jueves, 21 de octubre de 2021

La Subjetividad como terreno de disputa. Por: Alfredo J: M. Carballeda

 

 


1 La subjetividad en América.

Podemos pensar la a la subjetividad en América como una construcción histórica y social, como un producto que surge de un encuentro entre  diferentes  procesos, donde lo individual se funde en lo colectivo.

Esa correspondencia entre la subjetividad y lo  colectivo no es unidireccional sino que surge de permanentes interacciones y construcciones históricas, políticas y sociales. Así, se constituye como terreno de disputa en el que diferentes modalidades discursivas en tanto expresiones de poder, pujan, tensionan, triunfan y también son derrotadas en diferentes momentos históricos.

Esta relación entre subjetividad y realidad social,  implica formas de conocer, comprender y explicar  pero, asimismo, modalidades afectivas, estrategias inconscientes y diferentes operaciones psicosociales que dialogan con los imaginarios de cada época, generando diferentes formas de disputa.

 Así es posible pensar la construcción de la  subjetividad en América como un juego de interacciones que se encuentra atravesado por diferentes relaciones de poder. Estas, se expresan de manera imperativa y sutil. Se inscriben de diferentes formas. Producen distintas marcas y trayectorias siempre ligadas al contexto, a los avances y retrocesos, a las tensiones y juegos de poder y deseo.

La construcción de subjetividad en América es consecuente y dialoga  con la descripción que hace Álvaro García Linera de nuestros devenires históricos cuando afirma[1]Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino”… En América la subjetividad es la posibilidad de pensarse a  sí mismo desde  lo colectivo. Donde la Otredad nos constituye, se funde con la tierra, con lo sagrado, con los otros.

La conquista implica la imposición de un tipo de subjetividad que coercitivamente justifica el saqueo, la colonización del pensamiento, la coacción que lleva a fortalecer estereotipos apoyados fundamentalmente en la ratificación de una supuesta  inferioridad en ese Otro que no se asemeja al conquistador.

Así, la colonización impone la apropiación de la de la subjetividad a través de diferentes dispositivos por parte de un poder que se enuncia así mismo como superior. Ratificando desde allí, desde su capacidad de infligir dolor, su superioridad deshumanizando, imponiendo una forma de racionalidad que se autodenomina superior.

De esta manera en nuestro continente, muchas veces no hablamos por nosotros mismos, somos hablados por otros y repetimos esa habla, esa discursividad, como si fuera propia. Asimismo nuestra subjetividad es apropiada, robada, saqueada y especialmente encerrada dentro de la lógica del dominador. La subjetividad se transforma en campo de batalla, en lugar de tensiones, en terreno de disputa, simplemente desde  la tozudez, desde la búsqueda de la integración perdida, desde la interpelación.

2 Neoliberalismo y subjetividad.

La noción de subjetividad, en el pensamiento cartesiano implica fundamentalmente una separación entre la humanidad y la naturaleza. A así la llamada “humanidad” por  el pensamiento europeo, fortalece sus argumentos para  adueñarse de la historia, y de la naturaleza;  asaltar,  saquear, imponer la lógica de la conquista. El “pienso, luego existo”, se complementa con la justificación de la conquista y el la connotación de humanidad, solo a unos pocos europeos. De estas forma Occidente saqueó el planeta y hoy sufrimos  consecuencias de todo tipo.  

 Desde ésta imposición al mundo,  se atribuyó una propiedad de la historia por parte de Europa como algo univoco, es decir, habrá una sola historia que proviene de una sola palabra, de una sola discursividad. Así la historia será universal enunciada desde  una sola perspectiva y desde allí construirá una subjetividad dominante donde aquellos que quedaron fuera de ese proceso, sencillamente “no son”, así, pierden su condición humana. Podrán ser masacrados, torturados, vendidos, esclavizados.

Con diferentes operaciones pretenden, desde hace quinientos años capturar la subjetividad en América para imponer  otra, apropiándose y encarcelando rostros y cuerpos, imponiendo corporalidades dominantes y, desde un racismo tenebroso, logran a veces que se pierda la noción de lo propio, incluso que se lo niegue o rechace.  

3 Los procesos de subjetivación

La subjetividad desde el pensamiento europeo implica, también el resultado de procesos de “normalización” y disciplinamiento. Para Michel Foucault, estos, se llevan adelante en espacios cerrados como el Escuela, el Hospital y la Familia.

El apogeo del neoliberalismo y los destrozos que marcan su inexcusable caída, propone, desde su agonía nuevos mecanismos de disciplinamiento y “normalización”. En su última etapa, desconfía de los espacios cerrados y desde la exaltación de la libertad de mercado construye una forma de subjetivación que se vincula pura y exclusivamente con este, como un nuevo Dios medieval, unívoco y omnipresente, con sus sacerdotes y las formas tecnológicas de la inquisición.

 Se es según lo que el mercado acepte y considere correcto, equiparando a la vestimenta con las fotografías retocadas y la política realista.  

El mercado construye a su propio sujeto, se apropia del deseo, inventando, creando un gobierno del alma donde la sujeción ahora pasa por la tensión entre la inclusión y la exclusión social, de este modo quienes acepten sus liturgias podrán seguir en la ilusión de pertenecer aunque vivan en la peor de las miserias, reforzando su certeza con frases de auto ayuda. 

Desde allí encauza conductas, promueve sacrificios, justifica la codicia, generando formas de desigualdad desconocidas hasta ahora.

La subjetivación  dejó de transcurrir por  la institución cerrada, la subjetividad actual la construye el mercado y, tal vez las nuevas formas de encierro se escondan en la supuesta   invisibilidad de las redes sociales, donde se supone que se es libre, allí donde las opiniones se entrecruzan con el secuestro de la verdad,  las noticias falsas y la violencia verbal. Mientras se comienza a aceptar que todo es una manipulación que irracionalmente seguimos aceptando.

4

   La subjetividad como terreno de disputa, es algo más que la  batalla por el sentido común. Definirla , tal vez sea útil para pensar posibles espacios de contienda. Donde no se trate solo de luchar, sino, fundamentalmente, de saber porque se lucha.



[1] Álvaro García Linera en Argentina: "Luchar, caer, levantarse. Caerse, levantarse…” en:https://causainfinita.blogspot.com/2016/05/alvaro-garcia-linera-en-argentina-no.html

 

martes, 5 de octubre de 2021

“DISCURSO EN EL ACTO ORGANIZADO POR LA ASOCIACION MUTUALISTA “MARIANO MORENO” Juan Domingo Perón [5 de Agosto de 1944]

 

Celebro extraordinariamente haber llegado hay a esta casa mutualista, porque considero que los mutualistas son en realidad nuestros precursores. Son los primeros que se han unido para aliviar los dolores que hoy, mañana y siempre, son los comunes de toda la familia argentina.
Nosotros aspiramos al mutualismo nacional, que no es otra cosa la previsión social: con los bienes de todos concurrir al auxilio de los males y desgracias de los demás.
El empleado… con sentidas palabras nos ha hecho llegar sus pensamientos por el olvido en que hasta hoy ha sido sumido por el Estado en materia de previsión. Ya en otra oportunidad he afirmado que ha habido mucha culpa de los empelados mismos. La clase media, cuyo gran porcentaje está formado por esos empleados, ha carecido hasta nuestros días de un verdadero sentido y contenido social. Es necesario reaccionar contra ese hábito a que se ha llegado por la acción disociadora de una política destinada a otros fines distintos del bien común. Y para ello hemos iniciado desde la Secretaria de Trabajo y Previsión una acción tendiente a dar a la clase media ese contenido social para enseñarle el camino por el cual ha de huir de sus propios males.
Por esa razón he elegido para tratar hoy un tema de política social que tiene sus puntos de contacto con el mutualismo.
Uno de los postulados más fundamentales de nuestra Revolución se ha fijado en la frase: “Propugnamos la unidad de todos los argentinos”. Esta unión de todos los argentinos representa, en mi concepto, la síntesis de todo el contenido filosófico de la Revolución del 4 de Junio y es lo más profundo de este mismo contenido; en su rumbo y su objetivo final.
Los gobiernos que pretenden solucionar solo las cuestiones del presente lo hacen con cortas vistas; se gobierna para le porvenir, porque la solución de los problemas ha de ser objetivo de una racionalidad absoluta, sin la cual no son medidas de verdadero gobierno sino remiendos a una solución que ya ha pasado.
En ese orden de previsión es necesario pensar para buscar la solución de tantos males, que todos enumeramos, pero que pocos estudiamos en busca de una solución racional. Para encarar estos problemas debemos comenzar para plantear la situación en que vivimos en su diversos aspectos.
En el orden político por ejemplo, los argentinos entroncamos nuestra independencia en esa revolución que nos presentó unidos; desde ella marchamos largos años en esa forma, presentando un frente indestructible ante el enemigo común de nuestras aspiraciones pero tan pronto ese enemigo dejo de estar en presencia y en potencia los argentinos comenzamos a dividirnos, primero, entre los que aspiraban a una u otra forma de gobierno, y después, entre los unitarios y federales, donde el encono alcanzo a limites incontenibles. Ese fu sin duda, el comienzo de todos nuestros males: la división en banderías enconadas que habrían de perpetuarse a través del tiempo y de la historia, y la acción política posterior, que fue siempre de disociación. Ya el pueblo argentino no volvió a sentirse unido, sino que fue un verdadero campo de lucha entre fracciones políticas por la disputa del poder y del gobierno. Esa lucha, como todas, fue inspirada por el odio, que es factor de separación y de destrucción; no se guió por el amor que es factor de unidad y construcción. La acción política ha de ser para amalgamar un pueblo, jamás para separarlo, disociarlo y contribuir a su propia destrucción interna. La misión de la política es dar una cultura cívica al pueblo y jamás la de entronizar como sistema una caciquismo político. Que haya argentinos enemigos de los argentinos, no puede ser sino una aberración del Estado.
La unidad nacional ha de cimentarse en otras menores: la de la familia, la de las profesiones, la de los hombres que hagan una misma convivencia, para terminar con la del Estado que es la unidad nacional.
Si esa unidad ningún país puede desarrollar, en el orden interno o externo, tareas constructivas, porque le falla su fuerza motriz original, que es la que le da la unidad de acción, única fuerza que permite los grandes esfuerzos y la consecución de los grandes objetivos.
En el orden social no ha sido mejor el panorama de la sociedad argentina. El abandono estatal fue permitiendo la formación de gremios mas o menos enconados contra las asociaciones patronales, ya si se dio comienzo a la lucha entre el capital y el trabajo. En este orden de cosas el gremialismo llego a colocarse frente al Estado, las ideologías extrañas dentro del propio gremialismo formaron gremios subdivididos en fracciones o en sectores de distintas ideologías que se combatieron sistemática y permanentemente. Ello los privó de unidad y así, de eficacia y de fuerza para conseguir sus propias aspiraciones.
Los políticos de corta visión y superficiales entregaron el gremialismo a los filibusteros del campo gremial y a los agentes a sueldo, y con ello, si bien medraron políticamente para su conveniencia, fueron envenenando el ambiente gremial, debilitándolo por su falta de unidad de acción frente a los problemas a resolver entre ellos, los patrones y el Estado.
Así es como hoy, por ejemplo, a mi, que sostengo desde todos los ángulos la necesidad de un sindicalismo gremial que forme gremios unidos y sin luchas internas, que no tengan otras finalidades que las propias conveniencias gremiales, se me ha dicho que soy nazi. Yo se bien quienes son los que me cuelgan ese mote, como otros que me cuelgan el de comunista. Yo se bien que estoy atacando algunos modus vivendi y se también que esos señores que reaccionan porque yo propugno la unidad gremial lo hacen porque les toco la víscera más sensible, que en esos hombres es el bolsillo. Ello aspirarían a que un gremio, en vez de agrupar a todos los zapateros, por ejemplo, agrupase por fracciones a todos los zapateros, agrupase por fracciones a todos los zapateros socialistas por un lado, comunistas por el otro radicales por otro y conservadores por otro, haciendo un sindicalismo político en vez de hacer un sindicalismo gremial. Y ya he dicho por qué debía procederse de esta manera: simplemente porque el sindicalismo gremial llega a suprimir totalmente la lucha dentro de las agrupaciones para que sean cada día más fuertes y mejor organizadas. La Secretaria de Trabajo y Previsión no puede entenderse con gremios desunidos y totalmente apartados de sus propios representantes: necesita asociaciones serias, organizadas, con sus verdaderos dirigentes que sean también obreros del gremio que interpreten a la masa que representan y que puedan explicarme a mi su propio sentir y el de la masa, y no el de sus dirigentes.
En el orden económico también al ambiente hasta ahora ha sido de permanente lucha por una verdadera deformación de la transacción y de la concurrencia. El comercio y el negocio en general, no siempre han estado en manos de comerciantes; algunas veces han estado en manos de verdaderos piratas económicos. Es allí donde ha proliferado la explotación del hombre por el hombre, que no cabe en la mentalidad del verdadero comerciante que saber que su negocio va adelante cuando mas ayuda a lleva a la prosperidad a los hombres que con él cooperan a formar la riqueza.
Los monopolios y los negocios ilícitos han luchado y seguirán luchando frente a los comerciantes honestos y en este campo de la lucha se ha llegado a que comerciantes de un mismo ramo sean verdaderos enemigos entre sí.
La riqueza de un país, en mi concepto, no esta en que media docena de hombres acaparen el dinero, sino en que la regulación de la riqueza llegue a formar patrimonios particulares y patrimonio estatal que hagan la felicidad del mayor numero de hombres y suprima la desgracia de que en un país donde hay verdaderos potentados haya quienes no puedan disfrutar de las necesidades mínimas de la vida ni satisfacer ese minimun de felicidad a que todos tienen derecho. Tal es mi concepto la situación a que hemos llegado a través de esta lucha integral desencadenada en el campo político, en el campo económico y en el campo social.
La solución de este problema ha de ser precisamente la que nosotros venimos propugnando, la unión de todos los argentinos para que podamos crear nuevos valores y no destruyamos inútilmente, en su lucha estéril, valores y energías que son en último análisis las únicas fuerzas que pueden hacer felices a los hombres y grandes a las Naciones.
¿Cómo alcanzaremos este objetivo, que podríamos llamar de la mutualidad nacional? Será necesario trazar un plan de acción, que se trazará; será también indispensable inculcar una doctrina que se inculcara, y, luego, ir a una realización de acuerdo con las necesidades y el ritmo de la hora. Es necesario convencerse de que el fracaso de los regimenes de gobierno que se han aferrado a la burocracia radica, precisamente, en la lentitud que esa burocracia imprime como ritmo de construcción. El ritmo de la hora no permite detenerse en el camino para planificar minuciosamente cada uno de los detalles. Se vive hoy con ritmo acelerado. El libro que sale de la imprenta esta ya atrasado con el que entra a prensa. Es necesario concebir bien y ejecutar inmediatamente para no llegar tarde. Es necesario fijarse un objetivo que no ha de ser tan distante que se pierda en la lejanía. Y es necesario prever los detalles hasta alcanzar ese objetivo que se alcanzara irremediablemente. En la realización es necesario marchar con suma prudencia. Es, en pocas palabras, la acción que tratamos de realizar en la Secretaria de Trabajo y Previsión.
En este momento, ¿Cuál seria nuestro primer objetivo para alcanzar en una oportunidad mas propicia esta unidad de todos los argentinos que propugnamos como una necesidad nacional del momento?: los problemas de la posguerra.
Esta por terminar una guerra en Europa, y los que no somos ya muy jóvenes, conocemos cuales son las consecuencias de las guerras en Europa. Los gobernantes de hoy, deben mirar fijamente a ese periodo de posguerra que viene para nosotros cargado de oscuros nubarrones, que las mentes mas privilegiadas no pueden prever en sus consecuencias cuando comienzan a descargar su acción. La posguerra traerá profundos problemas. Afortunadamente, hemos tenido tiempo de preveer gran número de ellos. Se ha creado ya el Consejo de la Posguerra, organismo que considera en estos momentos la solución de todos estos problemas.
La posguerra traerá, en primer término, una paralización y una desocupación: Traerá asimismo una agitación natural, sino artificial de esas mismas masas. Todas esas circunstancias del campo social serán aprovechadas por los verdaderos enemigos de la unión nacional. Por eso sostenemos que es indispensable que ese momento nos encuentre total y absolutamente unidos para hacer frente a los peligros que nos serán comunes a todos y donde, si no resolvemos racionalmente los problemas que allí se presentarán, cada uno de los argentinos tendrá en ese funesto momento algo que perder.
La organización de la clase media que hemos iniciado ya hace tiempo tiene precisamente esa finalidad: evitar que sea esta la clase que mas sufra como cualquier cataclismo social porque no se encuentra unida ni organizada. Las clases obreras, con un amplio contenido social a su favor ya han realizado la tarea de unirse y de defenderse a si mismas. La clase media, en cambio permanece sin unirse y por lo tanto, expuesta a todos los males a que esa división puede llevar. El Estado se encuentra empeñado y trabaja incansablemente por resolver todos los problemas de previsión social, que permitan que en este país pueda afirmarse un día que no existe un hombre que haya trabajado y se encuentre a merced de la desgracia y la desolación, sin que la acción del Estado llegue oportunamente para levantarlo y para ayudarlo en su desgracia.
Pero, señores, esa no es tarea que pueda realizarse en cortos meses, cuando el descuido de cuarenta años está haciéndose sentir en la masa argentina. Nosotros necesitamos la ayuda de todos ustedes para realizar el milagro de transformar una situación ya profundamente arraigada en los sistemas institucionales argentinos, transformarla en provecho del pueblo, después de que, durante aquel lapso de tiempo, lo ha sido en provecho de otras finalidades menos nobles. Nosotros necesitamos la cooperación y la ayuda de todos porque el plazo señores, es corto. Debemos afrontar la posguerra en las mejores condiciones y después dejar las bases establecidas para que toda la obra de previsión social de organización del trabajo y de acción social pueda desarrollarse racionalmente en largos años de proficua labor, como, para ser estables, es necesario que se realicen.
Para finalizar, quiero decirles que la Secretaria de Trabajo y Previsión, dentro de sus posibilidades, resolverá todos los problemas que se han mencionado. Pero, repito, necesitamos la cooperación de todos los hombres de buena voluntad que puedan presentar esos problemas en forma realista para que nosotros, encarándolos a corto plazo, podamos resolverlos. La clase media tiene problemas especiales que no han llegado a la Secretaria de Trabajo y Previsión y que nosotros esperamos ansiosamente para comenzar nuestro trabajo constructivo a ese respecto. Por eso, señores, hemos comenzado la obra gremial de la clase media organizando las profesiones y agregando a ello los empleados, los comerciantes y los pequeños industriales. Realizada esa obra, puedo asegurarles que no quedará ningún problema que no pueda solucionarse, para bien de todos y para grandeza de la Patria.
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lunes, 4 de octubre de 2021

Las vejeces en un mundo fragmentado. Una perspectiva desde la Intervención Social . Por : Alfredo Juan Manuel Carballeda

 

“Creyó por primera vez entender porque se decía que la vida es sueño: si uno vive bastante, los hechos de su vida, como los de un sueño, su vuelven incomunicables porque a nadie interesan.”
Diario de la Guerra del Cerdo. Adolfo Bioy Casares. 1969

“Se ha cerrado una puerta. Otra se ha abierto. Has entrado en el invierno de tu vida”.
Diario de Invierno. Paul Auster.2014
1. Fragmentación Social y Vejez.
La crisis del lazo social se entromete en la cultura, la sociedad y en la vida cotidiana de todos los sectores sociales generando diferentes formas de desencanto y padecimiento. La falta de certezas que impuso el relato neoliberal, no implica solo una mirada al futuro, sino también al presente y al sentido del pasado. Significa un bloqueo premeditado en la búsqueda de explicación y comprensión de los fenómenos sociales. Así, desde esas perspectivas prevalece la visión del presente como una especie de lugar único en el cual se puede habitar.
En los adultos mayores, la fragmentación social construye nuevas formas de complejidad, en la manifestación de problemas sociales que se presentan como representaciones de la cuestión social actual. “La imagen de un cuerpo que envejece, en un mundo que sobrevalora la juventud y la lozanía, la conciencia de que ese cuerpo ya no responde como antes a los requerimientos o las necesidades de movilidad o fuerza…la pérdida de estatus o ingresos que acompañan al retiro laboral…” Dan cuenta de una serie de cuestiones que desde los escenarios actuales de intervención social construyen más formas de interpelación a las prácticas.
El desencanto, la desazón, el aislamiento, forman parte de una serie de circunstancias que dan cuenta de impactos objetivos y subjetivos que van de la mano de una sociedad, donde todo lo que envejece debe ser desechado. Estas cuestiones, si bien, marcan interrogantes hacia el futuro, también invitan a pensar la necesidad de reflexión tanto del presente como del pasado.
Una vía de entrada posible a estas cuestiones es posible a partir de la reflexión y el análisis acerca de la serie de sentidos que fueron construyendo la historia de vida de un adulto mayor desde un presente que se construye en un mundo transformado por la zozobra y el estupor signado a través de la inmediatez y la velocidad.
El Otro, dentro de la lógica de mercado, en tanto objeto de consumo, cuando envejece irremediablemente comienza a ser desahuciado, abandonado, desechado de diferentes maneras. Esa forma particular del abandono recorta los intercambios, las reciprocidades, la sociabilidad y especialmente el sentido de pertenencia. De este modo, los lazos sociales comienzan a tener nuevas conformaciones y sentidos signados por el temor a seguir descendiendo hacia los oscuros terrenos habitados por los fantasmas de la ausencia, la percepción de la exclusión social y la sensación de inutilidad.
Desde sí mismo, ese Otro, ahora desvalorizado día a día puede asumir naturalmente ese mandato societario expresando su propia exclusión a partir de ir recortando su propia historia, construyendo un proceso de des memoria que va más allá de las especulaciones neurológicas que aparecen como una profecía perversa y auto cumplida. Esas subjetividades también fragmentadas, en cada parte de ellas, se van mutilando, recortando, cercenando y resignando haciendo que se deje de lado de lado, a veces de manera vergonzante trozos de la propia historia, que pareciera que no merecen ser transmitidos. Tal vez para que no sean detectadas por la mirada implacable de una sociedad que de distintas maneras va construyendo barreras invisibles, recortando circulaciones, perspectivas, afectos y fundamentalmente sentido a todo aquello que no cumpla con la lógica de las leyes del mercado.
La vejez implica en muchas veces la sensación de estar cada vez más lejos de los otros, desde una forma de exclusión que se suma y trasciende lo económico y social. En estos escenarios, los viejos, que pueden, se disfrazan de jóvenes a través de múltiples procedimientos y desde esa mutación comprada, adquirida, en un mercado preparado especialmente para ello, se construye una especie de máscara con la intención de no ser detectado, pasar desapercibido desde la imagen y a veces, también desde la palabra. Así esos espacios sociales, en tanto artificiales son lugares donde terminan comprando, quienes tienen el poder para hacerlo, lo efímero con la promesa de lo eterno.
En el siglo XXI, la enfermedad recupera las metáforas del siglo XIX y el XX, junto con ellas se va construyendo una nueva medicalización de la vejez, tanto desde la promesa de la juventud eterna como el ingreso a complejos laberintos farmacológicos que intentan entenderla como una enfermedad crónica. “En el siglo XXI, la enfermedad recupera viejas metáforas y personajes ilustres (contagio por contacto, transfiguración nocturna), porque vuelven los terrores del siglo XIX” . El siglo XXI también ubica en el lugar de lo monstruoso a la vejez, como sinónimo de deformación de aquello que no debe ser visto u ocultado. “La persona adulta mayor es un sujeto alrededor del cual social e históricamente se han construido identidades imágenes, ideas, creencias sobre el sentido de su existencia lugar y papeles sociales que éste cumple y el cuidado y tipos de cuidado que esta persona puede obtener. Todas las identidades son construidas y en la construcción de éstas identidades se utilizan materiales de la historia, la geografía, las instituciones productivas y reproductivas, la memoria colectiva y las fantasías personales, los aparatos de poder y las revelaciones religiosas” ( Castells, 1999)
Es posible, desde la intervención en lo social buscar alternativas que trabajen cada uno de los temas expresados. El valor de la palabra, la historia, la memoria, se difumina en regiones cada vez más complejas, donde muchas veces se pierden, básicamente porque no tienen valor de recambio ni peso en un mercado, donde lo efímero y lo bello, solo signado por el hedonismo y si posee valor negociable en tramas sociales preconcebidas y artificiales donde no importan las ideas, es lo que predomina en los sistemas de valor.
Así, el terrorismo de mercado, no permite, impide y bloquea toda posibilidad de expresión de aquello que no sea negociable en términos de la lógica del costo beneficio. La vejez, ingresa rápidamente en ese laberinto construido desde miradas, obstáculos y expresión de imposibilidades se aproxima a lo “incomunicable” ante la pérdida de valor de las palabras y de la historia vivida en escenarios donde lo nuevo trasciende la rapidez de la información de los canales de noticias y se presenta como inexorablemente adelantado e inaccesible.
En la vejez, la mirada, la evocación, la perspectiva y el cuerpo de transforman en nuevas forma de narración. La historia de vida se inscribe en los cuerpos y dialoga con el lazo social, la vejez se va instalando de manera lenta, paulatina y va dejando una serie de inscripciones que se visibilizan de pronto, sin previo aviso especialmente desde la mirada de los otros que construyen una serie de marcas imprevistas e inesperadas que van construyendo nuevas formas de ruptura biográfica. Pero esas señales del paso del tiempo que van tomando forma en los cuerpos, no solo avisan que a la muerte se aproxima, sino que dan cuenta de algo tal vez peor, la inquietud que produce la idea de transformarse en una “cosa” viva pero desechable. Así, la vejez se va construyendo a través de nuevas e impensadas formas de padecimiento subjetivo constituido a través de certezas no muy claras, junto con temores y la angustia que produce lo desconocido.
2. Lo Social, presencias y ausencias
Desde lo social, este se hace singular en el encuentro y articulación de una nueva forma de aproximación a la comprensión y explicación de las necesidades y problemas, la reconfiguración de la sociabilidad y una nueva y compleja relación con sistemas de protección social que transforman al adulto mayor e un nuevo sujeto inesperado. El encuentro entre lo marco social y lo singular se transforma en un espacio de construcción de subjetividades sufrientes donde sobresale lo contextual como común denominador en la constitución causal de éstas. Así el padecimiento subjetivo ligado a la vejez puede ser leído como un proceso histórico social que dialoga con el contexto y el clima de época. También desde la vejez se van elaborando nuevas demandas institucionales, territoriales y familiares.
La noción de padecimiento subjetivo, mirada desde lo social implica el reconocimiento de pérdidas materiales y simbólicas como así también una serie de dificultades para elaborarlas y proyectar la llegada a nuevas formas de relación con los otros. Modalidades, no explicitadas, poco escritas , borradas de las pautas culturales, tal vez por el mandato de la lógica neoliberal que obliga a mirar solo el presente, pero también a borrar de forma violenta el pasado y como consecuencia la relación entre el sujeto, los otros, lo sagrado, la naturaleza y consigo mismo. El azoramiento que generan las demandas dentro del territorio de la vejez, tal vez puedan comprenderse desde esas ausencias. De ese modo, la sensación de desaparición de la sociedad que atraviesa a la cultura se singulariza en la vejez. Ese todo lejano, a veces añorado en cualquiera de sus formas es reemplazado por un lazo social ortopédico, violento, que olvida en forma premeditada significaciones culturales y sentidos. Esa ausencia de la otredad, se expresa en las dificultades en procesos de construcción de identidad, de ratificación de lo que se es, generando, otra manera de incertidumbre.
De este modo, el terrorismo de mercado se transforma en otra forma de ordenar lo social ahora desde los temores que generan las extrañezas y las ausencias. Las ausencias en la vejez, presentan otro punto de inflexión, como a la mayoría de los temas sociales el discurso neoliberal, trató de imponer una mirada única, también desde lo temporal. En otras palabras, la vejez, la niñez, los problemas sociales, son fundamentalmente desde este relato puro presente. Estas circunstancias no son solo metodológicas se entrecruzan con las formaciones ideológicas que construyen una nueva forma de explicación de los problemas y temas sociales. Para el neoliberalismo no hay historia, impidiendo esta forma de comprender y explicar en los fenómenos sociales, políticos y culturales su condición de proceso, pero fundamentalmente sus características causales ni siquiera en términos de pregunta.
En otras palabras para las políticas públicas y las intervenciones sociales neoliberales el adulto mayor es visto desde el presente generándose acciones solo desde esa perspectiva.
3. Recuperar la Sociedad algunas cuestiones relacionadas con la intervención social.
La intervención social en los escenarios actuales se encuentra con una nueva serie de interrogantes en la búsqueda de la integración de aquello que la crisis fragmentó. En los territorios de la vejez esta tarea se muestra con algunos elementos singulares y se aproxima claramente a la noción de Derecho Social.
La intervención en clave de integración de la sociedad, implica la propuesta de otro orden discursivo, nuevas gramáticas y relatos que nominen y construyan más y nuevas formas de encuentro e interrelación.
En los diálogos entre lo contextual, lo territorial y lo micro social que la intervención facilita se hace posible recuperar gramáticas perdidas, re significarlas, recuperando la palabra, estableciendo otros órdenes discursivos. En ellos la presencia de lo colectivo, lo histórico y lo propio en términos de identidades compartidas se presenta como un camino posible y necesario. La intervención se hace viable, especialmente desde una búsqueda que integre presente y futuro y no se transforme en una mirada nostálgica del pasado. Retomando los aportes de Delia Sánchez Delgado y Robert Castels es posible plantear algunas cuestiones relacionadas con la intervención social. Por un lado la construcción de identidad tiene un claro correlato con la cultura, los fenómenos económicos sociales, lo contextual con expresiones a nivel micro social. Desde esta perspectiva, la identidad se transforma en un eje estratégico de intervención social, desde donde es posible pensar una serie de dispositivos instrumentales que la trabajen en la singularidad de lo territorial, teniendo en cuenta que esas identidades son construidas y de construidas en diferentes climas de época y contextos que pueden ser transformados, desde la práctica. Por ejemplo, el reciente desarrollo de los trabajos del grupo “Cine en Movimiento” desde esas prácticas por ejemplo es posible de construir, imaginarios, papeles asignados y especialmente el “lugar” de los viejos en nuestra sociedad , de este modo, las identidades, imágenes , idas y creencias que llevan a una situación de búsquedas de un equilibrio biomédico, pueden ser transformadas en un movimiento que conflictivamente construye otro lugar, similar o diferente al asignado, pero especialmente desde la perspectiva de cada uno de ellos, donde la cultura es un nuevo anclaje que discute con el consultorio médico y la certificación de la imposibilidad. Estas contingencias que se expresan claramente en el espacio de la intervención social, dan cuenta de nuevas perspectivas que facilitan reconstruir identidades desde la Otredad desde una configuración situada, especialmente en lo territorial.
En estos aspectos, la recuperación de la noción de proceso de intervención social, este caso entender la vejez como proceso de envejecimiento, conlleva a trabajar con formas de comprensión y explicación situadas e integradas en pasado y presente.
La intervención social a través de la palabra, la mirada y la escucha se presenta como una posibilidad re jerarquizar el lugar del relato como capacidad re constitutiva en la perspectiva de construcción de continuidades de orden existencial que permitan la elaboración de más y nuevas formas de encuentros que faciliten el encuentro del lazo social perdido. En síntesis, trabajar en los lugares donde el “vacío social” generó rupturas en formas de relación y tramas sociales.
Bibliografía:
Arroyo Rueda María C. ; Ferreira, Manuel R. Mancinas Espinosa, Sandra E. La Vejez avanzad y sus cuidados. Universidad Autónoma de Nueva León . México. 2011.
Bongers , W y otros Literatura, cultura , enfermedad. Editorial Paidós. Buenos Aires 2006.
Carballeda, Alfredo. La intervención en lo social como proceso. Editorial Paidós. Buenos Aires 2013.
Sánchez, Delia Carmen. Editora. Memorias, Imágenes y Representaciones de la Vejez. Puerto Rico. 2007
Blanca Marianela López La Vera. Subjetividad y salud mental en la vejez. En Salud Mental y malestar subjetivo. Debates en Latinoamérica. Editorial Manantial. Buenos Aires. 2012.