jueves, 21 de octubre de 2021

La Subjetividad como terreno de disputa. Por: Alfredo J: M. Carballeda

 

 


1 La subjetividad en América.

Podemos pensar la a la subjetividad en América como una construcción histórica y social, como un producto que surge de un encuentro entre  diferentes  procesos, donde lo individual se funde en lo colectivo.

Esa correspondencia entre la subjetividad y lo  colectivo no es unidireccional sino que surge de permanentes interacciones y construcciones históricas, políticas y sociales. Así, se constituye como terreno de disputa en el que diferentes modalidades discursivas en tanto expresiones de poder, pujan, tensionan, triunfan y también son derrotadas en diferentes momentos históricos.

Esta relación entre subjetividad y realidad social,  implica formas de conocer, comprender y explicar  pero, asimismo, modalidades afectivas, estrategias inconscientes y diferentes operaciones psicosociales que dialogan con los imaginarios de cada época, generando diferentes formas de disputa.

 Así es posible pensar la construcción de la  subjetividad en América como un juego de interacciones que se encuentra atravesado por diferentes relaciones de poder. Estas, se expresan de manera imperativa y sutil. Se inscriben de diferentes formas. Producen distintas marcas y trayectorias siempre ligadas al contexto, a los avances y retrocesos, a las tensiones y juegos de poder y deseo.

La construcción de subjetividad en América es consecuente y dialoga  con la descripción que hace Álvaro García Linera de nuestros devenires históricos cuando afirma[1]Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino”… En América la subjetividad es la posibilidad de pensarse a  sí mismo desde  lo colectivo. Donde la Otredad nos constituye, se funde con la tierra, con lo sagrado, con los otros.

La conquista implica la imposición de un tipo de subjetividad que coercitivamente justifica el saqueo, la colonización del pensamiento, la coacción que lleva a fortalecer estereotipos apoyados fundamentalmente en la ratificación de una supuesta  inferioridad en ese Otro que no se asemeja al conquistador.

Así, la colonización impone la apropiación de la de la subjetividad a través de diferentes dispositivos por parte de un poder que se enuncia así mismo como superior. Ratificando desde allí, desde su capacidad de infligir dolor, su superioridad deshumanizando, imponiendo una forma de racionalidad que se autodenomina superior.

De esta manera en nuestro continente, muchas veces no hablamos por nosotros mismos, somos hablados por otros y repetimos esa habla, esa discursividad, como si fuera propia. Asimismo nuestra subjetividad es apropiada, robada, saqueada y especialmente encerrada dentro de la lógica del dominador. La subjetividad se transforma en campo de batalla, en lugar de tensiones, en terreno de disputa, simplemente desde  la tozudez, desde la búsqueda de la integración perdida, desde la interpelación.

2 Neoliberalismo y subjetividad.

La noción de subjetividad, en el pensamiento cartesiano implica fundamentalmente una separación entre la humanidad y la naturaleza. A así la llamada “humanidad” por  el pensamiento europeo, fortalece sus argumentos para  adueñarse de la historia, y de la naturaleza;  asaltar,  saquear, imponer la lógica de la conquista. El “pienso, luego existo”, se complementa con la justificación de la conquista y el la connotación de humanidad, solo a unos pocos europeos. De estas forma Occidente saqueó el planeta y hoy sufrimos  consecuencias de todo tipo.  

 Desde ésta imposición al mundo,  se atribuyó una propiedad de la historia por parte de Europa como algo univoco, es decir, habrá una sola historia que proviene de una sola palabra, de una sola discursividad. Así la historia será universal enunciada desde  una sola perspectiva y desde allí construirá una subjetividad dominante donde aquellos que quedaron fuera de ese proceso, sencillamente “no son”, así, pierden su condición humana. Podrán ser masacrados, torturados, vendidos, esclavizados.

Con diferentes operaciones pretenden, desde hace quinientos años capturar la subjetividad en América para imponer  otra, apropiándose y encarcelando rostros y cuerpos, imponiendo corporalidades dominantes y, desde un racismo tenebroso, logran a veces que se pierda la noción de lo propio, incluso que se lo niegue o rechace.  

3 Los procesos de subjetivación

La subjetividad desde el pensamiento europeo implica, también el resultado de procesos de “normalización” y disciplinamiento. Para Michel Foucault, estos, se llevan adelante en espacios cerrados como el Escuela, el Hospital y la Familia.

El apogeo del neoliberalismo y los destrozos que marcan su inexcusable caída, propone, desde su agonía nuevos mecanismos de disciplinamiento y “normalización”. En su última etapa, desconfía de los espacios cerrados y desde la exaltación de la libertad de mercado construye una forma de subjetivación que se vincula pura y exclusivamente con este, como un nuevo Dios medieval, unívoco y omnipresente, con sus sacerdotes y las formas tecnológicas de la inquisición.

 Se es según lo que el mercado acepte y considere correcto, equiparando a la vestimenta con las fotografías retocadas y la política realista.  

El mercado construye a su propio sujeto, se apropia del deseo, inventando, creando un gobierno del alma donde la sujeción ahora pasa por la tensión entre la inclusión y la exclusión social, de este modo quienes acepten sus liturgias podrán seguir en la ilusión de pertenecer aunque vivan en la peor de las miserias, reforzando su certeza con frases de auto ayuda. 

Desde allí encauza conductas, promueve sacrificios, justifica la codicia, generando formas de desigualdad desconocidas hasta ahora.

La subjetivación  dejó de transcurrir por  la institución cerrada, la subjetividad actual la construye el mercado y, tal vez las nuevas formas de encierro se escondan en la supuesta   invisibilidad de las redes sociales, donde se supone que se es libre, allí donde las opiniones se entrecruzan con el secuestro de la verdad,  las noticias falsas y la violencia verbal. Mientras se comienza a aceptar que todo es una manipulación que irracionalmente seguimos aceptando.

4

   La subjetividad como terreno de disputa, es algo más que la  batalla por el sentido común. Definirla , tal vez sea útil para pensar posibles espacios de contienda. Donde no se trate solo de luchar, sino, fundamentalmente, de saber porque se lucha.



[1] Álvaro García Linera en Argentina: "Luchar, caer, levantarse. Caerse, levantarse…” en:https://causainfinita.blogspot.com/2016/05/alvaro-garcia-linera-en-argentina-no.html

 

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