cuestión Social. Editorial manatial. Bs. As. 1995.