“Bien saben ustedes que somos explotadores. Saben que nos apoderamos del oro, y los metales y el petróleo de los continentes nuevos para traerlos a las viejas metrópolis. No sin excelentes resultados: palacios, catedrales, capitales industriales; y cuando amenazaba la crisis, ahí estaban los mercados coloniales para amortiguarla o desviarla. Europa, cargada de riquezas, otorgó de jure la humanidad a todos sus habitantes: un hombre entre nosotros, quiere decir un cómplice puesto que todos nos hemos beneficiado con la explotación colonial.”
Jean Paul Sartre. Prólogo a “ Los condenados de la tierra" de Franz Fanon

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