miércoles, 27 de abril de 2022

-Biografías, Rupturas e Intervención en Lo Social . Por : Alfredo J. M. Carballeda

 


A-Algunas aproximaciones a la noción de Ruptura Biográfica

En la biografía de cada uno de nosotros  existen una serie de acontecimientos que marcan, de diferentes maneras, el sentido de ésta y las circunstancias que pueden servir para comprender y explicar, decisiones, conductas, situaciones, dificultades, formas de resolución y tramitación de problemas sociales.

En términos de Intervención en lo Social, la ruptura biográfica puede entenderse como  la aparición, a partir de una serie de acciones o, de forma imprevista, de una condición, deseable, indeseable o inesperada que tiene la posibilidad de cambiar los esquemas de construcción elemental de la vida cotidiana de las personas.

A partir de éstos fenómenos y acontecimientos, se construye una estructura de seguridades y significaciones y sentidos que es fundamentalmente novedosa, incompleta o deseada que cambian la vida de una persona en los diferentes órdenes de la experiencia, identidad, percepción de lo Otro, el contexto, el propio cuerpo y lazos sociales. Incluso, también la temporalidad.

En definitiva, podemos considerar como una Ruptura Biográfica a: un episodio en la vida de una persona que marca una transformación de su cotidianidad y desde allí la de su  entorno micro social. Autores  como Bury, le dan a la noción de ruptura biográfica solamente una connotación negativa. [1]

Este  concepto, comenzó a utilizarse en el campo de la medicina.  Michael Bury aplicó el término en relación a la condición de enfermedad, especialmente asociada a episodios traumáticos.

B-Biografías e Intervención en Lo Social.

La idea de Biografía nos permite superar lo estrictamente médico u orgánico, dado que implica el relato de la experiencia individual que de diferentes formas revela en sentido de las acciones de una persona.

La biografía como construcción subjetiva se transforma en un proceso donde, la existencia de sentidos, así como la re significación de éstos varía a lo largo del tiempo.

Planteado desde la intervención en lo social, nos permite profundizar en aquellas situaciones de ruptura en la historia de una persona, tanto desde lo traumático como desde las circunstancias que le permitan o faciliten la resolución de esos problemas a partir de la toma de conciencia que propicie un cambio en la biografía personal. Podemos pensar que, a su vez, la Ruptura Biográfica se construye como un instrumento de análisis y explicación de diferentes procesos de construcción y deconstrucción de subjetividades para lo cual tenemos la posibilidad de plantearla en vinculación con diferentes marcos teóricos conceptuales.

Las rupturas biográficas, modifican el escenario en el que está transcurriendo cada historia de vida  y muestran al sujeto de intervención posibilidades de adecuación a nuevos escenarios. Estas circunstancias implican en principio una alteración de la vida cotidiana, su organización y sentido.

En las entrevistas signadas por relatos de historias de vida, biografías o acontecimientos significativos implican en sí mismas una forma de intervención, ya que permiten relacionar los acontecimientos del presente con una revisión del pasado, sumados a las diferentes formas de comprensión, incluso de resolución y cambio de las perspectivas que quienes son escuchados.

Además de abrir una posibilidad al conocimiento de los diferentes procesos institucionales, construyendo, en sí mismas caminos de reflexión social desde lo individual.

De esta forma, el propio relato construye un escenario de intervención, y a su vez se transforma en su instrumento, especialmente, a partir de basarse en la experiencia de la persona.

El relato biográfico o "historia de vida" es básicamente un documento humano, un relato de experiencias: da cuenta de las acciones de un sujeto, grupo o comunidad en tanto participantes histórico-sociales de la vida social. Los relatos que se construyen en éstas se obtienen desde la propia experiencia, son construcciones de sentido, expresan imaginarios sociales y poseen  en sí mismos las claves de su interpretación. La biografía, no solo es relato, sino, también construcción de acontecimiento.

De esta forma, la intervención vincula historia y contexto, allí donde la palabra de ese otro implica una fuerte corriente de sentidos. La intervención en lo social está formada por diferentes relatos, que remiten a diferentes formas de comprender y explicar y que poseen una construcción histórica. En ese aspecto, la intervención -en tanto proceso- implica una revisión de las narrativas sociales en clave de biografías. Desde allí es posible pensar que intervenir es una forma de aprehender, asir, apropiarse, desde la relación social que se construye para, de ese modo, capturar el sentido, la historia que condicionó y cimentó la situación que genera la demanda.

Así, este proceso de reapropiación del pasado -como recuperación de la historia desde la singularidad del sujeto- se transforma en un espacio de conocimiento y transformación. Si todo discurso, es una forma de situarse, incluso en aquellos que pretenden ser universales, desde la Intervención, se hace necesario que sean contextualizados y que se ubiquen en una realidad definida.

Indagar, analizar y conocer acerca de la “situación” de la demanda desde el discurso de ese Otro con el cual el Trabajo Social lleva adelante sus acciones de intervención, muestra una forma posible de recuperar prácticas y reconstruirlas en relación a las problemáticas actuales, de indagar acerca de la construcción de sentidos, efectos y posibilidades que conlleva una ruptura biográfica, en tanto sinónimo de alteración de un orden.

Ésta, será un acontecimiento que se desarrollará en la acción del devenir de la propia historia y que tiene la posibilidad de cambiar la dirección de ese Otro en tanto sujeto de intervención, que probablemente  lo cambie en diferentes aspectos.

La mirada a lo micro social no implica dejar de lado lo macro social, sino que intentar construir un marco metodológico que permita dar cuenta de la singularidad, y que pueda esencialmente desarrollar dispositivos de intervención que aproximen posibilidades de respuesta en un mundo fuertemente fragmentado. De ahí la importancia renovada que cobran los estudios de caso, la elaboración de historias sociales, ahora desde una mirada biográfica.

 

Bibliografía:

 BURY, M. Chronic illness as a biographical disruption. En Sociology of Health and Illness v. 4, p. 167–182, 1982.

BURY, M. Illness narratives: fact or fiction? En Sociology of Health and Illness v. 23 n. 3, p. 263–285, 2001.                     

Osorio Carranza,Rosa María . El significado del diagnóstico en la trayectoria del enfermo reumático: De la incertidumbre a la disrupción biográfica. Revista SALUD COLECTIVA. 2017;13 (2):211-223

GOFFMAN, E. (1970), Internados, Buenos Aires, Amorrortu

GRIMBERG, Mabel. Narrativas del cuerpo. Experiencia cotidiana y género en personas que viven con VIH. En Cuadernos de Antropología Social n. 17, pp. 79–99, 2003.

Quintero Rondón, A. P. & Rojas Betancur, H. M. (2015). El embarazo a temprana edad, un análisis desde la perspectiva de madres adolescentes. Revista Virtual Universidad Católica del Norte, 44, 222-237. Recuperado de http://revistavirtual.ucn.edu.co/index.php/RevistaUCN/article/view/626/1161



[1]  la irrupción de una condición indeseable, produce una “ruptura biográfica” que perturba el sistema de seguridad básico sobre el que se apoya el funcionamiento en la vida cotidiana, lo que afecta todos los órdenes de la experiencia: relaciones, identidades, percepción del cuerpo, acceso a recursos, temporalidad, etc. (Bury, 1982).

 

lunes, 4 de abril de 2022

Apuntes para el estudio de la genealogía de la Cuestión Social en América. Ciencia, Ilustración y Revolución. Hacia una topografía del pensamiento descolonial. Por: Alfredo Juan Manuel Carballeda


“La libertad de los pueblos no consiste en palabras, ni debe existir en los papeles solamente. Cualquier déspota puede obligar a sus esclavos a que canten himnos a la libertad; y este cántico maquinal es muy compatible con las cadenas y opresión de los que lo entonan. Si deseamos que los pueblos sean libres, observemos religiosamente el sagrado dogma de la igualdad”
Mariano Moreno. Decreto de Supresión de Honores
Introducción:
En el Seminario desarrollado en 2019 sobre Matrices Contemporáneas en el Trabajo Social Latinoamericano trabajé desde mis diferentes intervenciones apoyado en este material que comparto y que es producto de trabajos realizados en diferentes Seminarios, Congresos y Exposiciones. Lograr el inicio de una topografía del pensamiento descolonial en nuestro continente implicaun necesario diálogo con la historia, la filosofía, la literatura y la plástica. La impronta de las ideas que se impusieron en América muestra una clara relación con la Cuestión Social, si la entendemos como una construcción que surge a partir de la desintegración social que genera la Conquista. De esta forma la topografía y la genealogía pueden lograr singularizar los orígenes de la intervención moderna.
Los trabajos de José Martí, Andrés Bello, Manuel Ugarte o BialetMasse, de alguna manera son producto de esas síntesis y la mirada puesta en nuestro continente que estos autores, entre muchos otros, poseen una serie de necesarios atravesamientos históricos. Estas visiones podrían sintetizarse en la importancia de trabajar desde los posicionamientos colectivos, el cuestionamiento de lo obvio, la mirada hacia los fenómenos de lo Otro, entender a la Modernidad como problema y no como meta y especialmente en la búsqueda de instrumentos de análisis para reconocer los obstáculos que nos impiden generar nuevos relatos que no estén sometidos al pensamiento eurocéntrico.
II
El Trabajo Social como campo de conocimiento dentro de las Ciencias Sociales tiene un interesante desarrollo en los últimos años desde donde se trabaja la noción de Territorio, Pensar Situado, la importancia de repensar categorías de análisis y especialmente poner en cuestión la imposición de las dicotomías que se sustentan en el pensamiento cartesiano. De este modo el trabajo social se presenta como una disciplina con capacidad de dialogar con la “sociología de las ausencias”, la cercanía con ese Otro que padece los efectos de ladesigualdad justamente desde una aproximación topográfica que conjuga, espacio, lugar, tiempo y sentido y que se construye en el proceso de intervención en lo social. Por otra parte esa conjunción implica un saber que también es aplicable a lo conceptual. De ese modo es posible trabajar desde este campo en una Topografía de las ideas y el pensamiento, donde diferentes formas de ruptura y continuidad toman características singulares y se abren, permitiendo el ingreso de formas de pensamiento que a través de diferentes formas de dominación es in visibilizado. Así la intervención, el hacer, construye conocimiento. Logrando, tal vez ese encuentro manifestado por Rodolfo Kusch con el sujeto americano donde los opuestos no se eliminan, no se superan; conviven en la contradicción.
1-La cuestión social desde una perspectiva americana. La lucha por la dignidad.
La noción de cuestión social desde una perspectiva Americana requiere de un análisis y estudio de sus características propias y contextualizadas en este continente. Es decir de sus aspectos originales y generales que muestran diferentes formas de expresión de los problemas sociales en el devenir de su construcción la histórica.
La existencia de una serie de circunstancias y acontecimientos similares muestran la posibilidad de expresar una visión de la cuestión social desde un pensar situado enAmérica.
Una vía de acceso a estos temas puede pasar por el estudio de la tensión entre cohesión y fragmentación en las sociedades americanas a través de la historia que se construye a partir de la conquista especialmente desde los condicionantes que la acechan, reelaboran y la constituyen. La conquista produjo en los pueblos originarios actitudes de resistencia y conflictividad ligadas a mantener su forma de sociabilidad, tratando de lograr que éstas se mantengan de diferente manera. Cuando la sociabilidad es transformada por el devenir del tiempo, la violencia material y simbólica y el mestizaje hacen que otra forma de problemas sociales comiencen a presentarse en forma paulatina. La conquista trajo en si misma nuevas formas de desigualdad, problemas sociales y dificultades, pero básicamente la pérdida en parte de los mecanismos de reparación de la fractura de la sociedad, tanto desde su constitución objetiva como subjetiva. De este modo, también esas formas de conflictividad produjeron modalidades de construcción de lazos sociales ligados a la resistencia sociocultural.
La cuestión social es entonces la consecuencia de una serie de factores económicos, políticos, sociales y culturales que en el caso de América no necesariamente se vinculan mecánicamente con las secuelas laborales, sociales e ideológicas de la industrialización que se expresaron en Europa, sino que se introducen en tramas mucho mas complejas que penetran la historia.
La ruptura de la cohesión social de los pueblos originarios a través de la violencia de la conquista es una muestra clara de las diferencias en el origen de la cuestión social entre ambos continentes. Las nuevas formas de la expresión de la cuestión social americana es producto de una masacre donde una civilización impone por la fuerza a otra sus propias formas de sociabilidad, despreciando las existentes, tratando de eliminarlas, imputando de esta manera el contrato social de los vencedores a los vencidos.
De ahí que las diferentes formas de integración de las sociedades americanas, existentes antes de la llegada de los europeos y generadas en el medio de la violencia de la conquista, puedan ser un elemento significativo para el estudio de los orígenes y desarrollos actuales de la noción de cuestión social. De este modo, el análisis histórico de las condiciones sociales de América, da cuenta de una multiplicidad de factores que se imbrican en forma singular según cada circunstancia histórica.
La relación entre cuestión social y ligazón de la sociedad a través de las diferentes tensiones que condicionan la sociabilidad, se presenta en la práctica cotidiana del Trabajo Social en forma de problema social o necesidad. La intervención en lo social, está siempre allí, donde la cohesión se fractura o se daña y desde sus propias capacidades y conocimientos intenta resolver o mitigar sus efectos.
La cuestión social pude ser entendida desde distintas visiones. Una posibilidad es conferirle una perspectiva dinámica que se vincule con diferentes momentos históricos, contextos y situaciones. De este modo, si la cuestión social se refiere al surgimiento de problemas sociales, estos adquieren otras formas de relevancia y percepción que se presenta diversificada según cada época. La cuestión social se caracterizaría, entonces, por poseer una forma especial y cambiante en si misma dado que es construida a partir de una multiplicidad de puntos problemáticos que se van mudando en relación a su visibilidad e inclusión en la agenda pública.
Por otra parte, si también la cuestión social remite a la problemática de la integración de la sociedad, los problemas sociales serán producto de las dificultades de construcción y sostenimiento de ésta.
La noción de cohesión social en América implica una modalidad de comprensión y explicación diferente a partir de la modernidad. Desde esta etapa, la cohesión de la sociedad es responsabilidad de los hombres, dejando de lado la relación de la integración del todo a partir de la religión y de la simbología donde el Rey corporiza y representa ese estado.
El contrato social, será la representación de esa unión e integración societaria. Las características de éste, su cumplimiento, la generación de desigualdades sociales como consecuencia del mismo, los acuerdos de mantenimiento de derechos previos , estará fuertemente ligada al origen de la cuestión social, concebida desde la perspectiva de la integración de la sociedad. De allí que pueda ser necesario analizar los elementos constitutivos de la noción de cohesión social, para desde allí rastrear el origen de la cuestión social,además de ubicar conceptualmente el sentido del término. De esta manera la cohesión social puede ser entendida comola capacidad de la sociedad para asegurar el bienestar de todos sus miembros minimizando las disparidades y evitando las polarizaciones.
La noción de cohesión social en las sociedades actuales se encuentra más centrada en los derechos de los individuos a partir de los cambios y transformaciones que generan nuevas formas de sociabilidad y solidaridad. La cohesión social, de esta manera, se vincula con circunstancias ligadas a temas de diferentes órdenes que dialogan con el derecho a pertenecer, las posibilidades de integración a espacios de libertad individual, expresión política y justicia social.
La cohesión social puede ser entendida como una forma de protección social que se basa en el establecimiento de vinculaciones solidarias entre los miembros y en las relaciones de proximidad existentes en una sociedad. (Castel, R. 2004). La cohesión social también se imbrica naturalmente con dimensiones cómo las condiciones de desigualdad, pobreza y exclusión.Pero, para que exista cohesión social, tal vez sea necesaria una serie de condiciones que atraviesan temas más profundos.
La cohesión social, también se construye a través de la solidaridad, la dignidad, la igualdad y la justicia. Donde estos conceptos son definidos desde las propias coincidencias, discrepancias y luchas entre los distintos sectores societarios a través de la historia.
La solidaridad, entendida desde una perspectiva más ligada a lo social, implica una impresión subjetiva y objetiva a través del cual las personas se sienten reconocidas como tales, de esa forma unidas y compartiendo intereses, ideales y obligaciones. La solidaridad como tal, implica que dentro de una sociedad los integrantes reconocen a sus miembros como personas con derechos y deberes.
La noción de solidaridad fue mutando en su devenir histórico admitiendo diferentes concepciones. En primer lugar, fue concebida desdela perspectiva de la responsabilidad. De esta manera la solidaridad es posible si existe responsabilidad como un atributo obligatorio, contratado, no concebido desde pautas histórico culturales. Es decir la responsabilidad, estabaligada con lo jurídico y dentro del marco de la modernidad, especialmente dentro de la esfera de los deberes. A través del tiempo y en la actualidad la noción de responsabilidad obtuvo una connotación más vinculada con lo relacional, pero sin lograr desprenderse de sus significaciones ligadas con las obligaciones y los deberes.
Más allá de las diferentes visiones, la solidaridad implica la existencia de un otro que está dentro de la sociedad y que forma parte del todo social. Esto significa la aceptación de ese otro como igual, es decir digno, mientras que la dignidad del sujeto, es tal mientras este pueda sostener su propia autonomía. La cohesión social se transforma, de ese modo, en un concepto complejo de delimitar, dado que se vincula a una serie de factores subjetivos y objetivos que se expresan dentro de las contradicciones de la modernidad, el capitalismo y las diferentes manifestaciones de éstas en cada época.
Otra posibilidad, se expresa a partir de la idea de integración como sinónimo de cohesión, la palabra integración se origina en el término de origen latino integratio, es decir de la acción y efecto de integrarse, como una forma de efecto y acción y de integrar o integrarse, o sea conformar parte de un todo, recuperando a los sujetos faltantes o reinscribiendo a los que faltaban, de allí se articularían las nociones de integración e inclusión social.
La integración social se convierte, de este modo, en una forma de acción de las políticas sociales. Estas concepciones también cuentan una historia de pujas, conflictos derrotas y victorias en contextos variados y complejos que acompañan los acontecimientos históricos propios del continente Americano luego de la conquista.
Es en estas luchas donde pueden reconocerse, tal vez más fácilmente, las peleas por la construcción de la ciudadanía en América. Las múltiples formas de resistencia de los pueblos americanos, no hablan de otra cosa que de su lucha por la dignidad, del derecho de ser parte de la sociedad en condiciones de igualdad. La puja por la dignidad atraviesa mas de quinientos años de obstáculos, avances y retrocesos. La dignidad dentro de un todo, la dignidad en acto muestra el horizonte de la intervención en lo social, en la medida que ésta implica un otro que construye en conjunto el lazo social y la integración.
2- Una perspectiva genealógica. La cuestión social en Buenos Aires durante el siglo XVII
El siglo XVII es entendido en Europa como un retroceso en la idea de dignidad humana, no solo de los sectores ya sometidos por diferentes formas de opresión y poder en América, sino también desde la perspectiva del pensamiento predominante en la época del Barroco, donde la idea de autonomía, que había comenzado a construirse en el Renacimiento, se presenta como más compleja y restrictiva. La noción de hombre que se había gestado en el Renacimiento pareciera finalizar. En esta etapa muta a una serie de seres agónicos que se expresan con bastante claridad en las tragedias de Racine, Shakespeare o Calderón.
Esos personajes que muestran un clima de época son sobrevivientes desconcertados del optimismo del siglo XVI y de las promesas no cumplidas del Renacimiento. El siglo del Barroco, es el de la desazón del contrato societario, de las posibilidades de igualdad especialmente en Europa. Como contrapartida surge la nostalgia de la integración perdida antes del ingreso a la modernidad.
La discusión por la autonomía de los hombres, ligada a las ideas de justicia y libertad tardará casi dos siglos, para aparecer como problema en las clases ilustradas de nuestro continente, mientras tanto desde la desigualdad, el mestizaje y las culturas aborígenes se construían formas de resistencia que se adelantarán a esas preocupaciones, a través de levantamientos, luchas y zonas de refugio de las culturas americanas.
Tiempo después, Emanuel Kant,en la "Metafísica de las costumbres", plantea que la persona humana no tiene precio, sino dignidad, como valor intrínseco. La noción de “dignidad", dentro del pensamiento ilustrado se redescubre en Europa y se ubica en planteos optimistas pero, dentro de los límites de la razón moderna. La dignidad kantiana será cuidadosa de los excesos y fundamentalmente prudente a la hora de decidir a quién le corresponde .
Consecuentemente con la Ilustración, desde la Enciclopedia D´Alambert será claro en su discurso preliminar al referirse a quienes pueden ser dignos….“El sistema de conocimientos expuesto en la enciclopedia basado en el hombre lo es a través de las tres facultades, que nos identifican…son los signos de nuestra dignidad: la memoria, la razón y la imaginación”…
Mientras tanto en América la condición humana tenía precio; desde las encomiendas hasta los gauchos, pasando por los mercados de esclavos. Las luchas de los Americanos, entonces, son combates por la igualdad, por la recuperación de una historia negada y ocultada, en definitiva una sucesión de disputas por la dignidad y la cohesión social capturada y sometida por los invasores.
Una vía de entrada posible a estos temas pasa por relacionar las concepciones de los problemas sociales en diferentes épocas y regiones. En este caso la ciudad de Buenos Aires desde el siglo XVI al XVIII da cuenta de una serie de cambios donde la cuestión social emerge como una expresión de las contradicciones de la cohesión propia de una nueva sociedad que se va gestando a partir de incorporación de actores, situaciones y diferentes circunstancias.
En este escenario el temor a las enfermedades se ubica en el centro de las preocupaciones relacionadas con la integración de la sociedad.
La enfermedad vista como un acontecimiento que puede alterar el orden de una sociedad que se va construyendo, muestra, tal vez con mayor crudeza este surgimiento.
Desde una mirada a la historia de los hospitales y sus formas de asistencia es posible analizar algunos de los cambios que se van generando y que construyen diferentes visiones de la cuestión social.
El estudio de las prácticas en el cuidado de la salud y la asistencia de la enfermedad llevan dentro parte del devenir de América y su ingreso de los ideales de la Ilustración. Estos, serán fuertemente singulares y conllevarán una perspectiva original de la noción de emancipación, que en el caso de Buenos Aires se entrelaza con una nueva forma de construcción de la sociedad y la relación entre integración social y ciudadanía.
El análisis de la sociedadcolonial en el Río de La Plata, puede aportar algunos datos sobre la organización de ésta, la expresión de las desigualdades sociales, los grupos de poder político y las disputas que se iban generando.
3-Ilustración Salud y Enfermedad. El lugar de lo otro como un elemento disolvente de la sociedad.
El abordaje de estos temas desde el estudio de las prácticas médicas, también muestra como a través de ellas, se erigen nuevas visiones y definiciones de lo que es un problema social, especialmente como algo que afecta indefectiblemente al todo y potencialmente puede disolverlo.Por fuera de los sistemas de privilegio, la asociación entre problemas sociales y epidemias, es decir, la noción de enfermedad y peligro que instala el discurso médico rompe los compartimentos estamentales.
También el análisis de estas prácticas puede mostrar como desde las mismas se construyen sujetos de conocimiento que son comprendidos y explicados desde la lógica de las ciencias naturales.
La Historia de la asistencia de las enfermedades en Buenos Aires, se presenta como un complejo entramado de desencuentros y conflictos, mostrando de alguna manera los rudimentos de los comienzos del discurso de la modernidad en esta ciudad.
En las dificultades para la creación del primer Hospital, su transformación en Beaterio, y su vuelta, tiempo después, como Hospital Militar, es posible observar en ese período algunos rasgos que muestran los inicios de la modernización de la ciudad de la mano de la medicalización en la vida cotidiana de los habitantes de Buenos Aires.
La Ilustración, traerá también en esta ciudad, una serie de cambios, en ellos, la corporalidad del Rey, como un símbolo de unión del todo societario, será cambiada por una idea naciente de <sociedad>. ” En una sociedad como la del siglo XVII, el cuerpo del rey no era una metáfora, sino una realidad política: su presencia física era necesaria para el funcionamiento de la monarquía” (Foucault, M. P: 103). Esa forma de corporalidad, como sinónimo de unión será lentamente modificada a partir de los postulados de la Ilustración, donde una nueva conformación de lo social reemplazará paulatinamente la figura del rey como elemento indispensable para su integración.
Los primeros datos acerca de la existencia de un Hospital en Buenos Aires, muestran también una forma novedosa de disputa política. Desde la visualización del Hospital como una necesidad, empiezan algunos litigios con España, se le elevan cartas al Rey, comienza una forma de pleito, que desde lo administrativo se correrá lentamente hacia lo político.
Así, la necesidad del Hospital para Buenos Aires, puede ser entendida como una señal dirigida a la propia población, hacia un terreno de batalla que va más allá de las Cortes Españolas, un campo de litigio que expone las desigualdades sociales y las diferentes formas de conflicto dentro de esta colonia.
El Hospital estaba destinado, en principio, a la Guarnición Militar de Buenos Aires, al Presidio y los pobres. Las prácticas de la naciente medicina moderna, tal vez hablen en distintos lenguajes, de otros campos de batalla, de persecuciones mas silenciosas y sutiles, que a simple vista, siquiera podríamos definitivamente presentarlas como tales, pero, que aún así delimitan nuevos espacios de contienda y lucha por el poder. Una guerra, que intentará no sólo derrotar al enemigo, sino desarmarlo, incluirlo por la fuerza en los nuevos ideales de la Ilustración y de Modernidad. De éste modo, el ingreso a la modernidad encierra también una entrada a la medicalización...”No hay cuerpo de la República. Por el contrario, es el cuerpo de la sociedad el que se convierte, a lo largo del siglo XIX, en el nuevo principio. A este cuerpo se le protegerá de una manera casi médica: en lugar de los rituales mediante los cuales se restauraba la integridad del cuerpo del monarca, se van a aplicar recetas terapéuticas tales como la eliminación de los enfermos, el control de los contagiosos, la exclusión de los delincuentes” (Foucault, M. P. (103)
El origen de las dificultades del Hospital Militar en Buenos Aires, se sitúa aproximadamente a partir de 1642, en ellos se habla de su deterioro, necesidad de refacción y reconstrucción. El Hospital “San Martín”, según los documentos de la época era considerado un depósito de soldados o presidio para los desasistidos. En los documentos de la época se lo describía como un lugar donde las personas iban a morir, más por sus penurias sociales y económicas que por razones médicas. Esa forma de la necesidad comenzará a ser medicalizada, en principio, tal vez por su lugar de visualización por el resto de la sociedad. Pobreza, necesidad, vagancia serán palabras que se van imbricando con el discurso médico para desde allí generar nuevas formas de acción.
También según diferentes trabajos de indagación histórica, se observa que el Hospital no era reconocido por la población como un lugar de asistencia, las curaciones y las atenciones de la enfermedad eran esencialmente domiciliarias. Estas utilizaban prácticas que conjugaban los conocimientos de la medicina, las tradiciones hispanas y la cultura aborigen. Se estima que la cantidad de habitantes de la ciudad en esa época, no llegaba a dos mil personas y en algunos años las defunciones superaban a los nacimientos. Pero en poco tiempo y debido al aumento del comercio y el contrabando, la población creció en forma relevante, cobrando Buenos Aires, una importancia progresiva dentro de los dominios coloniales de España.
En 1663, José Martínez Salazar Maestre de Campo, con una larga experiencia militar de más de cuarenta años, es enviado por la Corona a Buenos Aires con la idea de reforzar las defensas y disminuir el contrabando. Sus primeras medidas fueron aumentar el número de soldados de la guarnición de la ciudad y generar algunas reformas militares. Escribió a las Cortes acerca de la necesidad de fundar un Hospital que sirviese a toda la población. En el pedido que le envía al Rey, Martínez Salazar, ponía énfasis en la cuestión de la asistencia hospitalaria, reclamando enfermeros y cirujanos, pero también la presencia de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios para su administración. Esta, poseía un Hospital en Granada que había logrado renombre a partir de trabajar con pobres, inválidos, huérfanos y prostitutas. El pedido no obtiene una respuesta inmediata, en 1665 el Consejo del Rey contesta que, existían inconvenientes en la construcción y la entrega del hospital a los Hermanos de las congregaciones citadas. Ante esta respuesta, Martínez Salazar insiste en el pedido de una orden religiosa o una hermandad de regulares para que se haga cargo del Hospital.
Era común en esa época considerar que las congregaciones religiosas eran las que tenían mayor experiencia en el manejo de este tipo de instituciones. De todas maneras, las gestiones de Martínez Salazar fracasaron.
En 1689 Juan Herrera y Soto Mayor , gobernador interino de Buenos Aires, propone una nueva alternativa, esta, misma consistía en que las rentas del hospital pasen a dos curas “doctrineros de indios”...”No sirviendo para otra cosa el hospital se aplique el noveno y medio a dos curas doctrineros de indios...que de hospital, aquel establecimiento sólo tiene el nombre y goza de la renta que producen sus aposentos que tiene y que se compone en que viven ordinariamente soldados y alguna gente pobre de ella por su estipendio, además de dos salas de oficinas grandes que en tiempo de navíos sirven de almacenes”...(A.G.de Indias, citado por Luqui Lagleyze,P:43). Las funciones de los curas doctrineros de indios, se dividían en enseñar la religión cristiana, supervisar el cobro de tributos, castigar las conductas consideradas impropias y actuar como policías en caso de disputas.
Al no ser aprobado este pedido, un nuevo Gobernador Agustín de Robles, quien gobernó entre 1691 y 1698, sin autorización superior decide con el apoyo del Cabildo y del Obispo transformar al Hospital en Beaterio o Casa de Recogimiento: ..”es su sentir que aún en caso de que la situación de dicho Hospital estubiera corriente era del mayor servicio de Dios, y bien de esta república y provincia el que se deduxan á Casa de Recogimiento que va á cuidar los cuerpos á reparar las almas y separarlas de las ordinarias a la que la frágil naturaleza las inclina: en cuya consideración y que á más de treinta años, que el parage de dicho hospital no ha servido de otro ministerio sino de vivienda a diferentes personas que le asisten para alquilar, y otras de valde para que del todo no se vengan abajo sus edificios; podrá dicho Cabildo llevar adelante á que parece su piadosa atención se enderexa que por este gobierno demás quedará todas las asistencias que convengan para que cuanto antes se principie y execute”....( Biblioteca Nacional, Manuscritos 36 y 37).
El viejo Hospital ya constituido en Beaterio, se transformará en un lugar de recogimiento de “numerosas doncellas pobres, niñas faltas de padres y parientes que no pudieran mantenerse en sus casas sin mucho y conocido riesgo de su honestidad” (LuquiLagleyze P: 45).
En 1699, el Obispo de Buenos aires solicitando nuevamente la autorización al Rey escribe...”La casa de estas doncellas recogidas necesita de poca renta para conservarse, porque ellas mismas, con su trabajo, ganan lo que ha de menester para comer y vestir honestamente. Además, la ciudad se obliga a dar a esta casa la carne necesaria y no habrá vecino que no la socorra con abundancia de trigo, legumbres y demás sustento como se ve lo hacen de ordinario las comunidades religiosas, porque ellos son liberales y la tierra lo produce todo con gran abundancia”.(LuquiLagleyze P: 67) Lo consigue con el apoyo del Gobernador Robles, el Cabildo y el Procurador general. De todas maneras, en 1701 por orden del Rey el hospital volvió a su condición de tal y las beatas fueron desalojadas en 1702.
4-El siglo de las luces. La perspectiva europea y su impacto en Buenos Aires.
En la historia de Occidente, el siglo XVIII es llamado también el Siglo de las Luces, en relación con el pensamiento Ilustrado.Luego de la conflictividad política y militar que caracterizó al siglo XVII; el siglo XVIII muestra un significativo desarrollo en las artes y las ciencias europeas de la mano de la Ilustración. El siglo XVIII, en España se vincula con las guerras de sucesión en el trono español y el asenso de los Borbones al mismo. Estos, tratarán de generar una serie de reformas administrativas para consolidar sus dominios en las colonias. Dentro de esas prioridades estaba la militar. Es así que ante el temor de ataques Holandeses o Ingleses y la probabilidad de incursiones de los portugueses, fue designado en el Río de la Plata un nuevo Gobernador; Alonso Juan de Valdez Inclán, quien gobernó entre 1701 y 1707. Este fortaleció la guarnición militar de Buenos Aires, llevándola a ochocientos cincuenta hombres, e inmediatamente planteó la necesidad de recuperar el hospital para fines militares. Esta vez, la repuesta fue rápida, el Rey ordenó restituir las cosas a sus inicios, reestablecer el hospital y que el gobernador, el Obispo y el Cabildo, proveyeran de refugio a las doncellas, para instalar una nueva casa de recogimiento. Esta última recién se concretará en 1755 a través de la Hermandad de la Santa Caridad, produciendo un entrecruzamiento entre lo laico, lo religioso y las primeras nociones de anormalidad adaptadas del discurso médico. Los nuevos tiempos, que corrían en el Río de la Plata, se relacionaban fuertemente con dos cuestiones importantes, en principio la “militarización” de la ciudad de Buenos Aires y por otro lado el intento de lucha para frenar el fraude a través del comercio de alta mar. Estos cambios también consolidarán el crecimiento de la ciudad con la consecuente acumulación de capital a través de una diversificación de la comercialización y el contrabando.
Además existían otros factores que fortalecían el crecimiento económico de Buenos Aires como, la producción de cueros y cebo, sumada al tratado de “asiento de negros”, firmado con Inglaterra, que permitía introducir mercados de esclavos en los puertos de las Indias Occidentales. De este modo, los ingleses poseían su propio mercado de esclavos en el Puerto de Buenos Aires. El Hospital, había vuelto a ser militarizado, pero tenía serios inconvenientes económicos para su funcionamiento. En 1738, impulsado por gestiones anteriores del Gobernador Bruno de Zabala (1717-1724), se puso en marcha un impuesto sobre cada botija de aguardiente, con los fines de obtener recursos económicos para sustentarlo. También es, desde la gobernación de Bruno de Zabala, donde comienzan las gestiones para que otra hermandad hospitalaria, en este caso la de los Betlhemitas se hiciera cargo de éste.
Por otra parte desde mediados del siglo XVIII, se produce un fuerte crecimiento en la población de Buenos Aires que pasa de seis mil habitantes en 1700 a veinte mil en 1765. El importante crecimiento demográfico, trae una serie de nuevas cuestiones dentro de la ciudad que pueden ser relacionadas con el pensamiento Ilustrado. Estas van desde la propia fisonomía arquitectónica, pasando por la aparición de nuevas formas de circulación en ella y la existencia de cambios significativos en la vida cotidiana. El 1° de marzo de 1726, el Alférez Real propuso que el Cabildo le solicitara a los religiosos Bethlemitas que se hagan cargo del Hospital. De esta forma, el Cabildo solicitó al Rey formalmente este pedido para que..” en este mismo hospital, iglesia , sitios y edificios con las rentas de su fundación del noveno y medio diezmos y un peso de cada botija de aguardiente de las que entrasen de las Provincias de Cuyo, se pudiesen curar a los mas pobres en aquella ciudad, y para que estuvieran mas asistidos, se permitiese se condujesen de Potosí cuatro o cinco religiosos fundadores del Instituto de Nuestra Señora de Bethlem, cuyo ejercicio es curar enfermos con botica y obreros , médicos”...(Penna .J P:14)
A través de una Cédula Real en 1741 llega la respuesta del Rey.Esta implica una aceptación de la propuesta, pero restringe la actividad de los Bethlemitas al hospital...”He resuelto ordenaros y mandaros (como lo hago) que me informeís en primera ocasión, de cuanto se os ofrezca en el asumto, y que será útil combeniente se encargue el zitado hospital a los Religiosos de instituto de Nra.señora de Belén, no para que se erija en combento, sino para que aistan en el ospital a los enfermos, y siéndolo, expreséis el número de Religiosos que podrán pedirse a Potosí, a este fin”....(Real Cédula del 28 de Enero de 1741).
En 1748, el Gobernador Andonaegui puso en marcha la entrega a la congregación. De esta forma, este hospital se va a erigir en tanto una fórmula de administración mixta, por un lado el propio Cabildo de Buenos Aires y por el otro a los Bethlemitas. A partir de ese traspaso el Hospital comenzó a llamarse como de LosBethlemitas o de Santa Catalina.
De esta forma, el Hospital de Buenos Aires pasaba a manos de una Congregación religiosa, pero, no pierde el sentido de su origen vinculado con lo militar y con los postulados de los Bethlemitas. Estos, nacen en América Central con algunas pautas que se relacionan mas con el antiguo régimen que con los postulados de la Ilustración…”el Hermano Mayor elija a un hermano humilde, paciente y modesto, y dotado de grande caridad y no pequeña prudencia para que pueda proteger, consolar, aconsejar y corregir, a los pobres fastidiados de las enfermedades para que este sea enfermero cuyo oficio sea gobernar la enfermería al cual los demás hermanos deban obedecer en las cosas tocantes a dicho oficio, para que más cómodamente puedan estar servidos los pobres”... (LuquiLagleyze,J 65).
La relación de la congregación con los enfermos implicaba cierta idea de reeducación asociada con la enfermedad, estas son algunas de sus misiones:...”Procurará desterrar de allí las blasfemias y otros vicios, y si acaso reconociere que algún convalesciente es malo y extraviado, lo corregirá modestamente una y ora vez, amonestándolo que si no se enmienda, dará parte de ello al hermano Mayor, el cual despedirá con blandura y cortesía al dicho pobre, porque no contagia a los demás en la peste de sus vicios”... (LuquiLagleyze, J P: 67)