El Aguinaldo es un Derecho y no un regalo o dádiva. El Aguinaldo debe pagarse cuando la remuneración es mensual. El año tiene 52 semanas. Cuando los haberes se cobran por mes, se pagan en total 48 semanas. De esa forma hay 4 semanas que el empleador no paga. El Sueldo anual complementario corresponde a esas 4 semanas. Si el salario se cobrara por semana como en otros países, el Aguinaldo o Sueldo Anual Complementario no correspondería, como por ejemplo, en EEUU, donde se cobra semanalmente y no por mes. EL SUELDO ANUAL COMPLEMENTARIO NO ES UN REGALO. CORRESPONDE A DÍAS TRABAJADOS QUE ACEPTAMOS QUE NOS PAGUEN EN DOS CUOTAS ( JULIO Y DICIEMBRE)
martes, 28 de noviembre de 2023
viernes, 4 de agosto de 2023
Algunas coordenadas sobre las problemáticas educativas y el Trabajo Social en la actualidad. Por: Alfredo J. M. Carballeda
1- Trabajo Social, intervención, formación y construcción de conocimiento. Algunos apuntes para pensar la formación en la actualidad.
El Trabajo Social suele habitar la periferia, los márgenes de las Ciencias Sociales, allí, muchas veces surgen respuestas y verdades que no suelen ser comprendidas hasta mucho tiempo después. Es decir, el Trabajo Social posee una serie de formas singularizadas de construcción de conocimiento donde llega simplemente haciendo, construyendo y recreando acontecimiento, interactuando desde lo micro social con lo macro, cimentando de esta manera diferentes formas de diálogo a partir de las interpelaciones que surgen desde el hacer cotidiano. Desde allí devela, aporta más y nuevas miradas a diferentes sucesos que se vinculan estrechamente con la Cuestión Social.
Una vía de entrada posible a esta construcción singular de saberes, podría pasar por el análisis de los procesos de formación en este campo y especialmente sus perspectivas actuales, tomándolos desde su configuración histórica y social. Desde ese punto de vista, estos temas, se relacionan con realidades contextuales y regionales que muchas veces atraviesan y marcan diferentes formas de construcción histórica de la profesión. De todos modos, es posible pensar algunos puntos de referencia como una serie de elementos que se reconocen a pesar de las diferentes particularidades. Desde esa mirada, es factible aproximarse a una forma singularizada de construcción de saberes que se relaciona con el Trabajo Social y se expresa desde la formación dentro de esta profesión.
En muchos aspectos, el Trabajo Social se aprende y se actúa haciendo dialogar aquello que el pensamiento occidental y cartesiano dividió en “teoría y práctica”, en otras palabras la intervención en lo social surge desde la búsqueda de respuestas a partir de las interpelaciones que la realidad, expresada a través de permanentes construcciones y de construcciones, le propone a lo ya sabido y conocido. En ese choque, en esa interpenetración se produce una forma singular de construcción de conocimiento. Así, también, se elabora una forma de conocer que se vincula en un diálogo entre los problemas sociales, la trama que rodea a quien construye la demanda y el sistema de protección social, siempre desde una necesaria perspectiva situada, contextualizada, en relación con lo que está ocurriendo en ese escenario de intervención, pero también con la construcción histórica del mismo e incluso con sus perspectivas de futuro. Así, tiempo y espacio, también se integran en los procesos de intervención.
El Trabajo Social, como disciplina, se interroga a sí misma, a su propia producción, a su propia búsqueda de respuestas mientras es interpelado por la realidad y desde allí se pone en relación con otros campos de conocimiento.
De esta forma, es posible aproximarse a la comprensión de la multiplicidad de saberes que se ponen en juego en un proceso de intervención y su re significación dentro del propio campo de éste en cada situación de Intervención en lo Social.
Tal vez, en este aspecto se haga necesario repensar las diferentes formas de diálogo que este campo disciplinar viene construyendo con el resto de las ciencias sociales y las maneras de apropiación por parte del Trabajo Social, de éstos.
También de la necesaria sistematización, visibilidad y recuperación de los aportes del Trabajo Social a otros campos de las ciencias sociales.
A su vez, la construcción histórica de la profesión muestra también una gran variedad de trayectorias, junto con una serie de puntos en común que pueden ser útiles para repensar proyecciones, posibilidades y necesidades de ésta. Tanto desde lo conceptual, como a partir de los aspectos instrumentales, la reflexión sobre las propias experiencias y la lectura de procesos sociales desde ésta.
Así, la investigación en Trabajo Social va de lo micro a lo macro y viceversa, atravesando lo territorial y generando distintos aportes que van desde lo metodológico a lo teórico.
Diferentes trabajos de investigación han demostrado que el carácter investigativo de la profesión se ubica en los orígenes de la misma, como una necesidad natural de comprensión y explicación del contexto, su impacto y expresión singular, aportando incluso a otras disciplinas como la Antropología, la Sociología y las Ciencias Políticas.
De todas maneras, durante prácticamente todo el siglo XX, salvo en sus dos últimas décadas, se produjo, tal vez por una serie de relaciones complejas de poder y disputas académicas una significativa desvalorización, negación y silenciamiento de los saberes y el aporte de las experiencias profesionales de esta disciplina como aporte para el conocimiento desde esta profesión a otros campos de saber.
Otra posible vía de entrada a estos temas puede pasar por identificar las tensiones presentes en los modos de enseñar y aprender, reconociendo experiencias vinculadas a los procesos de prácticas de formación de los trabajadores sociales. Los mismos se encuentran muchas veces atravesados por los condicionamientos históricos mencionados, la complejidad de los contextos académicos e institucionales, sumado a los cambios y transformaciones permanentes en los escenarios de intervención.
2- La enseñanza desde un Trabajo Social Situado. Las posibilidades de ruptura con el pensamiento binario.
La forma que adopta el pensamiento occidental, coincidentemente con la Conquista de América es binaria, o sea que se construye por pares antagónicos, por polos opuestos en definitiva, por dos categorías exclusivas y excluyentes. Desde allí se construyen explicaciones muchas veces académicas, donde se justifica el saqueo, el aniquilamiento, con la consecuente negación de aquello que se define, arbitrariamente, como extraño o peligroso. Así se dividen las ideas y las cosas, el cuerpo y el alma, la humanidad y la naturaleza, lo normal y lo patológico, la civilización y la barbarie.
En definitiva, desde lo binario, se genera la construcción de las identidades en Occidente, sean éstas identidades de género, de clase, de etnia o políticas. Esta cimentación, repercute en América de manera singular, actuando como justificativo de una múltiple dominación que atraviesa el género, la “raza”, los estamentos, los grupos sociales, hasta las cartografías que delimitan territorios signándole atributos a quienes los habitan.
De este modo en el caso de la Argentina, la inmensidad de la llanura, la pampa, el desierto operan como una forma de encierro, o destierro donde habita la barbarie, mientras que en las ciudades se refugia una civilización asechada que, desde esa condición se atribuye capacidad para discriminar, excluir y sojuzgar.
Desde la formación profesional surge la necesidad de aproximación a una forma de pensamiento que tenga la capacidad de analizar la matriz del poder colonial y colonizador, sus efectos objetivos y subjetivos. Esta operación es posible desde el análisis de sus expresiones, en el pasado y en la actualidad, a partir de la persistencia, dentro de las formas contemporáneas del capitalismo, las formas de conocimiento totalitarias que sostienen el binomio dominador-dominado que se gesta junto con la Conquista de América.
Desde estos aspectos, surge que se hace relevante que en los procesos de enseñanza y aprendizaje dentro del campo de nuestra disciplina se trabaje desde un conocimiento situado, que se relacione con los espacios políticos históricamente dominados, desde su lógica y manera de habitar, desarticulando la visión única que propone el eurocentrismo racial, sexista y patriarcal. Teniendo en cuenta que desde las formas de escolarización, el aprendizaje y su estructura se entrelazan con la conquista.
De este modo, el surgimiento de la educación formal, se relaciona con la Modernidad, incluso la mayor parte de las técnicas de escolarización provienen de los años 1500 y 1600. En especial, la idea de educación en libros de texto, además del avance a través de grados y pasos que dan cuenta de los títulos obtenidos o que puedan obtenerse.
Así la estructura de esta forma de enseñanza también posee en su conformación una lógica binaria, tanto desde lo institucional como desde la centralidad de la construcción y transmisión de conocimientos. El Trabajo Social, desde su conformación y especialmente desde su hacer cotidiano muchas veces pone en cuestión esas lógicas. Desde su sola presencia está diciendo que en un hospital hay algo más que un cuerpo enfermo, un programa educativo en la escuela o la ley en un tribunal. Tal vez en ese “algo más”, esté su potencialidad de ver más allá y de romper con el binarismo que mencionamos.
La formación en Trabajo Social implica un horizonte que se relaciona con capacidades y habilidades para identificar, analizar y resolver problemas sociales a través de procesos de intervención en lo social. En este aspecto el sentido del proceso de intervención, tal vez se presente como una de las coordenadas clave en el momento histórico y social que atravesamos. Es decir, la resolución de problemas sociales implica definiciones desde lo conceptual, lo subjetivo y el clima de época que se imbrican en forma inevitable no solo con lo teórico y conceptual, sino también con lo instrumental. Tanto desde cuestiones ético valorativas como de la búsqueda de resultados.
La formación, es constitutiva desde una serie de articulaciones que dialogan con el propio devenir histórico del campo disciplinar. En este aspecto, la ruptura con el pensamiento binario se presenta como trascendental, donde la formación se sale de la búsqueda de lo “normal”, enfrentado a lo ”patológico”, sino que requiere del reconocimiento de las diferentes lógicas y formas de comprender y explicar que atraviesan los problema sociales.
Poner en cuestión la dualidad cartesiana desde la formación implica, repreguntar a la disciplina desde otro lado y sentido, quizás esta forma de elucidación implique salirse de la pregunta acerca de ¿qué es el Trabajo Social? quizás cambiándola por: ¿qué hace el trabajo social?, ¿qué subjetividades construye?, ¿cómo ésta dialoga con la perspectiva de derechos? , ¿cómo construye su visión del Otro? y, fundamentalmente alrededor de la capacidad que posee de construir acontecimiento.
Repensar, de esta manera, a la formación desde una perspectiva que permita una aproximación a lo que el problema social construye, condiciona, significa, produce en términos de padecimiento y sentido.
La tensión entre lo normal y lo patológico, no deja de ser una construcción social que se inscribe en la época en que estas cuestiones son analizadas y estudiadas. En definitiva la división entre lo normal y lo patológico se construyó y se alimenta como una forma de disciplinamiento que se expresa en la ilusión de la existencia de un sujeto universal que responde a las categorías y prejuicios de las lógicas dominantes desde una perspectiva de normalización de discursos, acciones y sujetos de intervención, solo contenido dentro de una trama simbólica que surge de la construcción social.
3- La formación en Trabajo Social desde la singularidad del campo disciplinar.
La ruptura con el pensamiento binario implica también desde la formación, la apropiación y el trabajo con la complejidad que atraviesa la intervención en lo social. En ese aspecto, la intervención sobre problemas sociales sugiere un ingreso a una forma de complejidad que va más allá del problema en sí mismo.
En otras palabras. La intervención sobre lo que denominamos Problemáticas Sociales Complejas, implica el trabajo, la práctica, el hacer, con una multiplicidad de factores que las rodean además de la interacción que éstas tienen con otros problemas sociales, circunstancia que muestra por un lado la singularidad de expresión de éstos, su permanente construcción y deconstrucción, su impacto subjetivo y la necesaria ubicación de éstos dentro de lo micro social, vinculado con lo territorial y lo contextual.
Estas cuestiones muestran la necesidad de nominar de manera diferente el quehacer profesional. La intervención se sumerge en la complejidad, se direcciona en el hacer ver y desde allí en la construcción de acontecimiento. Según Wittgenstein, “la esencia se expresa en la gramática”, de allí que la relevancia de escribir las prácticas, designarlas, construir categorías de análisis, posiblemente genere un orden propio del discurso, se nos presente hoy como uno de los desafíos más intensos dentro de nuestro campo, donde permanentemente dialogan lo histórico, lo teórico y lo metodológico.
sábado, 29 de julio de 2023
Apuntes para pensar un nuevo humanismo.
“Bien saben ustedes que somos explotadores. Saben que nos apoderamos del oro, y los metales y el petróleo de los continentes nuevos para traerlos a las viejas metrópolis. No sin excelentes resultados: palacios, catedrales, capitales industriales; y cuando amenazaba la crisis, ahí estaban los mercados coloniales para amortiguarla o desviarla. Europa, cargada de riquezas, otorgó de jure la humanidad a todos sus habitantes: un hombre entre nosotros, quiere decir un cómplice puesto que todos nos hemos beneficiado con la explotación colonial.”
Jean Paul Sartre. Prólogo a “ Los condenados de la tierra" de Franz Fanon
Lo Ético y lo Social en el Campo del Consumo Problemático. Por: Alfredo J. M. Carballeda
lunes, 10 de julio de 2023
FAGOCITACIÓN Por Alfredo J.M. Carballeda
domingo, 28 de mayo de 2023
LA REPÚBLICA DE LOS NIÑOS
lunes, 22 de mayo de 2023
Geopolítica de la Cuestión Social Por: Alfredo Juan Manuel Carballeda
Desde hace siglos, coincidiendo con la expansión Europea
hacia todo el planeta, la distribución de la riqueza a nivel mundial se fue
orientando a determinados sectores sociales, geográficos, países y regiones,
logrando construir una forma de desigualdad que posee tres factores clave; el
saqueo de las riquezas naturales, el beneficio de un sector minoritario de la
población y una serie de consecuencias que estarían llevando al planeta a un
holocausto ecológico.
Es frecuente que esa desigualdad forzada, impuesta, y
fundamentalmente injusta, se explique a
partir de conceptos como globalización, fluctuaciones de mercado, división
internacional del trabajo e incluso desde la incapacidad de nuestras naciones de
poder llevar adelante sus propios procesos de crecimiento. “A la civilización
europea contemporánea—que alcanzó su apogeo por la expansión del horizonte
geográfico del mundo, después del siglo XVI, y por la economía colonial que le
siguió— de ningún modo le convenía divulgar, en su mundo de aparente esplendor,
la desagradable tragedia del hambre, producto —en gran parte— de su
colonialismo deshumanizado. Producto, ante todo, de la inhumana explotación de
las riquezas coloniales por procesos de economía devastadora, de monocultivo y
de latifundio, que permitían la obtención, a precios extremadamente bajos, de
las materias primas indispensables para su industrialismo próspero. (Josué de
Castro: 1955)
En el caso de nuestro continente, a partir de la conquista,
la irrupción de los extraños que llegaron
generó una geografía de la desigualdad que involucra, no solo
diferencias a nivel de cada región o país, sino, también a nivel mundial. Además
de provocar por diferentes razones una hecatombe demográfica en los pueblos
originarios, que se estima en que pasaron
de cien millones de habitantes en el siglo XV a diez millones en el siglo XVI.[1] La
conquista enriqueció a los vencedores dando un impulso inesperado al naciente
capitalismo, especialmente a partir de los cientos de toneladas de oro y plata
que fueron extraídos de las minas de Guanajuato y Potosí. Comenzando a crear
una Geopolítica de la desigualdad.
Hasta la actualidad, el resultado final de este proceso
de más de 500 años es, prácticamente, un Norte enriquecido y un Sur pobre.
De esta forma, los mejores índices de nutrición,
vivienda, infraestructura, salud, protección social etc., se organizan y
distribuyen según factores de Poder Militar, Económico y Estratégico en gran
escala y igualmente en pequeño grado. También, la riqueza se distribuye de
manera desigual, beneficiando a las oligarquías de los países sometidos, éstas,
en general son socias y comparten intereses económicos, políticos y culturales
con los países, regiones y poderes económicos dominantes a nivel mundial.
Además, en cada oportunidad donde esto se revierte o se intenta
cambiar, surgen, diferentes formas de intervenciones económicas, militares,
bloqueos, injerencias de empresas multinacionales, monopolios e intereses de
los países más poderosos y con mejores indicadores sociales que,
desde lo económico, estratégico y militar intentan revertir esos procesos.
De esta forma, llegamos en la actualidad a datos socio
económicos, inconcebibles e impensados hasta no hace mucho tiempo. Por ejemplo,
según el Banco Mundial, el 1% de la población del planeta posee más del doble
de la riqueza de 6900 millones de personas o, que en la actualidad uno de cada cinco
niños no posee, ni tienen perspectivas de tener ningún tipo de escolarización.[2] De esta
forma, el resultado es paradójico, las regiones más ricas del planeta suelen
ser las más saqueadas y donde existen los mayores índices de desigualdad y
extrema pobreza. Así, los países y regiones más ricos desde sus recursos naturales
se transforman en las más pobres del planeta.
2-Algunas
perspectivas desde la noción de “Cuestión Social”
Es posible conceptualizar la noción de “Cuestión Social”
como; un conjunto de acontecimientos y circunstancias que generan una serie de
consecuencias y manifestaciones que expresan distintas formas de desintegración
y fragmentación social a través de rupturas y trama de redes de sociabilidad y
protección que generan y se enuncian como problemas sociales.
Desde este aspecto, la cuestión social, analizada a partir una perspectiva americana, muestra diferentes marcas signadas por una serie de factores geopolíticos, es decir, por una sucesión de correlaciones que articulan elementos geográficos, económicos y sociales, que son atravesados por disímiles formas de expresión del poder global, especialmente, en su manifestación coercitiva desde lo económico y militar.
A partir de la conquista, los pueblos originarios de este
continente fueron y aún son llevados a diferentes procesos de desintegración de
sus formas de sociabilidad, ruptura de su sistema de creencias, imposición de
religiosidades ajenas, alteración de su estructura cultural, familiar,
organización social y económica.
A su vez, desde la conquista y durante siglos se impuso
un sistema de esclavitud que se basó en el trasplante masivo de poblaciones
capturadas en otro continente (África) y de poblaciones autóctonas a través,
por ejemplo, de la “Encomienda”, conformándose como una suerte de esclavización
con motivos religiosos.
También desde la conquista se impusieron formatos de
familia, papeles dentro de la misma y roles de género que no coincidían con los
que tenían quienes fueron sometidos. En pocas palabras, la conquista construyó
una nueva forma de lo que hoy denominamos cuestión social a través de más y
nuevos problemas que abarcaban la sociabilidad, la convivencia, la crianza, las
enfermedades y sus posibilidades de cura. Pero, el origen de ésta se vincula
también con una serie de elementos geopolíticos, que se relacionan con los diferentes
factores de poder económico que surgen a partir del siglo XVI.
Por otra parte, el término
geopolítica posee una importante connotación estratégica, incluso militar. En
ese aspecto, puede ser leía la correlación entre esta y la cuestión social. Por
ejemplo, a partir de estrategias y necesidades geopolíticas europeas se
produjeron una serie de intervenciones militares, económicas y políticas en
América que le dieron diferentes formas a la cuestión social americana desde
sus inicios hasta la actualidad.
Es posible estudiar desde los instrumentos
que se aportan a partir este campo de conocimiento, el sentido de los movimientos militares de la conquista y
las estrategias de poder y dominación posteriores a ésta, desde donde se
constituyeron diferentes formas de colonización.
Así, la estrategia geopolítica se
transforma en una necesidad, primero de España para obtener minerales y
materias primas, que son vitales para su expansión y luego sobrevivencia, pero
también de Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda con diferentes horizontes
socioeconómicos, pero con un común denominador; el saqueo y la implantación de
oligarquías favorables a sus intereses.
Esas políticas de extracción de minerales,
recursos naturales y hasta la compra y venta de esclavos generaron; movimientos
poblacionales, sometimiento y opresión además de nuevas formas de agresión y
padecimiento en los conquistados.
A su vez, es sabido que, sin las riquezas
extraídas de América, es poco probable que se hubiese desarrollado la
Revolución Industrial europea.
3-Una mirada a la Geopolítica de la cuestión social desde lo
cultural.
La construcción de sentido común, puede ser
entendida como el producto de una serie de fenómenos donde, desde enfoques
dominantes, se van elaborando diferentes formas de subjetividad, simbolización
y pautas de convivencia. Desde allí se constituyen sentidos, formas de
codificación y creencias.
Así, por ejemplo, el neoliberalismo se
transformó en una ideología hegemónica,
desde hace décadas, cimentando desde el sentido común, la naturalización y
legitimación de sus bases más elementales. Naturalizando la desigualdad,
haciendo retornar a la filantropía, tensionando lo colectivo con lo individual
desde la meritocracia. De esa estrategia surgieron sociedades fuertemente
competitivas, violentas y fragmentadas.
Esa legitimación, también
implica un posicionamiento geopolítico, dado que si bien, la aplicación de
políticas neoliberales generó una serie de inconvenientes a nivel mundial, sus
efectos se hacen más evidentes y dolorosos en determinadas regiones y países
del planeta.
Quizás, la elaboración de
los aspectos socioculturales, ligados a la construcción de subjetividad, se relacione
con las dificultades que existen en nuestros países de “ponerse fuera” del
pensamiento euro céntrico, es decir salirse del mismo, situarse desde otro
lugar, en otras palabras; pensar desde América. Acaso, desde allí, pase por la posibilidad de darnos la
oportunidad de no negarnos a nosotros mismos utilizando categorías de análisis,
esquemas de pensamiento, epistemologías que esencialmente nos niegan o nos
ubican en el lugar de lo subalterno, lo imposible, la inferioridad.
Asimismo, construyendo categorías
que nos permitan analizar los efectos de la desigualdad a partir de la
fragmentación de nuestras sociedades, la construcción de la otredad como
amenaza y la consecuente ruptura de los lazos sociales. Además, del impacto
singular de los discursos de odio que se construyen y nos atraviesan , muchas
veces intentando otorgar sentidos y formas de comprensión y explicación a los
problemas sociales que surgen o se proponen, también, desde estrategias
geopolíticas.
Tal vez, desde un pensar Situado,
periférico, centrado en la otredad, sea posible salir de la modalidad binaria
de reflexión que impone el eurocentrismo, esa forma de razonamiento que divide
humanidad y naturaleza, cuerpo y mente, bien y mal, y define desde parámetros
arbitrarios lo normal y lo patológico
4-La
distribución geográfica de la pobreza en un mundo donde los ricos son cada vez
más ricos.
Aproximadamente, a partir
de datos del Banco Mundial, en 2021, el 10% más rico de la población del
planeta se apropió del 76% de la riqueza.
A su vez, el 50% más pobre
solo posee el 2% de la riqueza. Esto se gesta a partir de que el 1% más rico acumuló
el 38% del crecimiento de la riqueza mundial entre 1995 y 2021. Por otra parte,
el 50% más pobre solo obtuvo el 2% de la misma.
La distribución de la riqueza
también varía mucho según la región. América Latina, tiene la mayor brecha
entre el 10% superior, que controla el 77% de la riqueza, y el 50% inferior,
que posee un escaso 1%.Contrariamente, Europa tiene la menor brecha. El 10%
superior posee el 58% de la riqueza total, frente al 4% del 50% inferior.
En Europa, donde, la
brecha es mucho menor que en América Latina, lo que sobresale es la presencia
del Estado a través de servicios públicos, subsidios y otras formas de
transferencia. Contrariamente, en América Latina, ese tipo de políticas se fue
recortando paulatinamente desde hace décadas. En nuestro continente, en nombre de la eficiencia, la
operatividad de los “mercados” y la aplicación de postulados neoliberales, el
Estado fue demonizado, sacado de la escena desde una discursividad que lo ubica
en el lugar de la ineficiencia y la corrupción. Paradojalmente, tanto en Europa
como en los Estados Unidos, se multiplican las denuncias de corrupción, de, des manejo del Estado que, en la
actualidad genera una fuerte crisis de legitimidad, casi de la misma manera que
en América Latina.
Aún así, en Europa la
presencia del Estado persiste y organiza de manera más equitativa la
distribución de la riqueza, generando mejores niveles de vida que los de
nuestro continente.
Aquí, la “igualdad de oportunidades”, por
encima de la Igualdad de Posiciones lograda con intervencionismo estatal, se
encuentra sub valorada, criticada a partir de las sociedades de mercados y recetas de fracasados profetas del
neoliberalismo que se impusieron en la mayoría de los casos a partir de Golpes Militares que además de terrorismo de
Estado, ligaron, por la fuerza, a nuestras economías a empréstitos impagables,
a un reordenamiento que destruyó aparatos productivos, posibilidades de
protección social y crecimiento de la desigualdad.
Todos los intentos que se
desarrollaron, luego de la recuperación democrática en Argentina, por ejemplo,
lograron en pocos casos revertir parte de la situación pero nunca, generar los
indicadores socio económicos que se tenían antes de la emergencia de las
Dictaduras Cívico Militares.
Tal vez, desde ese uso de
la fuerza y la construcción de la desigualdad pueda expresarse desde el
desmantelamiento de lo público que impusieron las políticas neoliberales a
nivel mundial, y su singularidad en América Latina. Allí tendríamos otra explicación posible del
sesgo geopolítico que le da forma a la cuestión social en nuestros países.
Es decir, el endeudamiento que se generó, las presiones
de organismos internacionales y la imposición de una división internacional del
trabajo, crearon una transferencia de divisas y valores de manera similar que la que se construyó a partir de la
conquista y fue generando diferentes formas de sumisión a través de los siglos,
siempre con la complicidad de las
oligarquías vernáculas, que no dejaron de acrecentar sus ingresos. Éstas, se
oponen a ser controladas económicamente por los Estados, instaurando, muchas
veces, movimientos y golpes militares, “corridas” de mercado y múltiples formas
de presión a los diferentes intentos de generar políticas redistributivas,
manejando los medios de comunicación, y parte del discurso académico.
5-Los argumentos hegemónicos de la
profundización de la desigualdad. La crisis del pensamiento Ilustrado.
El nuevo orden mundial que
se construye a partir de la década de los noventa del siglo XX, funda una nueva
distribución de la pobreza y concentración de la riqueza. Este, se fue gestando
a partir de diferentes construcciones discursivas, originadas en el pensamiento
conservador, basadas en general en la idea de que quienes son asistidos por el
Estado son privilegiados que viven a expensas de los más ricos. De esta forma
surgió un ataque sistemático a la noción de Justicia Social, la intervención
del Estado y se propuso el desmantelamiento de la sociedad, negando su
existencia, su capacidad de cohesión, proponiendo una idea de libertad que
traspasa todo límite posible, haciéndola así paradojalmente insostenible y
opresiva.
Así, quizás se logró
fracturar las sociedades victimizando a los más poderosos y poniendo en el
lugar de la inmoralidad a las víctimas de las distribuciones desiguales de la
riqueza.
La pobreza y la
desigualdad, fueron puestas en el lugar de la inmoralidad, la corrupción. De la
misma manera se construyó la idea de que los países expoliados por ese nuevo
orden mundial: son víctimas de sus propios sistemas de corrupción política.
Dejándose de lado así todos los factores, externos que construyeron más de
quinientos años de expoliación. De la misma manera que los pobres, los países y
regiones de la desigualdad, son mostrados como culpables y responsables morales
de los que les acontece.
Por otro lado, al negar la sociedad, poniendo
la centralidad en la lógica de mercado, desarmando, desde la mirada occidental
moderna la asociación entre los conceptos de Igualdad, Libertad y Fraternidad
se ratificó la lógica injusta y violenta de ese nuevo orden. Es decir,
desarticulando la idea que se apoya en
que cuanto más Igualdad, se conseguirá más Libertad y más Fraternidad.
Esas palabras quedaron
flotando en un mar sin sentido e, incluso se hicieron contradictorias. Así en
la construcción subjetiva que realiza el neoliberalismo la Libertad puede ser
afectada por la Igualdad y la Fraternidad, se transforma solo en una estrategia
para lograr, según la oportunidad, un mejor posicionamiento en el mercado.
Una geopolítica de la
cuestión social, tal vez permita visibilizar la trampa neoliberal, el camino de
desolaciones y ausencias que propone y
la génesis de un odio que muchas veces surge como producto de la frustración
que la cultura que habitamos genera y en las últimas décadas, multiplica,
marcando un camino definido hacia la autodestrucción.
Tal vez, América sea una
salida, una posibilidad, una opción parta pensar desde diferentes perspectivas
aquello que parece como inminente final de una civilización que se construyó
desde el dolor y la opresión.
Bibliografía
Brown, Wendy. En las Ruinas
del neoliberalismo. Editorial Tint y Limón. Buenos Aires. 2020
Carballeda, Alfredo
J. La Subjetividad como terreno de disputa. Editortial Margen.2022.
De Castro, Josué Geopolítica
del hambre : ensayo sobre los problemas de la alimentación y la población del
mundo / Josué De Castro ; prólogo de Ana Jaramillo. - 1a ed revisada. -
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Dubet, Francois.
Repensar la Justicia Social. Editorial Siglo XXI . Buenos Aires. 2014
Khol, Alejandro. La
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Pobreza y prosperidad compartida 2022: Corregir el rumbo. ©http://hdl.handle.net/10986/37739"Banco
Mundial. 2022. Washington, DC : Banco Mundial. Licencia: CC BY 3.0 IGO
EL PROYECTO DEL NEOLIBERALISMO Y LA CONSTRUCCIÓN DE SUBJETIVIDAD. Por Alfredo Juan Manuel Carballeda Ponencia en FAUATS 2019





