domingo, 29 de enero de 2023

María Luisa Terán de Weiss

29 de enero de 1918, Nacía María Luisa Terán de Weiss (Mary). “yo llegué a la vida argentina 20 años antes. Si a Evita no le perdonaban ser mujer, conmigo no iban a ser menos. Yo además de peronista era una mujer que había logrado destacarme mundialmente en un deporte que, acá, era exclusividad de una élite masculina y esas cosas en este país no se perdonan.” Una de las mejores deportistas de la Historia nacional, olvidada y censurada en su momento por el único delito de defender la causa Nacional: El Peronismo.

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viernes, 27 de enero de 2023

Del libro "La Subjetividad como terreno de disputa" Editorial Margen por: Alfredo J. M. Carballeda Capítulo 12-El Ingreso a nuevas formas del olvido. Migraciones y Cuestión Social


Tienes que entender que nadie pone a sus hijos en un bote a menos que el agua sea más segura que la tierra”
Warsan Shire (poeta somalí)
A-Migración, subjetividad y padecimiento
Se deja de pertenecer al lugar de donde se proviene y se es ajeno al que se llega. De esta manera se podría resumir parte de la visión del “extranjero” que, ya a principios del siglo XX proponía G. Simmel. El extranjero, se convierte según este autor, en una representación de la alteridad y exterioridad, logrando poseer un papel relevante y clave en la constitución del “nosotros”, otorgando sentido a la construcción de identidad a través de la diferencia. Muchas veces, esa construcción es dolorosa y conlleva una sucesión de pérdidas y esperanzas.
También, migrar implica un doble olvido que se inscribe en la subjetividad, marcando una de las nuevas y complejas formas de padecimiento que pareciera, se incrementan en las características actuales de la llamada globalización que propone el siglo XXI. El no pertenecer a un todo social constituido y formado por una comunidad fuerte y visible en sus lazos de solidaridad es una las características de los efectos del neoliberalismo y del terrorismo de mercado que se acrecienta al mismo ritmo que la desigualdad y sus consecuencias, entre ellas: los múltiples movimientos de población.
La expresión de esas condiciones impuestas a la mayoría de los países desde donde se migra a través de diferentes formas de violencia, económica, política o armada, transcurren y atraviesan a todas las sociedades pero, se hacen más críticas y visibles dentro de los movimientos poblacionales actuales, en los cuales, la desesperación por el cuidado y mantenimiento de lo indispensable y la sobrevivencia, promueve formas desesperadas de búsqueda de algo que se salga, como una fuga, del orden que las diferentes formas de opresión que un mundo desigual y obsceno generan.
Abandonar lo propio, el espacio donde se construyen desde la niñez las coordenadas de la identidad, la pertenencia y el sentido es producto de decisiones que cada vez se aproximan más a la consternación, el terror y el desasosiego. Las migraciones del siglo XXI se inscriben como una forma de huida del hambre, de las guerras, de las masacres, de la falta de futuro, donde, los componentes simbólicos del lugar hacia donde se migra prometen resolverlas, casi siempre, a cambio de otras formas de padecimiento y sujeción, a veces explicitadas, otras negadas.
Así mismo, este proceso, es sinónimo de formas de dolor que se inscriben en saber que la posibilidad de retorno es precaria y lejana, conjugándose con el sentimiento de ser expulsado desde lo propio. Se parte hacia algo semejante a una promesa de transformación, hacia lugares donde existen algunas posibilidades de construcción de certezas, muchas veces de manera engañosa, en un mundo donde la subjetividad está colonizada por la meritocracia como ensueño publicitario del capitalismo financiero, donde sobresale la ausencia y desprecio de lo colectivo.
Por otra parte la comunicación global hace que la información haga que los que viven en los países más castigados por la desigualdad sepan que existen lugares con posibles y potenciales oportunidades mucho mejores que el lugar en que habitan, especialmente comparando la capacidad de adquirir bienes en un sitio u otro, lo que construye una serie de expectativas relevantes.
La migración implica la posibilidad de pérdida de capacidades y habilidades situadas en un lugar definido, relacionadas con el capital social y cultural de quien migra. Comporta así, la necesidad de recuperación de éstas o la adquisición de otras, nuevas, muchas veces de manera apremiante y desesperada. A su vez, el fantasma de la migración como única salida, se entromete en la vida cotidiana, las relaciones sociales y las perspectivas de los que se quedan.
B-Migraciones y racismo
El siglo XXI se presenta como un tiempo de migraciones apremiantes, que se generan a partir de políticas restrictivas, calamidades humanitarias, guerras, discriminación y especialmente dolor.En 2017, los datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) mostraron que, el desplazamiento forzado de poblaciones llegó a un nuevo record histórico: 68,5 millones de personas, lo que marca que una persona fue desplazada cada dos segundos durante ese año. El mismo organismo informa que “el número de solicitantes de asilo que esperan el resultado de sus solicitudes ha aumentado en aproximadamente 300.000, alcanzado los 3,1 millones, para fines de diciembre de 2017”. De esta forma, 2017 es el quinto año consecutivo en que se llegó a un máximo histórico .
Las migraciones actuales ponen en cuestión las ideas clásicas de ciudadanía, nación y soberanía, generando formas novedosas de identidad y arraigo, conflictividad y puja que llegan hasta tensionar en algunos casos las relaciones entre diferentes Estados Nación.
A su vez, son utilizadas políticamente por las nuevas formas de los autoritarismos de extrema derecha generando campos de refugiados, persecuciones, reacciones xenófobas, divisiones societarias y especialmente, una forma de odio que se convierte en un siniestro instrumento de dominación. La propuesta anti inmigrantes se presenta como una tentadora forma de conseguir consenso y votantes en sociedades donde el Otro es construido como un enemigo capaz de disolverlas o generar más desigualdad. Mientras que, paradojalmente, los mismos intereses económicos y políticos que utilizan estas estrategias de construcción, son los que generan las condiciones económicas, políticas y sociales que construyen los escenarios desde donde se migra. Esa visión ha logrado colonizar el sentido común y se presenta como algo tan evidente que se transforma en invisible, avanza lentamente hacia límites aún no resueltos y se está transformando en uno de los argumentos principales de las nuevas derechas. Una forma de aproximación a las características de estas cuestiones se puede observar en la multiplicación de los llamados “grupos de odio racial” que se expanden de manera siniestra y peligrosa en diferentes países del mundo.
Junto con el crecimiento de grupos nacionalistas blancos en Europa, grupos similares en EEUU pasaron a un enérgico activismo en las calles, con protestas, difusión de propaganda racista y de desarrollo de campañas en las Universidades de ese país.
C-Desigualdad social y movimiento de poblaciones. El despoblamiento y las aglomeraciones urbanas. Los procesos de estigmatización
Las migraciones son producto de desmedidas oscilaciones macroeconómicas que, año tras año se ven más agudizadas y que se reflejan sencillamente en la distribución de la riqueza a nivel mundial. Los movimientos poblacionales, además transforman la geografía que se abandona, haciéndose, de esa manera, más difícil el retorno. En otras palabras, el vacío que los inmigrantes dejan es una ausencia que se transforma en pérdida de afectos, cultura, saberes y genera aún más deterioro económico.
La distribución espacial que queda como resultante del movimiento poblacional es si misma problemática, compleja, afectando no solo al que migra, sino igualmente a los que quedan. El éxodo, al generar un descenso de la población, muchas veces, trae como consecuencia características relacionadas con el despoblamiento y sus efectos en lo territorial cómo; la pérdida de servicios y equipamiento, el deterioro de la accesibilidad a las políticas públicas, el desaprovechamiento de la capacidad instalada, que, llevan entre otras dificultades a la desertización socioeconómica y a un territorio que queda desvertebrado a partir de la distribución desigual de la población.
Por otra parte, otra consecuencia es el aumento de conglomerados urbanos heterogéneos, con espacios en disputa, que conviven con la discriminación y la xenofobia.
Es posible vincular el fenómeno de los movimientos poblacionales con factores multicausales, el capitalismo financiero en su forma de neoliberalismo construye una forma de pensamiento global donde el atravesamiento marcado por las nociones de inclusión y exclusión social, insinúa o expresa la existencia de poblaciones que autores como Zygmount Baumann (2017), explican como un “excedente económico”. De esta manera, para este autor, las migraciones no significan una novedad, siempre existieron. Pero, a partir de la globalización alcanzaron características singulares. El mundo neoliberal implica la producción de excedentes de personas “superfluas”, que se ven forzadas a migrar para buscar mejorar sus condiciones de vida o para escapar de las guerras. Así la condición humana gracias al neoliberalismo, se transformó en un simple dato macroeconómico, alejado de la cultura, de lo colectivo, del todo social. Mientras en un extremo, sectores de la población temen perder su trabajo, su estabilidad, su condición social, en el otro, muchos que ya lo perdieron todo no dudan en desplazarse en busca de horizontes diferentes que podrían ser más promisorios.
Los últimos años, se caracterizaron por la existencia de movimientos migratorios en todo mundo entero. En América Latina se puede observar, por ejemplo, en Venezuela, una migración forzada como mecanismo de supervivencia, debido a la alteración socioeconómica que generaron; sanciones, bloqueos y acciones políticas de desestabilización, sumadas a los problemas estructurales. También, existen movimientos poblacionales dentro de los países, a partir de las desigualdades, el quiebre de las economías regionales, el avance del mono cultivo, las violencias y las guerras. Otro movimiento poblacional que conmociona estas décadas es el de de las caravanas que partieron de diferentes países de Centro América y que se movilizaron hacia México con el propósito de llegar a Estados Unidos que pueden entenderse como producto de la inestabilidad política, la pobreza, el desempleo y la violencia que se vive en esa región. La caravanas se incrementan generalmente con ciudadanos de diferentes países que se van sumando por condiciones similares. En México, se vivieron las migraciones en dos planos, por un lado, la aparición de inmigrantes provenientes de las caravanas de Centro América y por otro la hostilidad manifiesta de los EE UU para con los mexicanos y latinoamericanos que pretenden migrar a ese país o que lo habitan en condiciones de “ilegales”.
En Argentina, fundamentalmente surgieron discursos estigmatizantes y de segregación relacionados con algunos grupos migrantes, reafirmándose desde el discurso oficial, durante el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) la importancia de generar control y selección de poblaciones. Estas cuestiones, en muchos casos, crearon situaciones de violencia, encierro formación de campos de refugiados que se transformaron en guetos, generándose situaciones de padecimiento de todo tipo que transformaron a los inmigrantes en un una especie de causantes de los desequilibrios económicos y desigualdades que genera el modelo neoliberal.
Así el inmigrante, además es chivo expiatorio y se lo utiliza para explicar los males que la desigual distribución de la riqueza que se genera en las sociedades actuales. Concibiendo una especie de reaparición de un Otro, ahora amenazante, que rápidamente ingresa a las categorías de Estereotipo, Prejuicio y Estigmatización. En las sociedades donde la desigualdad es impuesta desde lo económico, lo político y lo cultural como una condición natural, la emergencia de esa nueva otredad implica pujas de orden territorial, laboral y principalmente de acceso a las estrategias de sobrevivencia.
Ese nuevo, recién llegado es condenado de diferentes formas a permanecer en los bordes de la sociedad como una amenaza y dentro de ella, es visto como el portador de un fatalismo que generará un futuro más incierto e injusto. De esta manera, el extranjero es construido como una entidad sin condición humana para ser reconocido, en una especie de “forma social”, que se nombra como; “indocumentado”, “ilegal”, ”producto de una inmigración descontrolada”, “riesgo social” ,etc. Dificultando e impidiéndole la posibilidad de ser con otros. También en sociedades donde la construcción de identidad y pertenencia ha sido apropiada por el mercado, ese Otro, en tanto diferente se transforma en un mecanismo de construcción de identidad a través de la proyección y el rechazo. Así, el extranjero, el migrante puede ocupar el lugar de lo siniestro conjugando de manera compleja formas de extrañeza y familiaridad para ingresar en la pesadilla de la discriminación, el engaño, donde la única certeza que se construye es una especie de promesa de la imposibilidad de estar peor del lugar desde donde se proviene.
D-Lazo Social, Interculturalidad y posibilidades de la intervención en lo social
La construcción de espacios de encuentro, comunicación e intercambio muestra la posibilidad de generar escenarios para el desarrollo de intervenciones sociales que operen sobre los lazos sociales, reconstruyendo los que se deterioran o pierden en un proceso migratorio. La intervención se ubica, entonces en el lugar donde el fenómeno de la migración interroga y se transforma en una forma de padecimiento.
Las relaciones sociales que se generan desde lo intercultural se apoyan en el reconocimiento de la diversidad y en la perspectiva de que el respeto y aceptación de ésta implica un beneficio mutuo. La interculturalidad surge como una preocupación y también a partir de un cuestionamiento que implica un reconocimiento de la diversidad en todas sus esferas. Básicamente se la puede entender como un proceso de interacción entre diferentes culturas en la perspectiva de lograr formas de intercambio que generen, más y diferentes posibilidades de cohesión e integración social en contextos complejos como una forma de resistencia y enriquecimiento de lo colectivo.
La interculturalidad, al partir de la base de la no aceptación de supremacías de ningún tipo, se posiciona desde miradas y abordajes horizontales en escenarios de reconocimiento de lo Otro.
Básicamente la noción de interculturalidad no abarca a la relación entre las culturas solamente, esta cuestión sería una especie de medio para lograr intercambios y reciprocidades que abarquen, saberes, formas de conocer, habilidades y capacidades.
La interculturalidad, se nos presenta como un interesante ámbito para construir dispositivos de intervención social donde, la inclusión de lo diferente puede ser entendido cómo un horizonte cargado de sentido y posibilidad de aporte al todo social. Esta mirada podría mostrar como las migraciones generan diferentes formas de reflexión que poseen la potencialidad de aportar no solamente a ese proceso, sino también a una mirada revisada sobre la diversidad que también se puede construir alrededor de las características culturales propias.
La intervención en lo social tiene la posibilidad de ordenarlas, organizarlas y especialmente hacerlas ver en función de sus implicancias y capacidades de integración o ruptura del tejido social.
Desde esta perspectiva la interculturalidad se presenta como una posibilidad desde lo ético, así, no se puede entender solo como un mero instrumento de intercambio entre personas de culturas diversas. Requiere de la generación de un diálogo con capacidad de cuestionar las relaciones de desigualdad y discriminación que atraviesan a toda la sociedad.
Bibliografía
Zygmount, B. (2017). Extraños llamando a la puerta. Editorial Paidós: Barcelona.

miércoles, 25 de enero de 2023

Vulnerabilidad Social; una mirada desde la Intervención. Por : Alfredo J. M. Carballeda

 


 

1.          Algunas aproximaciones

La palabra vulnerabilidad deriva de “herida”,  del latín <vulnerabilis> vulnus, vulneris, herida o golpe. Se construye en la actualidad  desde la noción de que, a partir de determinadas circunstancias históricas, económicas, políticas, sociales y culturales una persona está en condición de ser dañada aún más y que ese perjuicio implique una situación de mayor desprotección social y padecimien to.

Es decir que una persona en situación de vulnerabilidad, es susceptible de ser aún más dañada y excluida socialmente. De este modo, una gran cantidad de acontecimientos y variables que generalmente se inscriben en las biografías sociales, pueden ir construyendo vulnerabilidad desde la historia de vida en diálogo con circunstancias micro sociales, territoriales y macro sociales.

También es posible pensar la vulnerabilidad a partir de determinado acontecimiento que genera un punto de giro en esa biografía a partir de la noción de lo que se denomina “ruptura biográfica”[1]. A su vez la vulnerabilidad implica diferentes formas de padecimiento, tanto desde lo objetivo, como subjetivo.

De este modo, la indefensión, inseguridad y ausencia de protección social que padecen diferentes sujetos y grupos sociales, atraviesan sus condiciones de vida, construyendo diferentes formas de vulnerabilidad social. La vulnerabilidad no se refiere necesariamente a un sector social, las posibilidades de ésta, atraviesan a toda la sociedad. Es posible pensarla desde su cercanía con el riesgo de vida de una persona, construido de diferentes circunstancias que implican cierta reiteración de acontecimientos. En síntesis, se la podría entender también como una serie de situaciones que acercan a las personas o grupos a los espacios de exclusión social. Es decir, implica una proyección a futuro de mayor complejidad y padecimiento desde lo social a partir de diferentes situaciones y circunstancias que son posibles de constatar en el presente. De ahí la posibilidad de analizarla como un proceso.

La vulnerabilidad nos presenta al Otro en situación de ser herido o dañado por la exclusión, por la sanción circunstancial informal, o por la formal.

2-Vulnerabilidad Social como proceso.

La vulnerabilidad surge desde la pérdida de derechos, sociales y civiles a partir de diferentes situaciones. De este modo, una persona que ha perdido su trabajo se va a ver restringida en sus derechos sociales y si analizamos la situación desde una perspectiva de proceso, es posible que en un período de tiempo posterior, esa circunstancia pudiera afectar  sus derechos civiles.

También, si la analizamos desde lo micro social, la vulnerabilidad social, también implica la ausencia o pérdida de grupos de pertenencia o de referencia, vinculados con la fragmentación social o la debilidad de los lazos sociales. Según diferentes organismos internacionales como la FAO o las Naciones Unidas, la vulnerabilidad puede  entenderse como una exposición al riesgo sumada a la incapacidad de respuesta colectiva o individual frente a diferentes circunstancias.

Es posible pensar la vulnerabilidad social como un proceso en el cual es posible distinguir, analizar e intervenir a partir de las diferentes circunstancias de exposición, pérdida, daño o padecimiento. Incluso, en clave de intervención en lo social se puede trabajar en relación a diferentes indicadores de vulnerabilidad que, especialmente desde la singularidad, relacionándose con la trayectoria de vida, las características de los grupos de pertenencia, las posibilidades de construcción de lazo social, el aislamiento, la accesibilidad, la hostilidad institucional  y la desconexión con el Sistema de Protección Social[2].

Por otro lado,  la Vulnerabilidad Social, implica una condición entendida como un conjunto de características y situaciones que comienza a inhabilitar  o  invalidar, de manera inmediata o en el mediano o largo plazo a una persona o grupo.

La vulnerabilidad, a su vez, puede ser comprendida y explicada a partir de diferentes dimensiones, por un lado;  aquellas que se vinculan con la debilidad y con las posibilidades de exposición, sumadas a los conflictos y tensiones que dialogan con los problemas sociales, y a la sucesión de dificultades que pueden surgir para enfrentarse a ellos, además de sus entrecruzamientos con los imaginarios sociales.

De esta forma, también podemos visibilizar  una serie de elementos que, desde la inseguridad que genera lo social, conjugan, las situaciones de peligro, las representaciones sociales, y la indefensión que surge de situaciones ligadas a las diferentes formas de la desigualdad, como generadoras de perjuicio. Algunos autores plantean la existencia de tres aspectos que construyen y conjugan la vulnerabilidad; el peligro de estar expuesto a una situación crítica o de alteración de la cotidianeidad, la desprotección social y la posibilidad de sufrir consecuencias que generen severas inscripciones, tanto objetivas como subjetivas.

 

 

Bibliografía

Chambers, R. (1983) Rural development: putting the last first. Longman. Londres.

Delor, F. & Hubert, M. (2000) Revisiting the concept of vulnerability. Social Science & Medicine 50: 1557-157

FEITO, L.. Vulnerabilidad. Anales Sis San Navarra [online]. 2007, vol.30, suppl.3 [citado  2021-03-02], pp.07-22. Disponible en: <http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1137-66272007000600002&lng=es&nrm=iso>. ISSN 1137-6627.



[1] La ruptura biográfica puede ser entendida como un acontecimiento a partir del cual la biografía de una persona cambia de rumbo. Un accidente, una internación, un episodio traumático, etc. Pueden ser entendidos como ejemplos de ruptura biográfica

[2] Es posible definir al Sistema de Protección Social como un conjunto de dispositivos que se orientan a la eliminación o reducción de riesgos económicos, sociales, políticos y ambientales.

martes, 24 de enero de 2023

De el Historiador


Desde el gobierno, Sarmiento intentó concretar proyectos renovadores como la fundación de colonias de pequeños agricultores de Chivilcoy y Mercedes. La experiencia funcionó bien, pero cuando intentó extenderla se encontró con la cerrada oposición de los terratenientes nucleados en la recientemente fundada Sociedad Rural Argentina, que en la persona de su presidente Enrique Olivera, le hizo saber a Sarmiento que el sindicato de los terratenientes consideraba “inconveniente implantar colonias como la de Chivilcoy donde ya estaba arraigada la industria ganadera”. Sarmiento se enojó y declaró: “Nuestros hacendados no entienden jota del asunto, y prefieren hacerse un palacio en la Avenida Alvear que meterse en negocios que los llenarían de aflicciones. Quieren que el gobierno, quieren que nosotros que no tenemos una vaca, contribuyamos a duplicarles o triplicarles su fortuna a los Anchorena, a los Unzué, a los Pereyra, a los Luros, a los Duggans, a los Cano y los Leloir y a todos los millonarios que pasan su vida mirando cómo paren las vacas. En este estado está la cuestión, y como las cámaras (del Congreso) están también formadas por ganaderos, veremos mañana la canción de siempre, el payar de la guitarra a la sobra del ombú de la Pampa y a la puerta del rancho de paja”.

Lo Social y las Pericias Judiciales. Una Posible aproximación a diferentes categorías de análisis para el desarrollo de las mismas. Por: Alfredo J. M. Carballeda

 


1-          Las Pericias Sociales y el Trabajo Social

La totalidad de los aspectos, circunstancias y sucesos relacionados con lo jurídico y que son solicitados en las Pericas Sociales ocurren en contexto, dialogan, son limitados y son influidos por éste. Dentro del campo de las Pericias Judiciales, éstas, pueden equipararse a una forma de investigación donde se aplica la metodología de caso. Es decir, el desarrollo de una Pericia Social se encuentra atravesada por múltiples condicionamientos que pueden ser entendidos desde una perspectiva situada, o sea, Americana, periférica, donde La Otredad, las relaciones sociales, las formas de comprensión y explicación,  se construyen de manera singular.

De esta forma, lo social en el campo de las Pericias Judiciales se presenta como un espacio clave de mirada para acceder a una mayor comprensión de todo el proceso que generó la demanda de intervención, los factores que la rodean e incluso sus perspectivas de futuro.

Una Pericia Social implica, en principio, un texto que se elabora desde una aproximación contextualizada  construida a través de múltiples diálogos con el acontecimiento que  generó su demanda. Estos  diálogos surgen a través  de las diferentes circunstancias que los rodean en el presente pero, también con encuentros y reflexiones que constituyen entrecruzamientos entre pasado, presente y futuro, que se encuentran  signados por múltiples causalidades y sentidos.

El Trabajo Social, como campo de conocimiento, intenta hacer dialogar, desde allí,  diferentes sucesos que, como  constituyentes de diferentes conexiones causales, aproximan posibilidades de  descripciones y explicaciones que intentan dar cuenta de la lógica que lo instituyó, reconstruyendo la percepción que ese Otro tiene de sí mismo, en tanto, conjunción de las circunstancias que lo componen.

De esa forma una Pericia, en este campo, puede ser entendida como una forma de articulación múltiple que entreteje indicadores y variables de manera singular, sin intentar, construir explicaciones de orden universal, tratando de  caracterizar una determinada situación aportando una mirada desde lo social.

A su vez, se hace necesario,  para el mejor desarrollo del registro en las Pericias, la elaboración de categorías de análisis que permitan desarrollar estrategias de orden metodológico que faciliten describir el fenómeno sobre el cual se está actuando. Estas pueden ser  entendidas como conceptos que sirvan para estudiar y explicar la realidad social que rodea al acontecimiento, desde una perspectiva situada y relación con el contexto.

Esa irrupción del escenario social, en el campo de una pericia, de una manera sistemática,  muestra, hace ver, devela que hay algo más que el procedimiento, o la circunstancia en abstracto.

La presencia de lo social, muestra distintas conexiones que tienen la capacidad de ampliar la explicación y comprensión de lo que acontece, de incorporar otras formas de conocer, poniendo en palabras al contexto y su relación con el Otro.

El Trabajo Social propone también en estas circunstancias, como en todas las que actúa, un encuentro y  entrecruzamiento entre lo micro social y lo macro social. Este se produce con la singularidad de estar siempre mediado por las características territoriales, que podrían denominarse como; “meso sociales”. En otras palabras, la significación de algo que se expresa como Macro Social se reescribe y significa  a nivel territorial y ese proceso continúa a nivel Micro Social y singular.  

A su vez, las pericias sociales implican un análisis de las disímiles circunstancias que atraviesan a ese Otro en tanto sujeto de intervención. Así, su biografía, escenario familiar, pautas socioculturales, trayectoria institucional, vulnerabilidad social, tramas y lazos sociales, dan cuenta de un sujeto histórico y social, situado en una realidad concreta que suele ser heterogénea y cambiante, dando, desde allí,  sentido a la práctica pericial que se está elaborando. Es decir, en ese proceso de construcción de una Pericia Social, se expresan múltiples intersecciones, conexiones, intercambios e interacciones.

Por otra parte, desde el análisis de las particularidades con vivenciales,  los grupos de pertenencia y referencia, la  accesibilidad al sistema de protección social, el acceso a bienes culturales, el conocimiento de las características de su capital simbólico y su inserción social; surgen una serie de perspectivas que dialogan y construyen una aproximación a la situación  de ese sujeto de pericia al cual se quiere acceder.

A su vez, este proceso se entrecruza también con las circunstancias que pueden estar ligadas con su padecimiento   objetivo y subjetivo. Como, de la misma forma,  a las lógicas que construyen su universo simbólico y sistema de creencias a través de su manera de comprensión y explicación, tanto de lo social, como de lo cultural. 

2-Algunas consideraciones generales e históricas acerca del Registro en Trabajo Social.

 Es posible pensar el origen del "registro" tal como lo conocemos ahora, dentro  del marco de la Modernidad, especialmente en la etapa de la Ilustración, y también como heredero de las formas de escritura que se originaron en el contexto de auge de las Ciencias Naturales.

A partir de la Ilustración, las formas de registro relacionadas con el conocimiento tuvieron un carácter más distintivo y una orientación relacionada con la taxonomía (clasificación) y desde allí mayor eficiencia en la aplicación del disciplinamiento.  

Michel Foucault en textos como "Vigilar y Castigar" o “La Verdad y las Formas Jurídicas", mostró la importancia del registro  como un instrumento de organización social y gobernabilidad relacionándolo con  nuevas formas de construcción del conocimiento. Este autor, en el texto: "Vigilar y Castigar", cita algunos reglamentos de las parroquias parisinas, y de las instituciones de caridad que intervenían en éstas: ..."El territorio por cubrir se divide en cantones y cuarteles, que se reparten los miembros de la compañía. Estos tienen que visitarlos regularmente; "trabajarán en impedir los lugares de perdición; tabaquerías, juegos de naipes, escándalos públicos, blasfemias, impiedades y otros desórdenes que podrían llegar a su conocimiento"… (Foucault, Michel, 1979) lo que muestra una estratificación del espacio, que puede implicar una división del mismo en términos de caracterización de quienes habitan cada cuadrícula, a partir de una demarcación establecida. Delineando  las funciones de lo que este autor denomina “nuevos agentes sociales” y la necesaria expresión de sus prácticas a través de una forma de escritura que surge como clasificatoria y también orientada a la  descripción…”Habrán de hacer visitas individuales a los pobres y los puntos de información se precisan en los reglamentos; estabilidad en el alojamiento, conocimiento de las oraciones, frecuentación de los sacramentos, conocimiento de un oficio, moralidad y "si no han caído en la pobreza por su culpa"... (Foucault, Michel ,87)

Desde otra perspectiva, es posible estudiar el registro de los Trabajadores Sociales en cuanto a su relación con la noción de  “verdad", es decir, de la definición de lo verdadero en relación a una determinada situación, convirtiéndose de esta forma en aquello que va  ser afirmado y sostenido desde una práctica de origen jurídico. Pero, ¿el registro es solo una descripción? u ¿opera como  un constructor de verdades?

De ahí que podríamos pensar que  cómo desde la escritura no sólo se "registra" sino que  también se  construyen "sujetos de conocimiento", especialmente a partir de la afirmación de ciertos atributos y características sobre ellos.

3- El Registro en Trabajo Social. Los diferentes marcos conceptuales.

Históricamente y hasta el presente, la estructura básica de las Historias Sociales, Informes, Pericias; intentaron ubicar a un sujeto, que será analizado desde  Intervención en lo Social,  dentro de una determinada población previamente constituida y, especialmente ubicable a partir de un cruce de indicadores y variables heredado del campo de la Sociología. Por ejemplo, si la persona posee o no cobertura social, cuál es  su nivel de instrucción, su profesión, su ocupación, la conformación de su grupo familiar, con las características de sus integrantes, etcétera; dan cuenta de una visión clasificatoria que en la actualidad no logra generar descripciones precisas, sino, solo cumplir con un mandato de organización de grupos y comunidades.  

Esa modalidad de escritura, en tanto registro implica, un tipo de intervención que, de alguna manera recorta, y fundamentalmente “construye” a ese Otro en tanto sujeto de ésta.

A su vez, dentro del marco de la Intervención del Trabajo Social, el registro, analizado como proceso, implica algunas cuestiones que sería necesario detallar.

En primer lugar, la persona que es atendida sabe que será registrada, sabe que lo que exprese tendrá alguna forma de  etiqueta, cercana a una clasificación. Pero, dentro de ese juego, y que lo que ocurra con ella, la respuesta institucional,  será en gran parte resultado de lo que se registre. Desde esta perspectiva el registro implica una inscripción subjetiva, incluso un posible inicio de un proceso de subjetivación atravesado por la institución donde se está llevando adelante.

Por otra parte, el registro puede  implicar una forma de estructura narrativa, pero no cualquier estructura de narración, es decir que el registro, lo que se escriba, va de la mano de la observación, de la entrevista y de la dirección de la misma. Estas cuestiones remiten irremediablemente a diferentes marcos conceptuales y referenciales, que pertenecen a la esfera del Trabajador Social y de la Institución donde la intervención se está desarrollando. Es decir, que esa construcción discursiva se transforma en función de la realidad con la que se contrasta y, a su vez, genera modificaciones desde las diferentes perspectivas desde donde puede ser abordada.

De esta forma, los marcos conceptuales que se utilicen para el desarrollo de las Pericias se hacen necesarios para fundamentar y justificar las respuestas y preguntas que surgen en el proceso de construcción de las mismas. Además, éstos, tienen la posibilidad de  constituir criterios para la interpretación y comprensión del tema que se propone peritar. Los mismos remiten a una serie de necesarias categorías de análisis que en muchos casos se van construyendo en el propio proceso de intervención que constituye la elaboración de la Pericia. A su vez, el Marco Teórico Conceptual da cuenta de las bases teóricas en las que  se asienta la Pericia.

 

4-          Algunos aspectos conceptuales. Categorías y definiciones que pueden ser útiles para el desarrollo de Pericias Sociales

Una  Pericia también puede ser entendida como un proceso de estudio, con fronteras más o menos claras, desarrollado en un contexto predeterminado que necesita ser analizado de manera organizada y sistemática adaptando y asimilando la aplicación de los criterios que son dispuestos desde el propio procedimiento jurídico.

De ahí que una Pericia Social requiera de diversas formas de sistematización para, desde allí generar aproximaciones, afirmaciones y conclusiones. Para tal fin, puede ser útil trabajar en algunas conceptualizaciones, como categorías de análisis, que pueden ser consideradas relevantes para el desarrollo del mismo. De esta manera, categorías de análisis, como, por ejemplo; vulnerabilidad social, autonomía, capital social, promoción social, accesibilidad, biografía, ruptura biográfica, discriminación, estereotipos, estigmatización, lazo social, socialización, suelen ser útiles para el desarrollo de los procesos de Pericia e impliquen cierta necesidad de definición conceptual y de referencias bibliográficas. Las mismas, se ubican dentro de un marco teórico definido y orientado a diferentes perspectivas que dialogan con las Ciencias Sociales de carácter interpretativo y con los propios aportes disciplinares del Trabajo Social.

La posibilidad de selección de una serie de conceptos en tanto herramientas analíticas que pueden actuar como  organizadores básicos, se presenta como  útil a fin de intentar explicar la realidad que implica el desarrollo de una Pericia Social y generar instancias de encuentro con otros saberes a fin de realizar  aproximaciones hacia un campo  epistemológico compartido.

Puede ser interesante trabajar algunas de esas categorías desde una perspectiva conceptual que le dé mayor utilidad y consistencia al registro que se construye dentro de este campo de conocimiento.

Para tal fin, hemos seleccionado las categorías anteriormente mencionadas, a las que podemos entender como relevantes para el desarrollo de escritos judiciales en el campo del Trabajo Social. Una aproximación a la definición o conceptualización de las mismas puede ser útil en la organización, especialmente del sentido del desarrollo de pericias sociales.

 

4.1        Vulnerabilidad Social

Esta puede ser observada a través de  procesos o situaciones   mediante las cuales se visibiliza el nivel de exposición y la posibilidad de pérdida ante una amenaza específica. A su vez, surge del  conocimiento del riesgo  a través de interacciones de dichos elementos con el sujeto de intervención.

También, puede ser definida como ligada a  un proceso que se relaciona con la probabilidad de sufrir situaciones de padecimiento subjetivo y objetivo, a partir de condicionantes; macro sociales, micro sociales, e individuales. La fragilidad social que surge desde la pérdida de derechos como: el derecho a la salud, a la educación, al trabajo, a la recreación, o a la seguridad afectiva. La Vulnerabilidad Social genera la fragilización de vínculos y lazos sociales.

La palabra “vulnerabilidad”  deriva de “herida”, suele usarse con respecto a  personas que  disímiles circunstancias las hicieron susceptibles de ser dañadas de diferentes  maneras, tanto objetiva como subjetivamente.  La palabra, proviene del latín <vulnerabilis>, término formado por vulnus, vulneris cuyo significado es herida y también golpe.

Puede considerarse entonces como el concepto etimológico de este vocablo que se refiere a alguien que  puede ser herido, golpeado o ya padeció esas circunstancias y éstas cambiaron su situación.

Asimismo, se la puede  relacionar con situaciones de “Ruptura Biográfica”. La vulnerabilidad social, surge, generalmente desde la pérdida de derechos, sociales y civiles a partir de diferentes situaciones. De este modo, por ejemplo, una persona que ha perdido su trabajo se va a ver restringida en sus derechos sociales y si analizamos la situación desde una perspectiva de proceso, es posible que en un período de tiempo posterior, esa circunstancia pudiera afectar  sus derechos civiles.

También, si la analizamos desde lo micro social, la vulnerabilidad social, también implica la ausencia o pérdida de grupos de pertenencia o de referencia, vinculados con la fragmentación social o la debilidad de los lazos sociales.

A su vez,  la vulnerabilidad no se refiere solamente a un sector social en especial. El grado máximo de vulnerabilidad sería aquel en que se pone en riesgo la vida de una persona y /o la reiteración de situaciones de proximidad al peligro de daño hacia ella.

De esta forma, puede ser entendida como un proceso que relaciona la probabilidad de sufrir situaciones de padecimiento subjetivo y objetivo, a partir de condicionantes; macro sociales, micro sociales e individuales.

La fragilidad social que surge desde la pérdida de derechos como: derecho a la salud, a la educación, al trabajo, a la recreación, a la seguridad afectiva.

En definitiva, la Vulnerabilidad Social puede entenderse a partir de una serie de  condicionantes sociales;  de riesgo, dificultad o, exposición, que inhabilitan e invalidan, de manera inmediata o a futuro, a individuos o grupos su satisfacción de bienestar,  especialmente desde la  subsistencia y calidad de vida, surgiendo en general en contextos socio históricos y culturalmente desfavorables.

Otra Categoría de análisis que puede ser interesante en las Pericias Sociales es la de “Autonomía”, ésta puede ser definida de una manera simple como la capacidad o facultad de gobernar las propias acciones sin depender de otros.

4.2 Autonomía

La autonomía, también, puede ser entendida como una capacidad, que posee cada persona de definir su comportamiento. Esta cuestión se ve atravesada por múltiples condicionantes de orden social, cultural, político, económico  y subjetivo.

 La etimología de la palabra proviene del griego <<auto>>, <<nomos>> que implica el gobierno de sí mismo a partir de construir un sistema de codificación en diferentes espacios de socialización e interacción intersubjetiva. De esta manera, la autonomía, es un atributo individual que dialoga con lo social y especialmente con las diferentes expresiones de la Cuestión Social. Quien es autónomo es responsable de su comportamiento y desde allí muestra la capacidad de regularlo en función de las condiciones del todo social que lo rodea. Es decir, posee una condición dual, por un lado la de la libertad a decidir y por otro, la responsabilidad de las acciones que generan esa decisión.

Lo contrario a la noción de autonomía sería la de “heteronomía”, (Kant, E. 1994) que implica dejarse regir por los demás es decir; la realización  de acciones  que están influidas de por una presión o circunstancia exterior al individuo, o sea que su voluntad no está establecida por razón de el mismo, sino por elementos extraños  a ella, como, la voluntad de otras personas, la voluntad divina, etcétera.​

La autonomía en tanto capacidad se relaciona también con la posibilidad de elegir las normas que regulan la propia conducta. Desde un punto de vista social, centrando la mirada en los condicionantes de ésta, la autonomía posee importantes condicionantes externos, objetivos, como; las situaciones sociales por las que una persona atraviesa y los condicionantes subjetivos, que se relacionan con los imaginarios sociales que la rodean, sus conductas o circunstancias.

Es decir que la autonomía de una persona puede es condicionada desde diferentes esferas. A partir de estudios de Jean Piaget relacionados con el desarrollo cognitivo en niños, este autor manifiesta la existencia de dos estadios que va a proponer como evolutivos en la historia de vida de una persona: la heteronomía y la autonomía. En la primera las reglas son invariables y objetivas y deben cumplirse a partir de un principio de autoridad. El basamento de esta afirmación  estriba en que, por ejemplo, las reglas deben cumplirse literalmente, simplemente porque la autoridad lo ordena, en ese momento no existe la posibilidad de discusiones o excepciones. La base de la norma estriba en una autoridad superior: Estado, adultos, padres, etc. En el razonamiento autónomo, las normas se construyen mediante acuerdos y límites, de ahí que puedan modificarse y someterse a discusión e interpretación dentro de un marco de responsabilidad.

La noción de autonomía puede ser útil en la medida que analíticamente aporta al desarrollo  de la relación de cada uno con respecto a  sí mismo y la sociedad.

4.3      Capital Social

Desde el Trabajo Social, es posible organizar la noción de capital social, adaptarlo a ésta y conferirle, tal vez una significación que lo desprenda de una lógica orientada hacia lo económico, la eficiencia, o el rendimiento. Especialmente desde su vinculación con el concepto de necesidad asentada en una perspectiva de derechos. Así, la noción de “capital social”, puede dialogar con la de vulnerabilidad, dado que desde la posesión de mayor o menor capital social es posible analizar la situación de vulnerabilidad de una persona e incluso puede transformarse en un observable de su situación y, especialmente del impacto que sobre ésta tienen los problemas sociales que se presentan en las diferentes demandas de intervención en lo social.  Para Pierre Bordieu el capital social implica;…  el conjunto de recursos actuales o potenciales relacionados con la posesión de una red durable de relaciones más o menos institucionalizadas de entre-conocimiento y entre-reconocimiento; o, en otros términos, con la adhesión a un grupo (Bourdieu, 1985).  De esta manera, el volumen de capital social depende, pues, de la extensión de la red de vínculos que una persona puede efectivamente movilizar, hacer interactuar, construir pertenencia, sentido e identidad.

Así, desde la intervención en lo social, el “capital social” se relaciona con los lazos sociales y con las tramas sociales que contienen, apoyan o hacen compleja la relación entre la persona y su mundo más inmediato. A su vez,  la existencia de determinados condicionantes sociales pueden restringir e incluso anular ese “capital” a través de  presiones, injusticias, desigualdad y represión.

En otras palabras, la sociedad, lo político, la economía, puede acompañarlo, facilitarlo o desarticularlo llegando de esa manera, desde el orden de lo objetivo hasta lo subjetivo.

Desde esta perspectiva, el concepto de capital social, no  trataría de un atributo individual que la persona concibe sino del producto o consecuencia   a nivel subjetivo y singular, de lo que una sociedad facilita, genera o construye en y para cada integrante de ésta.

Asimismo, el capital social desde la Intervención del Trabajo Social, puede ser entendido como un conjunto  de recursos materiales y simbólicos que una sociedad provee y facilita hacia y desde lo colectivo y que se relacionan a través de diferentes inscripciones y sentidos, donde el Poder y el Deseo interactúan con el escenario de intervención. (Bourdieu, Wacquant, 2005).

Ese conjunto, puede estar a disposición del sujeto o de los diferentes integrantes de un grupo, facilitando acciones que, desde lo individual o lo social se vinculan con lo colectivo. Toda acción singular es producto de un contexto, de un juego de interacciones, de la memoria, en otras palabras el Capital Social es esencialmente colectivo, surge del “nosotros” y no del “yo”, aunque se exprese singularmente, simplemente porque se construye desde allí, desde ese lugar, con otros y las condiciones socioculturales son las que lo facilitan u obstruyen.

El capital social desde esta perspectiva, requiere de dispositivos institucionales que estén allí, preparados para dar cobijo, reparación, apoyo y no ausencia cuando surgen diferentes formas de demanda. 

La Intervención, asimismo se transforma en un instrumento que tiene la posibilidad de recuperar capital social, desde lo singular, lo territorial y la Organización popular. Se hace dificultoso  construir capital social en soledad, se necesita de otros, que compartan sueños y proyectos.

A su vez, para que el  capital social se exprese a nivel individual,  debe haber un Estado que acompañe esa construcción facilitándola desde una noción de finalidad relacionada con la cohesión de la sociedad. En pocas palabras, no existen muchas posibilidades de construir capital social sin inclusión social, y perspectivas de integración y movilidad dentro de una sociedad.

Es decir, el capital social, tal vez se vincule más estrechamente con la pertenencia, con la identidad colectiva, con las prácticas que las construyen, muchas veces desde las múltiples formas de resistencia a la desigualdad.

4.4     Promoción Social

La noción de Promoción Social se puede  relacionar, en principio, con la idea de un sujeto colectivo y situado en la realidad de Nuestra América. Desde esa perspectiva, a la tensión entre la Igualdad de Posiciones y la Igualdad de Oportunidades se le agregan circunstancias que dan cuenta que el devenir de las igualdades depende de múltiples circunstancias, donde, la denominada  “igualdad de oportunidades” se logra en su totalidad debido a una enorme cantidad de factores que se conjugan en una constitución, muchas veces ficticia, de la noción de igualdad.  

La Promoción Social, se constituye  a través de un intenso diálogo con la cultura, lo social y desde allí este concepto se  incorpora como modalidad estratégica de las  Políticas Sociales. Es decir situado dentro de coordenadas territoriales, temporales y sociales específicas que permitan fundamentalmente describir realidades y observarlas, sin definirlas de antemano.

Desde lo instrumental y metodológico, la noción de Promoción invita a pensar la intervención social desde la perspectiva de comunidad de encuentro, donde lo propio, la cultura, los conocimientos opacados y olvidados se vuelven centrales. Así, la promoción social, puede ser entendida como producto de una construcción colectiva donde se articula la acción del Estado desde sus Políticas Sociales y dispositivos de Protección Social, igualando posibilidades y facilitando la apropiación de éstas.

Además, la noción de Promoción Social no puede ser de otra manera que un producto  de acciones colectivas que se expresan de manera singular.

 La Promoción Social,  pensada desde una unidad en lo común, en tanto articulación entre lo singular y lo colectivo, invita a conocer y reencontrar formas de asociación, trayectorias grupales, individuales y familiares en cada titular de Derechos Sociales.

Así concebida la promoción reconoce también en los titulares de derecho destinatarios de una Política Social  un papel político y social. Por un lado, sosteniendo y recuperando capacidades y habilidades y por otro, a partir de la puesta en marcha de mecanismos y dispositivos de acompañamiento y sostén que intervengan sobre los diferentes factores  que generan la vulnerabilidad social.

La Promoción Social se genera a partir de políticas que abren, construyen y facilitan lo que diferentes autores denominan, “Igualdad de Posiciones” como contracara de la denominada “Igualdad de oportunidades” ( Dubet, Francoise; 2015)

Es decir, sin Igualdad de Posiciones y políticas que las sostengan en el tiempo, la Promoción Social se transforma en un acto atravesado por el azar y especialmente una gran cantidad de variables que son externas, más allá de la voluntad o, los méritos de los individuos.

La Igualdad de Posiciones se relaciona con la reducción de las desigualdades a nivel de los ingresos, las condiciones de vida y la accesibilidad al sistema de protección social. De esta manera, la movilidad social, en tanto Promoción Social  es una consecuencia indirecta de las acciones que promueven la  igualdad social.

Las  diferentes circunstancias ligadas a la Promoción Social se presentan como relevantes dentro del desarrollo de una Pericia Social, dado que las posibilidades de esta, su concreción y el desempeño en relación a las Políticas Sociales dan cuenta de desiguales trayectorias y recorridos biográficos en la historia de una persona.

 

4.5  Accesibilidad

La noción de  accesibilidad[1] se presenta como  una vía de entrada para repensar las Políticas Sociales. En principio la accesibilidad, se cimenta  como una vinculación, es decir como un lazo social entre el sistema de Protección Social y  los usuarios de éste. De este modo, puede ser entendida como una relación cargada de  significados  que relaciona a las políticas, las instituciones y a la sociedad.

Floreal Ferrara (1985), Desarrolla la noción de accesibilidad y explicita las cuatro formas más utilizadas para analizarla; geográfica, cultural, jurídica y económica.  A, estas cuestiones, le agrega la perspectiva de distintas influencias como condicionantes de la misma y que este autor relaciona con la estructura social.

Desde la perspectiva de este autor, la accesibilidad geográfica se encuentra condicionada  por la pertenencia a distintos sectores sociales.  En relación a la  accesibilidad de orden cultural hace hincapié  en las diferencias de poder que se desarrollan  entre el médico y el paciente, la que se incrementa  cuando la persona se encuentra  en estado de enfermedad. La accesibilidad jurídica se centra en delimitar  las diferencias entre los derechos declarativos y la implementación real de los mismos. Con respecto a  la accesibilidad económica, la expresa  como el grado de facilidad que tiene el individuo  en utilizar los servicios de salud  en un tiempo y lugar determinado conforme a la capacidad económica que posee. En relación  a la  accesibilidad de  tipo administrativa pone énfasis en la burocracia.

A su vez,  la noción de accesibilidad, puede presentarse como una manera de comprensión de los nuevos problemas que atraviesan diferentes sectores de las Políticas Sociales, pero también desde ella se pueden obtener aportes desde la perspectiva de la construcción de Políticas Públicas.

Además, las expresiones actuales de la  cuestión social emergen como  formas novedosas y complejas del padecimiento singular y colectivo que, al abarcar cambios en la esfera de la cultura proponen nuevos encuentros entre el  Sistema de Protección Social y las Ciencias Sociales.

Una vía de entrada desde el análisis  de esta nueva agenda podría pasar por el estudio de la construcción, comprensión y explicación de la vida cotidiana y de la percepción del problema social desde diferentes formas de territorialidad, donde lo que irrumpe  es un acontecimiento que transforma la cotidianeidad y la carga de nuevos sentidos, ligándola a diferentes cuestiones que la condicionan, producen y construyen desde una subjetividad situada.

Por otra parte, la accesibilidad entendida como una forma de relación con el Estado y las Políticas Sociales se convierte en un instrumento que puede develar  el juego, que en  forma persistente, marca  la puja entre la dinámica de la sociedad y la lógica del mercado.

Así, la accesibilidad dialoga con la pertenencia a las redes de sociabilidad y las diferentes  construcciones de la identidad

En síntesis, la accesibilidad, puede constituirse como una categoría de análisis útil de las circunstancias que rodean a la persona, más allá de si esta posee o no determinada forma de cobertura o inserción en diferentes dispositivos de protección social.

4.6  Biografía

Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho…

Jorge Luis Borges Funes el memorioso

 

La biografía puede entenderse como un relato de la experiencia individual que implica una reflexión y análisis de una persona como participante de la vida social. La biografía es una forma de la memoria. Se la podría definir como una narrativa vital que otorga diferentes elementos de exploración de una circunstancia, los condicionantes de ésta y especialmente la forma de comprensión y explicación del acontecimiento por parte de quien narra.

Dentro de un proceso de intervención, lo biográfico puede entenderse desde dos aspectos; por un lado su perspectiva como método, donde, a diferencia de la entrevista estructurada, el método biográfico se orienta hacia las posibilidades que abren las entrevistas en profundidad. Por otra parte, el método biográfico abre las diferentes contingencias de acceso a la comprensión que, desde su perspectiva tienen quienes atraviesan por el proceso de la entrevista. En síntesis, la biografía presenta la posibilidad de conocer la visión de la trayectoria de vida que poseen los propios entrevistados, a partir de que se basa fundamentalmente, en el conocimiento de las personas, convirtiéndose, de esta forma, en una aproximación a la reflexión social desde lo singular.

A su vez, la biografía, en tanto instrumento, permite reconstruir la historia desde las diferentes representaciones sociales de quien narra, marcando una línea imprecisa pero profundamente singular que da cuenta de la construcción subjetiva de ese Otro dentro de un proceso de intervención y conocimiento.

Desde allí, es posible que se  haga más factible acceder a la trayectoria institucional, la relación con el sistema de protección social, los acontecimientos significativos, la construcción de sociabilidad y significados desde la perspectiva de quien relata.

   4.7 Ruptura biográfica

La Ruptura Biográfica puede entenderse como  la aparición, a partir de una serie de acciones o situaciones que, de forma imprevista, o desde  una condición, deseable, indeseable o inesperada que tiene la posibilidad de cambiar los esquemas de construcción elemental de la vida cotidiana de las personas. Por ejemplo, una persona que recibe un diagnóstico médico que preanuncia cambios estructurales en su cotidianeidad de manera permanente deberá re significar sus relaciones sociales, lazos, vínculos, trabajo, ocio, etcétera.   

A partir de éstos fenómenos y acontecimientos, intentará construir una nueva estructura de seguridades, significaciones y sentidos que cambian su  vida  en  diferentes órdenes: identidad, percepción de lo Otro, contexto, el propio cuerpo su sociabilidad. Incluso, también el sentido de la temporalidad.

En otras palabras, es posible considerar como una Ruptura Biográfica a: un episodio en la vida de una persona que marca una transformación de su cotidianidad y desde allí la de su  entorno micro social. 

Algunos autores  como, por ejemplo,  Bury, le dan a la noción de ruptura biográfica solamente una connotación negativa. [2]

Este  concepto, comenzó a utilizarse en el campo de la antropología médica.  Michael Bury aplicó el término en relación a la condición de enfermedad, especialmente asociada a episodios traumáticos.

La biografía como construcción subjetiva se transforma en un proceso donde, la existencia de sentidos, así como la re significación de éstos varía a lo largo del tiempo.

Planteado así, desde la intervención en lo social, permite profundizar en aquellas situaciones de ruptura en la historia de una persona, tanto desde lo traumático como desde las circunstancias que le permitan o faciliten la resolución de esos problemas a partir de la toma de conciencia que propicie un cambio en la biografía personal. Podemos pensar que, a su vez, la Ruptura Biográfica se construye como un instrumento de análisis y explicación de diferentes procesos de construcción y deconstrucción de subjetividades para lo cual tenemos la posibilidad de plantearla en vinculación con diferentes marcos teóricos conceptuales.

De este modo, un accidente, una internación, la  privación de la libertad o, también la visibilización de determinadas cualidades o habilidades que anteriormente estaban ocultas; implican una ruptura biográfica ya que, la vida de la persona que la atraviesa cambia de manera relevante.

Las rupturas biográficas, modifican el escenario en el que está transcurriendo cada historia de vida  y también muestran al sujeto de intervención posibilidades de adecuación a nuevos escenarios.

Estas circunstancias implican en principio una alteración de la vida cotidiana, su organización y sentido.

Las entrevistas signadas por relatos de historias de vida, biografías o acontecimientos significativos implican en sí mismas una forma de intervención, ya que permiten relacionar los sucesos del presente con una revisión del pasado, sumados a las diferentes formas de comprensión, incluso de resolución y cambio de las perspectivas de quienes son escuchados.

Además de abrir una posibilidad al conocimiento de los diferentes procesos institucionales, generando, en sí mismas caminos de reflexión social desde lo subjetivo.

De esta forma, el propio relato construye un escenario de intervención, y a su vez se transforma en su instrumento, especialmente, a partir de basarse en la experiencia de la persona.

El relato biográfico o "historia de vida" es básicamente un documento humano, un relato de experiencias: da cuenta de las acciones de un sujeto, grupo o comunidad en tanto participantes histórico-sociales de la vida social. Los relatos que se construyen en éstas se obtienen desde la propia experiencia, son construcciones de sentido, expresan imaginarios sociales y poseen  en sí mismos las claves de su interpretación. La biografía, no solo es relato, sino, también construcción de acontecimiento.

Asimismo, la intervención vincula historia y contexto, allí donde la palabra de ese otro implica una fuerte corriente de sentidos. La intervención en lo social está formada por otros relatos, que remiten a diferentes formas de comprender y explicar y que poseen una construcción histórica. En ese aspecto, la intervención -en tanto proceso- implica una revisión de las narrativas sociales en clave de biografías. Desde allí es posible pensar que intervenir es una forma de aprehender, asir, apropiarse, desde la relación social que se construye para, de ese modo, capturar el sentido, la historia que condicionó y cimentó la situación que generó la demanda.

Así, este proceso de reapropiación del pasado -como recuperación de la historia desde la singularidad del sujeto- se transforma en un espacio de conocimiento y transformación. Si todo discurso, es una forma de situarse, incluso en aquellos que pretenden ser universales, desde la Intervención, se hace necesario que sean contextualizados y que se ubiquen en una realidad definida.

Indagar, analizar y conocer acerca de la “situación” de la demanda desde el discurso de ese Otro con el cual el Trabajo Social lleva adelante sus acciones de intervención, muestra una forma posible de recuperar prácticas y reconstruirlas en relación a las problemáticas actuales, indagar acerca de la construcción de sentidos, efectos y posibilidades que conlleva una ruptura biográfica, en tanto sinónimo de alteración de un orden.

La mirada a lo micro social no implica dejar de lado lo macro social, sino que intenta construir un marco metodológico que permita dar cuenta de la singularidad, y que pueda esencialmente desarrollar dispositivos de intervención que aproximen posibilidades de respuesta en un mundo fuertemente fragmentado. De ahí la importancia renovada que cobran los estudios de caso, la elaboración de historias sociales, ahora desde una mirada biográfica.

4.8 Discriminación, estereotipos y estigmatización.

La discriminación puede ser entendida como una acción individual, grupal o colectiva  que logra  producir  una  situación en la que una persona o grupo social es privada de algún derecho o tratada de forma injusta por causa de su raza, edad, orientación sexual, religión, ideología, discapacidad, origen social o nivel socioeconómico. La discriminación genera un impacto que se inscribe en la subjetividad y se expresa en las relaciones sociales. Sus efectos son sociales y culturales, como así también su construcción. La discriminación implica una conducta social donde básicamente se le niegan a individuos o grupos humanos el acceso a Derechos, Bienes o Servicios. La discriminación se construye desde estereotipos y prejuicios.

Por otro lado, los estereotipos simplifican y ordenan desde el prejuicio el contexto social, generando una forma de comprensión y explicación del mismo, a través de la construcción de diferentes formas de identidad y pertenencia. Como conducta social, la discriminación;  facilita la identidad social e integración grupal y el consenso a través de códigos sociales que se cimientan desde el estereotipo y el prejuicio. El conocimiento de la construcción de estereotipos puede ser útil para entender los procesos de discriminación social. De esta manera, el estereotipo es un proceso de categorización social, pudiendo actuar como componente cognitivo que canaliza supuestos  basados en el prejuicio y la discriminación. A su vez, éste, tiene un valor funcional y adaptativo. Un estereotipo, básicamente, consiste en una imagen estructurada y aceptada por un grupo de personas  como representativa de un determinado colectivo social. Esta imagen se forma a partir de una serie de concepciones sobre las características generalizadas de los miembros de esa comunidad. El estereotipo, se construye a  través  de creencias, representaciones, imaginarios sobre los atributos que caracterizan a un grupo social y sobre las que hay un acuerdo básico. En definitiva un Estereotipo es producto de una serie de creencias en relación con una determinada categoría social. El prejuicio, de esta manera, se elabora desde una sucesión de afirmaciones con una orientación y evaluación negativa con relación a una categoría social, mientras que  la Discriminación implica un comportamiento derivado del prejuicio. Pudiéndose entender como consecuencia, la Estigmatización es producto de una condición, atributo, rasgo o comportamiento que hace que la persona portadora sea incluida en una categoría social hacia cuyos miembros se genera una respuesta negativa. De esta forma, puede entenderse como un atributo o característica que hace que una persona sea considerada como parte de un grupo inferior, no aceptado o negativo. Para E. Goffman (1982) el Estigma, se relaciona con la situación del individuo inhabilitado para una plena aceptación social. Desde la tradición griega, la noción de Estigma remite a signos corporales vinculados con lo maligno, lo inhabitual, generando una especie de señal que daba cuenta de la situación moral de quienes lo portaban. Estigma, de esta manera es sinónimo de desacreditación. El Estigma articula la relación entre el estereotipo y el prejuicio, justificando la discriminación. Esta se funda en lo corporal, lo cultural, la conducta de la persona o su condición social. Según este autor, la estigmatización de una persona le quita rasgos de humanidad, retroalimentando la acción de discriminación desde una posición “fundada”.

   4.9 Lazo Social    

"El individuo siempre fue comunidad"

Enrique Dussel

El lazo social, puede ser definido como un observable de la interacción de las relaciones sociales informales a nivel de parentesco, vecindad, trabajo, recreación y amistad. Esta construcción de interacciones se realiza y  expresa en el espacio de la vida cotidiana.

A su vez,  el  lazo Social  se constituye desde la transmisión  de pautas culturales, formas de codificación, comprensión y explicación de los problemas sociales.

El lazo social se compone de efectos recíprocos. Estos se producen por motivaciones de orden socio cultural. El lazo social se sostiene también en la intersubjetividad, de esta forma,  se presenta como  un factor de integración a nivel territorial  institucional y micro social. En principio, sus características fundamentales son, el intercambio y la reciprocidad,  su constitución desde lo material y lo simbólico, como consecuencia de los procesos de interacción que se construyen a través de él, se convierte en un generador de pertenencia e identidad.

El lazo social ubica al sujeto en una trama social que, en principio lo construye desde  una producción social e histórica, desde la que surge una complejidad en la cual se entretejen vínculos y relaciones sociales que pueden explicarse como “tramas sociales”.

Las tramas sociales pueden ser entendidas como  un relato que ordena de una manera singular la multiplicidad de conexiones y relaciones que  cambian y se deslizan en los lazos sociales. Desde las diferentes interacciones que transitan a través de los lazos sociales se puede observar la construcción de diferentes formas de subjetividad desde una perspectiva situada, en contexto y atravesada por factores de orden social y cultural.

En otras palabras, la subjetividad se encuentra condicionada histórica y socialmente, pero ésta, se constituye como tal en procesos de interacción. También, el lazo social puede ser entendido como una relación que se caracteriza por su condición de  multiplicador  de interacciones intrincadas, a veces superficialmente incomprensibles y cambiantes. El lazo social se presenta como un canal donde transcurren múltiples y complejas interacciones y conexiones. A su vez, el lazo social, se presenta  como una  forma de reparación  de  la necesidad de  sociabilidad.

El lazo social, también construye  diferentes formas de lenguaje y puede entenderse como aquello que “anuda” es decir, genera vínculos entre el yo y los otros, también nos sujeta a una genealogía <historia>, que nos precede.

Por otra parte, el lazo social, propone una forma de relación entre el sujeto y el mundo social que puede ser analizada, leída, estudiada. De esta manera, Lo Social se construye desde el lazo, es decir, existe en la medida que haya reciprocidad, pertenenacia y sentido de identidad.

                                                                                   

5 Algunas Conclusiones.

Las Pericias Sociales pueden ser entendidas como una forma de narrativa. Esto implica, escribir, traducir e interpretar, desde circunstancias atravesadas por componentes objetivos y subjetivos.

La escritura como tal, también implica una interpelación a quien escribe y construye diferentes formas de impacto en la subjetividad de quien lee.

Escribir requiere entrelazar singularmente distintos  contenidos y  desde allí, organizar su exposición de manera organizada y sistematizada a través de los “puntos de pericia” que le confieren una particularidad a esa forma de narrativa.

Expresa desde su estructura, formas de explicación a través del análisis y entrecruzamiento de  las relaciones causales que dan cuenta de un hecho y también, construye formas de comprensión que se visibilizan a través de la expresión de los significados. 

A su vez el registro dentro del campo profesional del Trabajo Social expresa inferencias, afirmaciones que se elaboran desde una determinada posición que inevitablemente debe ser sustentada a través de la aplicación de  marcos teóricos y categorías de análisis. De ahí que, en este texto le hayamos conferido relevancia a algunas de éstas últimas.

Escribimos en contexto, así el registro implica un diálogo con este en pasado, presente y también de manera prospectiva.

 

Bibliografía:

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  Bourdieu, Pierre. Wacquant Louis,Una invitación a la sociología reflexiva. Editorial Siglo XXI. Nuenos Aires. 2005

  Bury, M. Illness narratives: fact or fiction. En Sociology of Health and Illness v. 23 n. 3, p. 263–285, 2001.                    

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[1]  La  accesibilidad es presentada en general a través de  cuatro dimensiones; no discriminación, accesibilidad física, accesibilidad económica y acceso a la información. Para Ferrara (1985) la accesibilidad tiene las siguientes dimensiones; geográfica,  sociocultural, económica y administrativa.

 

 

[2]  la irrupción de una condición indeseable, produce una “ruptura biográfica” que perturba el sistema de seguridad básico sobre el que se apoya el funcionamiento en la vida cotidiana, lo que afecta todos los órdenes de la experiencia: relaciones, identidades, percepción del cuerpo, acceso a recursos, temporalidad, etc. (Bury, 1982).