viernes, 28 de mayo de 2021

El Deseo , una definición de Félix Guattari

 "Para no confundir definiciones complicadas, propondría denominar deseo a todas las formas de voluntad de vivir, de crear, de amar; a la voluntad de inventar otra sociedad, otra percepción del mundo, otros sistemas de valores". Félix Guattari

miércoles, 26 de mayo de 2021

Estudiar las Prácticas

 Prólogo del libro; Trabajo Social y vulnerabilidad social. Estrategias institucionales y prácticas educativas.

Estudiar las Prácticas:
Por: Alfredo J. M. Carballeda
I Algunos aspectos Generales
La complejidad de los escenarios actuales de Intervención en lo Social convoca a repensar y trabajar de manera intensa las diferentes estrategias de formación dentro del campo disciplinar. Las prácticas pre profesionales, se transforman en este aspecto en un punto relevante, ya que, al entenderlas como una sumatoria de procesos, invitan a trabajar esencialmente de manera singular, con los atravesamientos dinámicos de éstos. Especialmente, sabiendo que allí, en ese espacio, se conjugan diferentes preguntas que relacionan práctica y saber, desde el saber cómo, el saber qué, el saber acerca de y el saber de sí en contexto.
Es decir, las prácticas en sí mismas construyen y se fundan desde procesos de enseñanza y aprendizaje que, a su vez, se encuentran inmersos en otros procesos que se singularizan de diferente manera.
El abordaje de una problemática social implica intentar conocer el proceso que la construyó, el impacto subjetivo y objetivo que genera y su diálogo con las condiciones desde lo micro social y territorial donde se asienta. Además de intentar acceder a las inscripciones de lo macro social en ese acontecimiento que se genera cuando se construye la demanda hacia el Trabajo Social.
De ahí que en la Intervención en lo Social las relaciones entre los componentes que constituyen, la demanda y la respuesta a ésta no son elementos separados, independientes y aislados. La intervención, a partir de estas cuestiones puede ser entendida como un proceso de análisis. Donde, desde lo singular se produce una construcción de saberes. Estos, surgen desde las diferentes formas de interpelar que la Cuestión Social, expresada como Problema Social genera.
La formación, desde esta perspectiva puede ser entendida como un proceso. Se transforma, de esta forma, en un lugar de producción de saberes, de comunicación pedagógica donde se encuentran, dialogan, se construyen y de construyen una serie de significaciones, perspectivas y categorías teóricas.
La formación como práctica, genera una serie de modalidades dinámicas de transmisión de conceptos, categorías y perspectivas teóricas que dialogan con las diferentes y complejas circunstancias que construye la demanda hacia nuestra disciplina. Al presentarse, los escenarios de intervención profesional como espacios complejos, muchas veces inciertos e indeterminados, es justamente allí donde desde el hacer cotidiano, se producen una serie de encuentros donde las prácticas hacen de puente para que fluya la interpelación hacia el conocimiento, a los marcos teóricos conceptuales, a las posibilidades de respuesta.
Es en ese lugar, donde inevitablemente se involucra, se integra y se hace clave, la presencia del Otro. De esta manera ese acto de encuentro que se genera en la intervención, existe desde lo colectivo, porque esa otredad es, en la medida que la entendamos como social, histórica y con otros. Asimismo, la construcción de saberes dialoga con lo social, en términos de su problematización.
También, en esa interacción están presentes otras formas de otredad a través de, interpelaciones conceptuales y teóricas que, de acuerdo al posicionamiento teórico, ético y político de quien interviene, se autoriza, dialoga y construye más y nuevos saberes.
II El Texto
“Las prácticas pre profesionales en Trabajo Social en la intervención con poblaciones en vulnerabilidad social” se nos presenta como una posibilidad de mirada múltiple a diferentes perspectivas de formación que, si bien poseen aspectos en común, también dan cuenta de su singularidad. El hecho de generar un trabajo en conjunto desde tres Unidades académicas de tres Universidades Nacionales, muestra la oportunidad de analizar distintas formas de práctica pre profesional, especialmente en diferentes escenarios de intervención. Desde lo metodológico, la circunstancia de trabajar con los tres órdenes de la Intervención en lo Social: Los Problemas Sociales, El Lazo Social y el Sistema de Protección Social, permite construir una forma original de sistematización que, se visibiliza en el texto. A su vez, la incorporación de la palabra sistematizada de lxs Trabajadores Sociales que actúan como referentes de las prácticas le confiere a la publicación otro aporte interesante, sumado al aporte que se sistematiza desde diferentes organizaciones sociales.
El escrito propone un interesante diálogo entre diferentes aspectos que podrían sintetizarse en la noción que se propone donde, tomando documentación de la Carrera de Trabajo Social de la UBA, se recupera la noción de que …”las prácticas se constituyen en el lugar de condensación de los conocimientos teóricos y operativos que las/os estudiantes transitan en los demás trayectos formativos”…
El análisis de la complejidad de la demanda y, agregaría la complejidad de la noción de “Necesidad”, dan cuenta de que puede pensarse la demanda a partir de Problemas Sociales que contienen Necesidades. De este, modo el trabajo muestra que sería posible , trabajar profundamente la complejidad de los problemas sociales, su condición de inestables, su dificultad clasificatoria y el impacto que, especialmente, en los últimos años generaron en las instituciones típicas de Intervención del Trabajo Social, de una manera diferente y posiblemente más abarcadora. En este aspecto, resalta la sistematización que se observa en el trabajo de la noción de Necesidad. Así, se hace posible comprender las múltiples vinculaciones de éstas con los problemas sociales. De este modo en el texto claramente es posible observar como la Intervención en tanto práctica, actúa como un dispositivo que hace ver, aquello que resulta invisible desde otras y, o diferentes perspectivas teóricas.
Por otra parte, el análisis de la imbricación que existe entre el lazo social y el territorio, muestra desde otro plano de mirada la posibilidad de visualizar situaciones, espacios solidarios, armados de sistemas propis de pertenencia y referencia a nivel barrial o territorial. A su vez, el desarrollo de la relación entre lazo social y subjetividad muestra otras formas posibles de mirada y abordaje de los efectos de la cuestión social y abre nuevas y posibles perspectivas de acción, donde, nuevamente se muestran las posibilidades de encuentro entre las prácticas pre profesionales y la construcción de saberes.
Por último el trabajo desarrollado alrededor de la noción de Accesibilidad muestra al Sistema de Protección Social en acto, es decir desde las prácticas. Aportando posibilidades y perspectivas que se entrecruzan con los capítulos anteriores, haciendo dialogar los tres órdenes de la Intervención desde el hacer.
En síntesis, estamos frente a un trabajo que articula desde el inicio diferentes y múltiples cuestiones, que trabaja lo descriptivo desde una perspectiva analítica, lo que hace que se transforme en un hecho de intervención sobre las prácticas pre profesionales, las interpele y muestre sus múltiples posibilidades que, en el caso del Trabajo Social, van mucho más allá de un juego de enseñanza aprendizaje. Una Disciplina que construye saber desde la formación es una profesión, si no lo reconoce o no lo hace, queda encuadrada en espacio de las técnicas.
Alfredo Juan Manuel Carballeda
4 de Mayo de 2020.-

sábado, 22 de mayo de 2021

DESEO

 "Para no confundir definiciones complicadas, propondría denominar deseo a todas las formas de voluntad de vivir, de crear, de amar; a la voluntad de inventar otra sociedad, otra percepción del mundo, otros sistemas de valores". Félix Guattari

jueves, 13 de mayo de 2021

Una reflexión sobre la intervención en lo social . Alfredo Carballeda



Intervenir en lo social es intentar reescribir el texto que se presenta como inamovible, alterando una escena que proviene de una trama, donde, los caminos de lo necesario se muestran como dificultosos, complejos, imposibles.
La intervención reescribe en la medida que sepa que decir, que recuperar, en definitiva que inscribir en nuevos textos que marquen una orientación hacia lo propio, lo genuino, donde, nuevamente lo Otro se presenta como lugar de verdad, de explicación, de construcción de acontecimiento.

El enfoque de derechos, los derechos sociales y la intervención del Trabajo Social

 El enfoque de derechos, los derechos sociales y la intervención del Trabajo Social

Por; Alfredo Juan Manuel Carballeda
“Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles”
Organización de las Naciones Unidas
Algunas cuestiones conceptuales
El enfoque de derechos puede ser abordado desde diferentes puntos de vista. Desde una mirada orientada hacia la intervención en lo social, esta, otorga posibilidades, tal vez más amplias para comprender y explicar los problemas sociales, aportando, a su vez líneas de análisis que logran sostener las prácticas. Especialmente desde la idea de interrelación que se presenta en el sentido de su definición.
De este modo, es viable pensar que un enfoque de derechos apoyado en los Derechos Humanos, tiene capacidad de dar contención a los Derechos Sociales, e incluso enriquecerlos, especialmente, desde la posibilidad de conferirle movilidad e interacción a éstos y desde allí más y mejores perspectivas de aplicación.
Así, por ejemplo, el diseño de Políticas Públicas concebidas como parte de obligaciones estatales para el cumplimiento efectivo de los DDHH le facilita a éstas una lógica que implica una dirección diferente y más amplia a la Intervención del Trabajo Social. Como consecuencia de estas cuestiones, la intervención tiene posibilidades de hacerse más compleja y abarcadora de diferentes expresiones de los problemas sociales atravesando diferentes sectores como salud, educación, vivienda, acción social, etc. generando, de esta manera, una posibilidad de visión transversal y singular de todos estos temas y posibilitando más alternativas para su comprensión en términos de construcción de líneas, formas de intervención social.
Dese la comprensión de la Intervención en Lo Social como dispositivo, el enfoque de derechos otorga un orden nuevo a éste, donde cada uno de los componentes del mismo se ve atravesado o interpelado por ésta perspectiva.
La posibilidad de integralidad que esta configuración posee, tiene la capacidad de resolver en forma más concreta la superación de la consideración de las personas como meros “beneficiarios” de programas sociales asistenciales, para que éstos sean conceptualizados como titulares plenos e integrales de derechos, cuya garantía es responsabilidad del Estado y donde su expresión es la aplicación y no el enunciado.
Esta noción de “titular pleno” se presenta como una opción interesante a la de titular de un derecho social. Desde esta visión la acción de las Políticas Sociales y la Intervención del Trabajo Social se centralizan en el sujeto de Intervención en tanto sujeto de derecho, desde una visión que se presenta como ampliada y que se funda en una nueva doble centralidad: Sujeto - Estado.
De este modo, el Derecho es tal desde que se aplica y no a partir de su enunciado. La Articulación de las nociones de DDHH y Derechos Sociales potencia ambas cuestiones. Por otro lado, el enfoque de derechos le otorga un nuevo sentido a las Políticas Sociales y a la Intervención del Trabajo Social. A partir de que desde este enfoque las Políticas Sociales; a) Se Definen desde la Igualdad, b) Son Progresivas/ No regresivas y desde allí, requieren conceptualizar nuevas categorías, marcos conceptuales impactando en los aspectos teóricos e instrumentales de la Intervención del Trabajo Social.
El Enfoque de Derechos
Desde el enfoque de Derechos se considera que el marco conceptual que da sentido y orientación tanto a las Políticas Sociales como a la Intervención se apoya en las posibilidades de respaldo y garantía que brindan los Derechos Humanos, en tanto derechos legitimados por la comunidad internacional y desde allí tienen la potencialidad de ofrecer un conjunto coherente de principios y pautas que pueden ser aplicables en las Políticas Sociales y en la Intervención del Trabajo Social.
Desde esta perspectiva, los Derechos Humanos son pensados como una serie de propuestas que pueden guiar y orientar a las Políticas Sociales de los Estados y contribuir al fortalecimiento de las instituciones democráticas.
Los principios que dan forma a los Derechos Humanos han fijado con mayor precisión tanto; las obligaciones negativas del Estado como así también una serie de de obligaciones positivas. En este aspecto, es posible pensar que los Derechos Sociales tienen cierta limitación en función de que enuncian atribuciones dentro de la esfera del sujeto, pero no se amplían en función de aquello que el Estado como garantía de éstos debe o no hacer y se presentan como atribuciones sectoriales. Esto significa en otras palabras que el enfoque de derechos ha definido con mayor precisión no sólo aquello que el Estado no debe hacer, a fin de evitar violaciones, sino también aquello que debe hacer en relación a intentar facilitar y construir una realización plena de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.
El principio de Interdependencia muestra algunos puntos interesantes en este nuevo juego de relaciones que se plantea entre los Derechos Sociales y los Derechos Humanos, el mismo fue aprobado en la Declaración y Programa de Acción de Viena, ratificada por la Conferencia Mundial de Derechos Humanos en junio de 1993. Esta, establece en su artículo quinto, que: “Todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes y están relacionados entre sí. La comunidad internacional debe tratar los derechos humanos en forma global y de manera justa y equitativa, en pie de igualdad y dándoles a todos el mismo peso. Debe tenerse en cuenta la importancia de las particularidades nacionales y regionales, así como los diversos patrimonios históricos, culturales y religiosos, pero los Estados tienen el deber, sean cuales fueren sus sistemas políticos, económicos y culturales, de promover y proteger todos los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Así, el Enfoque de Derechos, se ratifica desde una perspectiva abarcativa e integral. Proponiendo un sistema completo y estructurado por principios, reglas y estándares de Derechos Humanos que intenta operar en términos de otorgar efectividad a las medidas comprometidas por los Estados y que además fija estándares específicos que son aplicables a los sistemas internos de cada uno de los países de la región. Así, son de destacar las posibilidades de abordaje transversal de las Problemáticas Sociales Complejas que otorga esta perspectiva. Como así también, algunas aproximaciones a la definición del enfoque de derechos es posible comprenderlo como un conjunto de estándares y categorías que emergen de diferentes interpretaciones realizadas a partir de tratados internacionales de Derechos Humanos, a través de los órganos de aplicación, y desde de la interpretación realizada de los tratados internacionales de Derechos Humanos.
“El enfoque basado en los derechos humanos es un marco conceptual para el proceso de desarrollo humano que desde el punto de vista normativo está basado en las normas internacionales de derechos humanos y desde el punto de vista operacional está orientado a la promoción y la protección de los derechos humanos. Su propósito es analizar las desigualdades que se encuentran en el centro de los problemas de desarrollo y corregir las prácticas discriminatorias y el injusto reparto del poder que obstaculizan el progreso en materia de desarrollo… En un enfoque de derechos humanos, los planes, las políticas y los procesos de desarrollo están anclados en un sistema de derechos y de los correspondientes deberes establecidos por el derecho internacional. Ello contribuye a promover la sostenibilidad de la labor de desarrollo, potenciar la capacidad de acción efectiva de la población, especialmente de los grupos más marginados, para participar en la formulación de políticas, y hacer responsables a los que tienen la obligación de actuar” .
Estos estándares específicos se pueden enumerar desde diferentes puntos como; el contenido de los derechos, su universalidad, su situación de progresividad y no regresividad; el impacto en términos de igualdad y no discriminación; como logran o no generar la Producción de información y formulación de políticas; la relación entre los derechos y la Participación de los sectores afectados en el diseño de las políticas públicas, como así también, el acceso a la justicia y mecanismos de reclamos. Para la CEPAL, por ejemplo el Enfoque de Derechos tiene características que fundamentalmente implican una serie de nuevos mecanismos de intervención estatal de diverso tipo y que abarcan: lo jurídico, lo ético y los contenidos de diseño de las Políticas Públicas.
El Enfoque de Derechos y la noción de Responsabilidad
El enfoque de derechos puede ser pensado también como una forma de anudar, articular, imbricar las nociones de ley y responsabilidad. De esta manera es posible pensar la función de los derechos en relación a la integración de la sociedad. Los efectos del neoliberalismo, la aparición de los derechos subjetivos y especialmente los del consumidor generan una visión de derechos sin otro, sin sociedad, que deviene inevitablemente en una subjetividad que puede constituirse en solo demandante y con importantes dificultades para visibilizar a la sociedad como un todo integrado. En definitiva aquello que surge de una construcción de sociedad con sujetos sin deberes. El enfoque de derechos permitiría incorporar la noción de responsabilidad asentada en la necesidad de un todo social que se fortalece y se integra a partir de visibilizar que los Derechos Humanos y Sociales mejoran la sociedad más allá de quienes se beneficien directamente con ellos. Donde el Derecho implica una responsabilidad de integración, no de obligación ligada a lo punitivo. En procesos de intervención social es posible visibilizar esas cuestiones desde algunos dispositivos que apoyan la reconstrucción de los lazos sociales en términos de reciprocidad, integración, identidad y pertenencia. Es allí, donde el otro se hace necesario para la construcción de identidad. De allí que en la relación con éste se construye una forma de responsabilidad que integra y sostiene lo social desde el lazo.

miércoles, 5 de mayo de 2021

Porque utilizamos la noción de vulnerabilidad? Vulnerabilidad Social; una mirada desde la Intervención.


Vulnerabilidad Social; una mirada desde la Intervención.
Por : Alfredo J. M. Carballeda
1. Algunas aproximaciones
La palabra vulnerabilidad deriva de “herida”, del latín <vulnerabilis> vulnus, vulneris, herida o golpe. Se construye en la actualidad desde la noción de que, a partir de determinadas circunstancias históricas, económicas, políticas, sociales y culturales una persona está en condición de ser dañada aún más y que ese perjuicio implique una situación de mayor desprotección social y padecimien to.
Es decir que una persona en situación de vulnerabilidad, es susceptible de ser aún más dañada y excluida socialmente. De este modo, una gran cantidad de acontecimientos y variables que generalmente se inscriben en las biografías sociales, pueden ir construyendo vulnerabilidad desde la historia de vida en diálogo con circunstancias micro sociales, territoriales y macro sociales.
También es posible pensar la vulnerabilidad a partir de determinado acontecimiento que genera un punto de giro en esa biografía a partir de la noción de lo que se denomina “ruptura biográfica” . A su vez la vulnerabilidad implica diferentes formas de padecimiento, tanto desde lo objetivo, como subjetivo.
De este modo, la indefensión, inseguridad y ausencia de protección social que padecen diferentes sujetos y grupos sociales, atraviesan sus condiciones de vida, construyendo diferentes formas de vulnerabilidad social. La vulnerabilidad no se refiere necesariamente a un sector social, las posibilidades de ésta, atraviesan a toda la sociedad. Es posible pensarla desde su cercanía con el riesgo de vida de una persona, construido de diferentes circunstancias que implican cierta reiteración de acontecimientos. En síntesis, se la podría entender también como una serie de situaciones que acercan a las personas o grupos a los espacios de exclusión social. Es decir, implica una proyección a futuro de mayor complejidad y padecimiento desde lo social a partir de diferentes situaciones y circunstancias que son posibles de constatar en el presente. De ahí la posibilidad de analizarla como un proceso.
La vulnerabilidad nos presenta al Otro en situación de ser herido o dañado por la exclusión, por la sanción circunstancial informal, o por la formal.
2-Vulnerabilidad Social como proceso.
La vulnerabilidad surge desde la pérdida de derechos, sociales y civiles a partir de diferentes situaciones. De este modo, una persona que ha perdido su trabajo se va a ver restringida en sus derechos sociales y si analizamos la situación desde una perspectiva de proceso, es posible que en un período de tiempo posterior, esa circunstancia pudiera afectar sus derechos civiles.
También, si la analizamos desde lo micro social, la vulnerabilidad social, también implica la ausencia o pérdida de grupos de pertenencia o de referencia, vinculados con la fragmentación social o la debilidad de los lazos sociales. Según diferentes organismos internacionales como la FAO o las Naciones Unidas, la vulnerabilidad puede entenderse como una exposición al riesgo sumada a la incapacidad de respuesta colectiva o individual frente a diferentes circunstancias.
Es posible pensar la vulnerabilidad social como un proceso en el cual es posible distinguir, analizar e intervenir a partir de las diferentes circunstancias de exposición, pérdida, daño o padecimiento. Incluso, en clave de intervención en lo social se puede trabajar en relación a diferentes indicadores de vulnerabilidad que, especialmente desde la singularidad, relacionándose con la trayectoria de vida, las características de los grupos de pertenencia, las posibilidades de construcción de lazo social, el aislamiento, la accesibilidad, la hostilidad institucional y la desconexión con el Sistema de Protección Social .
Por otro lado, la Vulnerabilidad Social, implica una condición entendida como un conjunto de características y situaciones que comienza a inhabilitar o invalidar, de manera inmediata o en el mediano o largo plazo a una persona o grupo.
La vulnerabilidad, a su vez, puede ser comprendida y explicada a partir de diferentes dimensiones, por un lado; aquellas que se vinculan con la debilidad y con las posibilidades de exposición, sumadas a los conflictos y tensiones que dialogan con los problemas sociales, y a la sucesión de dificultades que pueden surgir para enfrentarse a ellos, además de sus entrecruzamientos con los imaginarios sociales.
De esta forma, también podemos visibilizar una serie de elementos que, desde la inseguridad que genera lo social, conjugan, las situaciones de peligro, las representaciones sociales, y la indefensión que surge de situaciones ligadas a las diferentes formas de la desigualdad, como generadoras de perjuicio. Algunos autores plantean la existencia de tres aspectos que construyen y conjugan la vulnerabilidad; el peligro de estar expuesto a una situación crítica o de alteración de la cotidianeidad, la desprotección social y la posibilidad de sufrir consecuencias que generen severas inscripciones, tanto objetivas como subjetivas.
Bibliografía
Chambers, R. (1983) Rural development: putting the last first. Longman. Londres.
Delor, F. & Hubert, M. (2000) �Revisiting the concept of �vulnerability�.� Social Science & Medicine 50: 1557-157
FEITO, L.. Vulnerabilidad. Anales Sis San Navarra [online]. 2007, vol.30, suppl.3 [citado 2021-03-02], pp.07-22. Disponible en: <http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext...
>. ISSN 1137-6627.

martes, 4 de mayo de 2021

Para discutir la noción de "Capital Social"

 

Una de las propuestas de diálogo que proponemos es renombrar las palabras con las que convivimos en nuestros procesos de intervención.
La Noción de Capital Social y la Intervención desde una perspectiva situada.
Por: Alfredo J. M. Carballeda
1- Algunas aproximaciones
El denominado “Capital Social” es un concepto que proviene de las Ciencias Sociales y, en principio se refiere a las características de los lazos sociales y sus entramados a nivel relacional, asociativo, de referencia y pertenencia en los que se inserta una persona, grupo, cultura o sociedad.
Sus orígenes se pueden ubicar a principios del siglo XX a través de Lyda Judson Hanifan en 1916 en EEUU, mientras se desempeñaba como supervisor de Educación Estatal en escuelas rurales. Esta, hacía referencia a la relación entre participación comunitaria y logros escolares”...El individuo está desamparado socialmente, si se lo deja solo. Si entra en contacto con su vecino, y ellos con otros vecinos, se producirá una acumulación de capital social, que podrá satisfacer inmediatamente sus necesidades sociales y que podrá tener una potencialidad social suficiente para la mejora sustancial de las condiciones de vida de toda la comunidad...” Para Pierre Bordieu, quien retomó ese concepto muchos años después, el Capital Social se relaciona con la existencia y posibilidad de utilización de una serie de relaciones sociales que dan la certeza a sus integrantes, al acceso a un conjunto de recursos, tanto en el presente como potenciales.
En la década de los noventa del siglo pasado, la noción de Capital Social fue potenciada, tal vez por los avances de la lógica neoliberal que generó una ausencia de seguridades desde lo social, especialmente a partir del desmantelamiento del Estado de Bienestar y las garantías que otorgaban los dispositivos de protección social, la construcción de contactos, circulación de información y cuidados y especialmente el resguardo y el amparo, podían ser reemplazadas desde las relaciones interpersonales. En otras palabras, el Capital que se acumulaba a través de derechos conquistados y estabilidades, se había difuminado y era reemplazado por algo diferente pero similar: las relaciones sociales. Junto con el concepto de Capital Social, también se entrelaza el de Capital Simbólico, que en general se asocia con, la confianza, honradez, generosidad y otros atributos, que generan pertenencia dentro de espacios de confianza mutua. A partir de esos años, el Capital Social como forma de explicación, abarcó muchísimas más esferas, especialmente desde los aportes de James Coleman, explicando los efectos del neoliberalismo y especialmente desde el daño que genera la desigualdad, incluso las condiciones del desarrollo o sub desarrollo.
Otro autor que marca la década de los noventa, en este caso más vinculado con la Ciencia Política, también hace referencia a este concepto como una forma de respuesta y solución a un mundo cada vez más fragmentado, incierto y desigual. Se trata de Francis Fukuyama, autor de “El fin de la Historia y el último hombre”, texto que para muchos tuvo connotaciones excepcionales, dado que negaba toda lucha o tensión relacionada con la ideología y ubicaba a América Latina en el “barro de la historia”, por supuesto olvidando, invasiones, saqueos e imposición de dictaduras militares y dependencias económicas. Para este autor, el Capital Social se convertía en un elemento esencial para el funcionamiento del mercado y la democracia. Desde allí, se justificaron las democracias de Mercado, la ausencia de Estado, especialmente en sus aspectos relacionados con la regulación del primero y la Seguridad Social.
2-Capital Social e Intervención.
Desde la intervención en lo social es posible organizar el concepto, adaptarlo a ésta y conferirle, tal vez una significación que lo desprenda de una lógica orientada hacia lo económico y la eficiencia o el rendimiento, especialmente desde su vinculación con el concepto de necesidad, asentada en una perspectiva de derechos.
Así, la noción de “Capital Social”, puede dialogar con la de vulnerabilidad, dado que desde la posesión de mayor o menor capital social es posible analizar la situación de vulnerabilidad de una persona e incluso puede transformarse en un observable de su situación y, especialmente del impacto que sobre ésta tienen los problemas sociales que se presentan en las diferentes demandas de intervención en lo social. Desde la intervención el “Capital Social” se relaciona con los lazos sociales y con las tramas sociales que contienen, apoyan o hacen compleja la relación entre la persona y su mundo más inmediato.
Determinados condicionantes sociales pueden restringir e incluso anular ese “capital” a través de presiones, injusticias, desigualdad y represión.
En otras palabras, la sociedad, lo político, la economía, lo facilita o desarticula. Desde esta perspectiva, el Capital Social, no se trataría de un atributo individual que la persona genera sino del producto a nivel subjetivo y singular de lo que una sociedad genera o construye en cada integrante de ésta.
Así, el Capital Social desde la Intervención puede ser entendido como un conjunto de recursos materiales y simbólicos que se relacionan a través de diferentes inscripciones, sentidos, donde el Poder y el Deseo interactúan con el escenario de intervención.
Ese conjunto, puede estar a disposición del sujeto o de los diferentes integrantes de un grupo, facilitando acciones que, desde lo individual o lo social se vinculan con lo colectivo. Toda acción singular es producto de un contexto, de un juego de interacciones, de la memoria, en otras palabras el Capital Social es esencialmente colectivo, aunque se exprese singularmente, simplemente porque se construye desde allí, desde ese lugar, con otros y las condiciones socioculturales son las que lo facilitan u obstruyen. El Capital Social desde esta perspectiva, requiere de dispositivos institucionales que estén allí, preparados para dar cobijo y no ausencia cuando surge la demanda.
La Intervención de esta manera se transforma en un instrumento que tiene la posibilidad de recuperar Capital Social, desde lo singular, lo territorial y la Organización popular. No se puede construir Capital Social en soledad, se necesita de otros que compartan sueños y proyectos.
Para que haya Capital Social debe haber un Estado que acompañe esa construcción cuya finalidad es la cohesión de la sociedad. No hay muchas posibilidades de construir Capital Social sin inclusión social, y perspectivas de integración y movilidad dentro de una sociedad. Es decir, el Capital Social, en clave de Intervención en lo Social, tal vez se vincule más estrechamente con la pertenencia, con la identidad colectiva, con las prácticas que las construyen, muchas veces desde las múltiples formas de resistencia a la desigualdad.
Bibliografía:
Putnam, Robert D. (2000). Bowling Alone: The Collapse and Revival of American Community . Nueva York: Simon & Schuster.