1-
Las
Pericias Sociales y el Trabajo Social
La
totalidad de los aspectos, circunstancias y sucesos relacionados con lo
jurídico y que son solicitados en las Pericas Sociales ocurren en contexto,
dialogan, son limitados y son influidos por éste. Dentro del campo de las
Pericias Judiciales, éstas, pueden equipararse a una forma de investigación
donde se aplica la metodología de caso. Es decir, el desarrollo de una Pericia
Social se encuentra atravesada por múltiples condicionamientos que pueden ser
entendidos desde una perspectiva situada, o sea, Americana, periférica, donde
La Otredad, las relaciones sociales, las formas de comprensión y explicación, se construyen de manera singular.
De
esta forma, lo social en el campo de las Pericias Judiciales se presenta como
un espacio clave de mirada para acceder a una mayor comprensión de todo el
proceso que generó la demanda de intervención, los factores que la rodean e
incluso sus perspectivas de futuro.
Una
Pericia Social implica, en principio, un texto que se elabora desde una
aproximación contextualizada construida
a través de múltiples diálogos con el acontecimiento que generó su demanda. Estos diálogos surgen a través de las diferentes circunstancias que los
rodean en el presente pero, también con encuentros y reflexiones que
constituyen entrecruzamientos entre pasado, presente y futuro, que se
encuentran signados por múltiples
causalidades y sentidos.
El
Trabajo Social, como campo de conocimiento, intenta hacer dialogar, desde allí,
diferentes sucesos que, como constituyentes de diferentes conexiones
causales, aproximan posibilidades de descripciones y explicaciones que intentan dar
cuenta de la lógica que lo instituyó, reconstruyendo la percepción que ese Otro
tiene de sí mismo, en tanto, conjunción de las circunstancias que lo componen.
De
esa forma una Pericia, en este campo, puede ser entendida como una forma de
articulación múltiple que entreteje indicadores y variables de manera singular,
sin intentar, construir explicaciones de orden universal, tratando de caracterizar una determinada situación
aportando una mirada desde lo social.
A
su vez, se hace necesario, para el mejor
desarrollo del registro en las Pericias, la elaboración de categorías de
análisis que permitan desarrollar
estrategias de orden metodológico que faciliten
describir el fenómeno sobre el cual se está actuando. Estas pueden ser entendidas como conceptos que sirvan para estudiar y explicar
la realidad social que rodea al acontecimiento, desde una perspectiva situada y
relación con el contexto.
Esa
irrupción del escenario social, en el campo de una pericia, de una manera
sistemática, muestra, hace ver, devela
que hay algo más que el procedimiento, o la circunstancia en abstracto.
La
presencia de lo social, muestra distintas conexiones que tienen la capacidad de
ampliar la explicación y comprensión de lo que acontece, de incorporar otras
formas de conocer, poniendo en palabras al contexto y su relación con el Otro.
El
Trabajo Social propone también en estas circunstancias, como en todas las que
actúa, un encuentro y entrecruzamiento entre
lo micro social y lo macro social. Este se produce con la singularidad de estar
siempre mediado por las características territoriales, que podrían denominarse
como; “meso sociales”. En otras palabras, la significación de algo que se
expresa como Macro Social se reescribe y significa a nivel territorial y ese proceso continúa a
nivel Micro Social y singular.
A
su vez, las pericias sociales implican un análisis de las disímiles circunstancias
que atraviesan a ese Otro en tanto sujeto de intervención. Así, su biografía,
escenario familiar, pautas socioculturales, trayectoria institucional,
vulnerabilidad social, tramas y lazos sociales, dan cuenta de un sujeto
histórico y social, situado en una realidad concreta que suele ser heterogénea
y cambiante, dando, desde allí, sentido
a la práctica pericial que se está elaborando. Es decir, en ese proceso de
construcción de una Pericia Social, se expresan múltiples intersecciones,
conexiones, intercambios e interacciones.
Por
otra parte, desde el análisis de las particularidades con vivenciales, los grupos de pertenencia y referencia, la accesibilidad al sistema de protección social,
el acceso a bienes culturales, el conocimiento de las características de su
capital simbólico y su inserción social; surgen una serie de perspectivas que
dialogan y construyen una aproximación a la situación de ese sujeto de pericia al cual se quiere
acceder.
A
su vez, este proceso se entrecruza también con las circunstancias que pueden
estar ligadas con su padecimiento objetivo y subjetivo. Como, de la misma forma,
a las lógicas que construyen su universo
simbólico y sistema de creencias a través de su manera de comprensión y
explicación, tanto de lo social, como de lo cultural.
2-Algunas
consideraciones generales e históricas acerca del Registro en Trabajo Social.
Es posible pensar el origen del
"registro" tal como lo conocemos ahora, dentro del marco de la Modernidad, especialmente en
la etapa de la Ilustración, y también como heredero de las formas de escritura
que se originaron en el contexto de auge de las Ciencias Naturales.
A partir de la Ilustración, las
formas de registro relacionadas con el conocimiento tuvieron un carácter más distintivo
y una orientación relacionada con la taxonomía (clasificación) y desde allí
mayor eficiencia en la aplicación del disciplinamiento.
Michel Foucault en textos como "Vigilar y Castigar" o
“La Verdad y las Formas Jurídicas",
mostró la importancia del registro como
un instrumento de organización social y gobernabilidad relacionándolo con nuevas formas de construcción del
conocimiento. Este autor, en el texto: "Vigilar y Castigar",
cita algunos reglamentos de las parroquias parisinas, y de las instituciones de
caridad que intervenían en éstas: ..."El territorio por cubrir se
divide en cantones y cuarteles, que se reparten los miembros de la compañía.
Estos tienen que visitarlos regularmente; "trabajarán en impedir los
lugares de perdición; tabaquerías, juegos de naipes, escándalos públicos,
blasfemias, impiedades y otros desórdenes que podrían llegar a su
conocimiento"… (Foucault,
Michel, 1979) lo que muestra una estratificación del espacio, que puede
implicar una división del mismo en términos de caracterización de quienes
habitan cada cuadrícula, a partir de una demarcación establecida. Delineando las funciones de lo que este autor denomina “nuevos
agentes sociales” y la necesaria expresión de sus prácticas a través de una
forma de escritura que surge como clasificatoria y también orientada a la descripción…”Habrán de hacer visitas individuales a los pobres y los puntos de
información se precisan en los reglamentos; estabilidad en el alojamiento,
conocimiento de las oraciones, frecuentación de los sacramentos, conocimiento
de un oficio, moralidad y "si no
han caído en la pobreza por su culpa"... (Foucault, Michel ,87)
Desde otra perspectiva, es
posible estudiar el registro de los Trabajadores Sociales en cuanto a su
relación con la noción de “verdad",
es decir, de la definición de lo verdadero en relación a una determinada situación,
convirtiéndose de esta forma en aquello que va ser afirmado y sostenido desde una práctica de
origen jurídico. Pero, ¿el registro es solo una descripción? u ¿opera como un constructor de verdades?
De ahí que podríamos pensar que cómo desde la escritura no sólo se "registra"
sino que también se construyen "sujetos de conocimiento", especialmente a partir de la
afirmación de ciertos atributos y características sobre ellos.
3- El Registro en Trabajo Social.
Los diferentes marcos conceptuales.
Históricamente y hasta el
presente, la estructura básica de las Historias Sociales, Informes, Pericias;
intentaron ubicar a un sujeto, que será analizado desde Intervención en lo Social, dentro de una determinada población previamente constituida y, especialmente
ubicable a partir de un cruce de indicadores y variables heredado del campo de
la Sociología. Por ejemplo, si la persona posee o no cobertura social,
cuál es su nivel de instrucción, su
profesión, su ocupación, la conformación de su grupo familiar, con las características
de sus integrantes, etcétera; dan cuenta de una visión clasificatoria que en la
actualidad no logra generar descripciones precisas, sino, solo cumplir con un
mandato de organización de grupos y comunidades.
Esa modalidad de escritura, en
tanto registro implica, un tipo de intervención que, de alguna manera recorta,
y fundamentalmente “construye” a ese Otro en tanto sujeto de ésta.
A su vez, dentro del marco de la
Intervención del Trabajo Social, el registro, analizado como proceso, implica
algunas cuestiones que sería necesario detallar.
En primer lugar, la persona que
es atendida sabe que será registrada, sabe que lo que exprese tendrá alguna
forma de etiqueta, cercana a una
clasificación. Pero, dentro de ese juego, y que lo que ocurra con ella, la
respuesta institucional, será en gran
parte resultado de lo que se registre. Desde esta perspectiva el registro
implica una inscripción subjetiva, incluso un posible inicio de un proceso de
subjetivación atravesado por la institución donde se está llevando adelante.
Por otra parte, el registro puede
implicar una forma de estructura narrativa, pero no
cualquier estructura de narración, es decir que el registro, lo que se escriba,
va de la mano de la observación, de la entrevista y de la dirección de la
misma. Estas cuestiones remiten irremediablemente a diferentes marcos
conceptuales y referenciales, que pertenecen a la esfera del Trabajador Social
y de la Institución donde la intervención se está desarrollando. Es decir, que
esa construcción discursiva se transforma en función de la realidad con la que
se contrasta y, a su vez, genera modificaciones desde las diferentes perspectivas
desde donde puede ser abordada.
De esta forma, los marcos
conceptuales que se utilicen para el desarrollo de las Pericias se hacen
necesarios para fundamentar y justificar las respuestas y preguntas que surgen
en el proceso de construcción de las mismas. Además, éstos, tienen la
posibilidad de constituir criterios para
la interpretación y comprensión del tema que se propone peritar. Los mismos remiten a una serie de necesarias
categorías de análisis que en muchos casos se van construyendo en el propio
proceso de intervención que constituye la elaboración de la Pericia. A su vez,
el Marco Teórico Conceptual da cuenta de las bases teóricas en las que se asienta la Pericia.
4-
Algunos
aspectos conceptuales. Categorías y definiciones que pueden ser útiles para el
desarrollo de Pericias Sociales
Una Pericia también puede ser entendida como un
proceso de estudio, con fronteras más o menos claras, desarrollado en un
contexto predeterminado que necesita ser analizado de manera organizada y
sistemática adaptando y asimilando la aplicación de los criterios que son
dispuestos desde el propio procedimiento jurídico.
De
ahí que una Pericia Social requiera de diversas formas de sistematización para,
desde allí generar aproximaciones, afirmaciones y conclusiones. Para tal fin,
puede ser útil trabajar en algunas conceptualizaciones, como categorías de
análisis, que pueden ser consideradas relevantes para el desarrollo del mismo.
De esta manera, categorías de análisis, como, por ejemplo; vulnerabilidad social, autonomía, capital social, promoción social,
accesibilidad, biografía, ruptura biográfica, discriminación, estereotipos,
estigmatización, lazo social, socialización, suelen ser útiles para el
desarrollo de los procesos de Pericia e impliquen cierta necesidad de
definición conceptual y de referencias bibliográficas. Las mismas, se ubican
dentro de un marco teórico definido y orientado a diferentes perspectivas que
dialogan con las Ciencias Sociales de carácter interpretativo y con los propios
aportes disciplinares del Trabajo Social.
La posibilidad de selección de una serie de
conceptos en tanto herramientas analíticas que pueden actuar como organizadores básicos, se presenta como útil a fin de intentar explicar la realidad que
implica el desarrollo de una Pericia Social y generar instancias de encuentro
con otros saberes a fin de realizar aproximaciones hacia un campo epistemológico compartido.
Puede ser interesante trabajar algunas de esas
categorías desde una perspectiva conceptual que le dé mayor utilidad y
consistencia al registro que se construye dentro de este campo de conocimiento.
Para tal fin, hemos seleccionado las categorías
anteriormente mencionadas, a las que podemos entender como relevantes para el
desarrollo de escritos judiciales en el campo del Trabajo Social. Una
aproximación a la definición o conceptualización de las mismas puede ser útil
en la organización, especialmente del sentido del desarrollo de pericias
sociales.
4.1
Vulnerabilidad Social
Esta puede ser observada a través de procesos o situaciones mediante las cuales se visibiliza el nivel
de exposición y la posibilidad de pérdida ante una amenaza específica. A su
vez, surge del conocimiento del riesgo a través de interacciones de dichos elementos
con el sujeto de intervención.
También, puede ser definida como ligada a un proceso que se relaciona con la
probabilidad de sufrir situaciones de padecimiento subjetivo y objetivo, a
partir de condicionantes; macro sociales, micro sociales, e individuales. La fragilidad social que surge desde la pérdida de
derechos como: el derecho a la salud, a la educación, al trabajo, a la
recreación, o a la seguridad afectiva. La Vulnerabilidad Social genera la
fragilización de vínculos y lazos sociales.
La
palabra “vulnerabilidad” deriva de “herida”,
suele usarse con respecto a personas que
disímiles circunstancias las hicieron
susceptibles de ser dañadas de diferentes
maneras, tanto objetiva como
subjetivamente. La palabra, proviene del
latín <vulnerabilis>, término
formado por vulnus, vulneris cuyo
significado es herida y también golpe.
Puede considerarse entonces
como el concepto etimológico de este vocablo que se refiere a alguien que puede ser herido, golpeado o ya padeció esas
circunstancias y éstas cambiaron su situación.
Asimismo, se la puede relacionar con situaciones de “Ruptura
Biográfica”. La vulnerabilidad social, surge,
generalmente desde la pérdida de derechos, sociales y civiles a partir de
diferentes situaciones. De este modo, por ejemplo, una persona que ha perdido
su trabajo se va a ver restringida en sus derechos sociales y si analizamos la
situación desde una perspectiva de proceso, es posible que en un período de
tiempo posterior, esa circunstancia pudiera afectar sus derechos civiles.
También, si la analizamos desde lo micro
social, la vulnerabilidad social, también implica la ausencia o pérdida de
grupos de pertenencia o de referencia, vinculados con la fragmentación social o
la debilidad de los lazos sociales.
A su vez, la vulnerabilidad no se refiere
solamente a un sector social en especial. El grado máximo de vulnerabilidad
sería aquel en que se pone en riesgo la vida de una persona y /o la reiteración
de situaciones de proximidad al peligro de daño hacia ella.
De esta forma, puede ser entendida como un proceso que relaciona la probabilidad de sufrir
situaciones de padecimiento subjetivo y objetivo, a partir de condicionantes;
macro sociales, micro sociales e individuales.
La fragilidad social que surge
desde la pérdida de derechos como: derecho a la salud, a la educación, al
trabajo, a la recreación, a la seguridad afectiva.
En definitiva, la Vulnerabilidad Social puede entenderse a
partir de una serie de condicionantes
sociales; de riesgo, dificultad o, exposición,
que inhabilitan e invalidan, de manera inmediata o a futuro, a individuos o
grupos su satisfacción de bienestar,
especialmente desde la
subsistencia y calidad de vida, surgiendo en general en contextos socio históricos
y culturalmente desfavorables.
Otra Categoría de análisis que
puede ser interesante en las Pericias Sociales es la de “Autonomía”, ésta puede
ser definida de una manera simple como la capacidad o facultad de gobernar las
propias acciones sin depender de otros.
4.2 Autonomía
La autonomía,
también, puede ser entendida como una capacidad, que posee cada persona de
definir su comportamiento. Esta cuestión se ve atravesada por múltiples
condicionantes de orden social, cultural, político, económico y subjetivo.
La
etimología de la palabra proviene del griego <<auto>>,
<<nomos>> que implica el gobierno de sí mismo a partir de construir
un sistema de codificación en diferentes espacios de socialización e
interacción intersubjetiva. De esta manera, la autonomía, es un atributo individual que dialoga con lo social y
especialmente con las diferentes expresiones de la Cuestión Social. Quien es
autónomo es responsable de su comportamiento y desde allí muestra la capacidad
de regularlo en función de las condiciones del todo social que lo rodea. Es
decir, posee una condición dual, por un lado la de la libertad a decidir y por
otro, la responsabilidad de las acciones que generan esa decisión.
Lo contrario a la noción de autonomía sería la de “heteronomía”,
(Kant, E. 1994) que implica dejarse regir por los demás es decir; la realización de acciones que están influidas de por una presión o
circunstancia exterior al individuo, o sea que su voluntad no está
establecida por razón de el mismo, sino por elementos extraños a ella, como, la voluntad de otras personas,
la voluntad divina, etcétera.
La autonomía
en tanto capacidad se relaciona también con la posibilidad de elegir las normas
que regulan la propia conducta. Desde un punto de vista social, centrando la
mirada en los condicionantes de ésta, la autonomía
posee importantes condicionantes externos, objetivos, como; las situaciones
sociales por las que una persona atraviesa y los condicionantes subjetivos, que
se relacionan con los imaginarios sociales que la rodean, sus conductas o
circunstancias.
Es decir que la autonomía de una persona puede es condicionada desde diferentes
esferas. A partir de estudios de Jean Piaget relacionados con el desarrollo
cognitivo en niños, este autor manifiesta la existencia de dos estadios que va
a proponer como evolutivos en la historia de vida de una persona: la
heteronomía y la autonomía. En la primera las reglas son invariables y
objetivas y deben cumplirse a partir de un principio de autoridad. El basamento
de esta afirmación estriba en que, por
ejemplo, las reglas deben cumplirse literalmente, simplemente porque la
autoridad lo ordena, en ese momento no existe la posibilidad de discusiones o
excepciones. La base de la norma estriba en una autoridad superior: Estado,
adultos, padres, etc. En el razonamiento autónomo, las normas se construyen
mediante acuerdos y límites, de ahí que puedan modificarse y someterse a
discusión e interpretación dentro de un marco de responsabilidad.
La noción de autonomía puede ser útil en la medida que analíticamente aporta al
desarrollo de la relación de cada uno
con respecto a sí mismo y la sociedad.
4.3 Capital
Social
Desde
el Trabajo Social, es posible organizar la noción de capital social, adaptarlo a ésta y conferirle, tal vez una
significación que lo desprenda de una lógica orientada hacia lo económico, la
eficiencia, o el rendimiento. Especialmente desde su vinculación con el
concepto de necesidad asentada en una perspectiva de derechos. Así, la noción
de “capital social”, puede dialogar
con la de vulnerabilidad, dado que desde la posesión de mayor o menor capital
social es posible analizar la situación de vulnerabilidad de una persona e
incluso puede transformarse en un observable de su situación y, especialmente
del impacto que sobre ésta tienen los problemas sociales que se presentan en
las diferentes demandas de intervención en lo social. Para Pierre Bordieu el capital social implica;…
el conjunto de recursos actuales o
potenciales relacionados con la posesión de una red durable de relaciones más o menos
institucionalizadas de entre-conocimiento y entre-reconocimiento; o, en otros
términos, con la adhesión a un
grupo… (Bourdieu, 1985). De esta manera, el volumen de capital
social depende, pues, de la extensión de la red de vínculos que una persona
puede efectivamente movilizar, hacer interactuar, construir pertenencia,
sentido e identidad.
Así,
desde la intervención en lo social, el “capital
social” se relaciona con los lazos sociales y con las tramas sociales que
contienen, apoyan o hacen compleja la relación entre la persona y su mundo más
inmediato. A su vez, la existencia de determinados
condicionantes sociales pueden restringir e incluso anular ese “capital” a
través de presiones, injusticias,
desigualdad y represión.
En
otras palabras, la sociedad, lo político, la economía, puede acompañarlo, facilitarlo
o desarticularlo llegando de esa manera, desde el orden de lo objetivo hasta lo
subjetivo.
Desde
esta perspectiva, el concepto de capital
social, no trataría de un atributo
individual que la persona concibe sino del producto o consecuencia a nivel subjetivo y singular, de lo que una
sociedad facilita, genera o construye en y para cada integrante de ésta.
Asimismo,
el capital social desde la
Intervención del Trabajo Social, puede ser entendido como un conjunto de recursos materiales y simbólicos que una
sociedad provee y facilita hacia y desde lo colectivo y que se relacionan a
través de diferentes inscripciones y sentidos, donde el Poder y el Deseo
interactúan con el escenario de intervención. (Bourdieu, Wacquant, 2005).
Ese
conjunto, puede estar a disposición del sujeto o de los diferentes integrantes
de un grupo, facilitando acciones que, desde lo individual o lo social se
vinculan con lo colectivo. Toda acción singular es producto de un contexto, de
un juego de interacciones, de la memoria, en otras palabras el Capital Social
es esencialmente colectivo, surge del “nosotros” y no del “yo”, aunque se
exprese singularmente, simplemente porque se construye desde allí, desde ese
lugar, con otros y las condiciones socioculturales son las que lo facilitan u
obstruyen.
El capital social desde esta perspectiva,
requiere de dispositivos institucionales que estén allí, preparados para dar
cobijo, reparación, apoyo y no ausencia cuando surgen diferentes formas de
demanda.
La
Intervención, asimismo se transforma en un instrumento que tiene la posibilidad
de recuperar capital social, desde lo
singular, lo territorial y la Organización popular. Se hace dificultoso construir capital
social en soledad, se necesita de otros, que compartan sueños y proyectos.
A su
vez, para que el capital social se
exprese a nivel individual, debe haber
un Estado que acompañe esa construcción facilitándola desde una noción de
finalidad relacionada con la cohesión de la sociedad. En pocas palabras, no
existen muchas posibilidades de construir capital
social sin inclusión social, y perspectivas de integración y movilidad
dentro de una sociedad.
Es
decir, el capital social, tal vez se
vincule más estrechamente con la pertenencia, con la identidad colectiva, con
las prácticas que las construyen, muchas veces desde las múltiples formas de
resistencia a la desigualdad.
4.4 Promoción Social
La noción de Promoción
Social se puede relacionar, en
principio, con la idea de un sujeto colectivo y situado en la realidad de
Nuestra América. Desde esa perspectiva, a la tensión entre la Igualdad de
Posiciones y la Igualdad de Oportunidades se le agregan circunstancias que dan
cuenta que el devenir de las igualdades depende de múltiples circunstancias,
donde, la denominada “igualdad de
oportunidades” se logra en su totalidad debido a una enorme cantidad de
factores que se conjugan en una constitución, muchas veces ficticia, de la
noción de igualdad.
La Promoción
Social, se constituye a través de un
intenso diálogo con la cultura, lo social y desde allí este concepto se incorpora como modalidad estratégica de
las Políticas Sociales. Es decir situado
dentro de coordenadas territoriales, temporales y sociales específicas que
permitan fundamentalmente describir realidades y observarlas, sin definirlas de
antemano.
Desde lo
instrumental y metodológico, la noción de Promoción
invita a pensar la intervención social desde la perspectiva de comunidad de encuentro,
donde lo propio, la cultura, los conocimientos opacados y olvidados se vuelven
centrales. Así, la promoción
social, puede ser entendida como producto de una construcción colectiva
donde se articula la acción del Estado desde sus Políticas Sociales y
dispositivos de Protección Social, igualando posibilidades y facilitando la
apropiación de éstas.
Además,
la noción de Promoción Social no
puede ser de otra manera que un producto
de acciones colectivas que se expresan de manera singular.
La Promoción
Social, pensada desde una unidad
en lo común, en tanto articulación
entre lo singular y lo colectivo, invita a conocer y reencontrar formas
de asociación, trayectorias grupales, individuales y familiares en cada titular
de Derechos Sociales.
Así concebida la
promoción reconoce también en los titulares de derecho destinatarios de una
Política Social un papel político y social.
Por un lado, sosteniendo y recuperando capacidades y habilidades y por otro, a
partir de la puesta en marcha de mecanismos y dispositivos de acompañamiento y
sostén que intervengan sobre los diferentes factores que generan la vulnerabilidad social.
La Promoción
Social se genera a partir de políticas que abren, construyen y facilitan lo que
diferentes autores denominan, “Igualdad de Posiciones” como contracara de la
denominada “Igualdad de oportunidades” ( Dubet, Francoise; 2015)
Es decir, sin
Igualdad de Posiciones y políticas que las sostengan en el tiempo, la Promoción
Social se transforma en un acto atravesado por el azar y especialmente una gran
cantidad de variables que son externas, más allá de la voluntad o, los méritos
de los individuos.
La Igualdad de
Posiciones se relaciona con la reducción de las desigualdades a nivel de los ingresos,
las condiciones de vida y la accesibilidad al sistema de protección social. De esta manera, la movilidad
social, en tanto Promoción Social es una
consecuencia indirecta de las acciones que promueven la igualdad social.
Las diferentes circunstancias ligadas a la Promoción Social se presentan como
relevantes dentro del desarrollo de una Pericia Social, dado que las
posibilidades de esta, su concreción y el desempeño en relación a las Políticas
Sociales dan cuenta de desiguales trayectorias y recorridos biográficos en la
historia de una persona.
4.5 Accesibilidad
La
noción de accesibilidad[1]
se presenta como una vía de entrada para
repensar las Políticas Sociales. En principio la accesibilidad, se cimenta como una vinculación, es decir como un lazo
social entre el sistema de Protección Social y
los usuarios de éste. De este modo, puede ser entendida como una
relación cargada de significados que relaciona a las políticas, las
instituciones y a la sociedad.
Floreal Ferrara (1985), Desarrolla la noción
de accesibilidad y explicita las
cuatro formas más utilizadas para analizarla; geográfica, cultural, jurídica y
económica. A, estas cuestiones, le
agrega la perspectiva de distintas influencias como condicionantes de la misma
y que este autor relaciona con la estructura social.
Desde la perspectiva de este autor, la
accesibilidad geográfica se encuentra condicionada por la pertenencia a distintos sectores
sociales. En
relación a la accesibilidad de orden
cultural hace hincapié en las
diferencias de poder que se desarrollan entre el médico y el paciente, la que se
incrementa cuando la persona se encuentra en estado de enfermedad.
La
accesibilidad jurídica se centra en delimitar las diferencias entre los derechos
declarativos y la implementación real de los mismos. Con
respecto a la accesibilidad económica,
la expresa como el grado de facilidad
que tiene el individuo en utilizar los
servicios de salud en un tiempo y lugar
determinado conforme a la capacidad económica que posee. En
relación a la accesibilidad de tipo administrativa pone énfasis en la
burocracia.
A su vez, la noción de accesibilidad, puede presentarse como una manera de comprensión de
los nuevos problemas que atraviesan diferentes sectores de las Políticas
Sociales, pero también desde ella se pueden obtener aportes desde la perspectiva
de la construcción de Políticas Públicas.
Además, las
expresiones actuales de la cuestión
social emergen como formas novedosas y
complejas del padecimiento singular y colectivo que, al abarcar cambios en la
esfera de la cultura proponen nuevos encuentros entre el Sistema de Protección Social y las Ciencias Sociales.
Una vía de
entrada desde el análisis de esta nueva
agenda podría pasar por el estudio de la construcción, comprensión y
explicación de la vida cotidiana y de la percepción del problema social desde
diferentes formas de territorialidad, donde lo que irrumpe es un acontecimiento que transforma la
cotidianeidad y la carga de nuevos sentidos, ligándola a diferentes cuestiones
que la condicionan, producen y construyen desde una subjetividad situada.
Por
otra parte, la accesibilidad entendida
como una forma de relación con el Estado y las Políticas Sociales se convierte
en un instrumento que puede develar el
juego, que en forma persistente,
marca la puja entre la dinámica de la
sociedad y la lógica del mercado.
Así,
la accesibilidad dialoga con la
pertenencia a las redes de sociabilidad y las diferentes construcciones de la identidad
En síntesis, la accesibilidad, puede constituirse como una
categoría de análisis útil de las circunstancias que rodean a la persona, más
allá de si esta posee o no determinada forma de cobertura o inserción en
diferentes dispositivos de protección social.
4.6
Biografía
Nosotros,
de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y
racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes
australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y
podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española
que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó
en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho…
Jorge Luis Borges Funes el memorioso
La biografía puede entenderse como un relato de la experiencia
individual que implica una reflexión y análisis de una persona como
participante de la vida social. La biografía es una forma de la memoria. Se la
podría definir como una narrativa vital que otorga diferentes elementos de
exploración de una circunstancia, los condicionantes de ésta y especialmente la
forma de comprensión y explicación del acontecimiento por parte de quien narra.
Dentro de un proceso de intervención, lo biográfico
puede entenderse desde dos aspectos; por un lado su perspectiva como método,
donde, a diferencia de la entrevista estructurada, el método biográfico se
orienta hacia las posibilidades que abren las entrevistas en profundidad. Por
otra parte, el método biográfico abre las diferentes contingencias de acceso a
la comprensión que, desde su perspectiva tienen quienes atraviesan por el
proceso de la entrevista. En síntesis, la biografía presenta la posibilidad de
conocer la visión de la trayectoria de vida que poseen los propios
entrevistados, a partir de que se basa fundamentalmente, en el conocimiento de
las personas, convirtiéndose, de esta forma, en una aproximación a la reflexión
social desde lo singular.
A su vez, la biografía, en tanto instrumento, permite
reconstruir la historia desde las diferentes representaciones sociales de quien
narra, marcando una línea imprecisa pero profundamente singular que da cuenta
de la construcción subjetiva de ese Otro dentro de un proceso de intervención y
conocimiento.
Desde allí, es posible que se haga más factible acceder a la trayectoria
institucional, la relación con el sistema de protección social, los
acontecimientos significativos, la construcción de sociabilidad y significados
desde la perspectiva de quien relata.
4.7 Ruptura biográfica
La Ruptura
Biográfica puede entenderse como la
aparición, a partir de una serie de acciones o situaciones que, de forma
imprevista, o desde una condición,
deseable, indeseable o inesperada que tiene la posibilidad de cambiar los
esquemas de construcción elemental de la vida cotidiana de las personas. Por
ejemplo, una persona que recibe un diagnóstico médico que preanuncia cambios
estructurales en su cotidianeidad de manera permanente deberá re significar sus
relaciones sociales, lazos, vínculos, trabajo, ocio, etcétera.
A partir de éstos fenómenos y
acontecimientos, intentará construir una nueva estructura de seguridades, significaciones
y sentidos que cambian su vida en diferentes
órdenes: identidad, percepción de lo Otro, contexto, el propio cuerpo su
sociabilidad. Incluso, también el sentido de la temporalidad.
En otras palabras, es posible considerar
como una Ruptura Biográfica a: un
episodio en la vida de una persona que marca una transformación de su
cotidianidad y desde allí la de su
entorno micro social.
Algunos autores como, por ejemplo, Bury, le dan a la noción de ruptura
biográfica solamente una connotación negativa. [2]
Este
concepto, comenzó a utilizarse en el campo de la antropología
médica. Michael Bury aplicó el término
en relación a la condición de enfermedad, especialmente asociada a episodios
traumáticos.
La biografía
como construcción subjetiva se transforma en un proceso donde, la existencia de
sentidos, así como la re significación de éstos varía a lo largo del tiempo.
Planteado así, desde la intervención en lo
social, permite profundizar en aquellas situaciones de ruptura en la historia
de una persona, tanto desde lo traumático como desde las circunstancias que le
permitan o faciliten la resolución de esos problemas a partir de la toma de
conciencia que propicie un cambio en la biografía personal. Podemos pensar que,
a su vez, la Ruptura Biográfica se
construye como un instrumento de análisis y explicación de diferentes procesos
de construcción y deconstrucción de subjetividades para lo cual tenemos la
posibilidad de plantearla en vinculación con diferentes marcos teóricos
conceptuales.
De este modo, un accidente, una
internación, la privación de la libertad
o, también la visibilización de determinadas cualidades o habilidades que
anteriormente estaban ocultas; implican una ruptura
biográfica ya que, la vida de la persona que la atraviesa cambia de manera
relevante.
Las rupturas biográficas, modifican el escenario en el que
está transcurriendo cada historia de vida y también muestran al sujeto de
intervención posibilidades de adecuación a nuevos escenarios.
Estas circunstancias implican en principio
una alteración de la vida cotidiana, su organización y sentido.
Las entrevistas signadas por relatos de
historias de vida, biografías o acontecimientos significativos implican en sí
mismas una forma de intervención, ya que permiten relacionar los sucesos del
presente con una revisión del pasado, sumados a las diferentes formas de
comprensión, incluso de resolución y cambio de las perspectivas de quienes son
escuchados.
Además de abrir una posibilidad al
conocimiento de los diferentes procesos institucionales, generando, en sí
mismas caminos de reflexión social desde lo subjetivo.
De esta forma, el propio relato construye
un escenario de intervención, y a su vez se transforma en su instrumento,
especialmente, a partir de basarse en la experiencia de la persona.
El relato biográfico o "historia de
vida" es básicamente un documento humano, un relato de experiencias: da
cuenta de las acciones de un sujeto, grupo o comunidad en tanto participantes
histórico-sociales de la vida social. Los relatos que se construyen en éstas se
obtienen desde la propia experiencia, son construcciones de sentido, expresan
imaginarios sociales y poseen en sí
mismos las claves de su interpretación. La biografía,
no solo es relato, sino, también construcción de acontecimiento.
Asimismo, la intervención vincula historia
y contexto, allí donde la palabra de ese otro implica una fuerte corriente de
sentidos. La intervención en lo social está formada por otros relatos, que
remiten a diferentes formas de comprender y explicar y que poseen una
construcción histórica. En ese aspecto, la intervención -en tanto proceso-
implica una revisión de las narrativas sociales en clave de biografías. Desde
allí es posible pensar que intervenir es una forma de aprehender, asir,
apropiarse, desde la relación social que se construye para, de ese modo,
capturar el sentido, la historia que condicionó y cimentó la situación que
generó la demanda.
Así, este proceso de reapropiación del
pasado -como recuperación de la historia desde la singularidad del sujeto- se transforma
en un espacio de conocimiento y transformación. Si todo discurso, es una forma
de situarse, incluso en aquellos que pretenden ser universales, desde la
Intervención, se hace necesario que sean contextualizados y que se ubiquen en
una realidad definida.
Indagar, analizar y conocer acerca de la
“situación” de la demanda desde el discurso de ese Otro con el cual el Trabajo
Social lleva adelante sus acciones de intervención, muestra una forma posible
de recuperar prácticas y reconstruirlas en relación a las problemáticas
actuales, indagar acerca de la construcción de sentidos, efectos y
posibilidades que conlleva una ruptura
biográfica, en tanto sinónimo de alteración de un orden.
La mirada a lo micro social no implica
dejar de lado lo macro social, sino que intenta construir un marco metodológico
que permita dar cuenta de la singularidad, y que pueda esencialmente
desarrollar dispositivos de intervención que aproximen posibilidades de
respuesta en un mundo fuertemente fragmentado. De ahí la importancia renovada
que cobran los estudios de caso, la elaboración de historias sociales, ahora
desde una mirada biográfica.
4.8 Discriminación, estereotipos y estigmatización.
La discriminación puede ser entendida como una acción individual, grupal o colectiva que logra producir una situación en la que una persona o grupo social es privada de algún derecho o tratada de forma injusta por causa de su
raza, edad, orientación sexual, religión, ideología, discapacidad, origen social o nivel socioeconómico. La discriminación genera un impacto que se
inscribe en la subjetividad y se expresa en las relaciones sociales. Sus
efectos son sociales y culturales, como así también su construcción. La discriminación implica una conducta
social donde básicamente se le niegan a individuos o grupos humanos el acceso a
Derechos, Bienes o Servicios. La discriminación
se construye desde estereotipos y prejuicios.
Por
otro lado, los estereotipos simplifican
y ordenan desde el prejuicio el contexto social, generando una forma de
comprensión y explicación del mismo, a través de la construcción de diferentes
formas de identidad y pertenencia. Como conducta social, la discriminación; facilita la identidad social e integración
grupal y el consenso a través de códigos sociales que se cimientan desde el estereotipo y el prejuicio. El conocimiento
de la construcción de estereotipos puede ser útil para entender los procesos de
discriminación social. De esta manera, el estereotipo
es un proceso de categorización social, pudiendo actuar como componente
cognitivo que canaliza supuestos basados
en el prejuicio y la discriminación. A su vez, éste, tiene un valor funcional y
adaptativo. Un estereotipo, básicamente, consiste en una imagen estructurada y
aceptada por un grupo de personas como
representativa de un determinado colectivo social. Esta imagen se forma a partir
de una serie de concepciones sobre las características generalizadas de los
miembros de esa comunidad. El estereotipo, se construye a
través de creencias,
representaciones, imaginarios sobre los atributos que caracterizan a un grupo
social y sobre las que hay un acuerdo básico. En definitiva un Estereotipo es producto de una serie de creencias en relación con
una determinada categoría social. El prejuicio, de esta manera, se elabora desde una sucesión
de afirmaciones con una orientación y evaluación negativa con relación a una
categoría social, mientras que la Discriminación implica un comportamiento derivado
del prejuicio. Pudiéndose entender como consecuencia, la Estigmatización es producto de una condición, atributo, rasgo o
comportamiento que hace que la persona portadora sea incluida en una categoría
social hacia cuyos miembros se genera una respuesta negativa. De esta forma,
puede entenderse como un atributo o característica que hace que una persona sea
considerada como parte de un grupo inferior, no aceptado o negativo. Para E.
Goffman (1982) el Estigma, se
relaciona con la situación del individuo
inhabilitado para una plena aceptación social. Desde la tradición griega,
la noción de Estigma remite a signos corporales vinculados con lo maligno, lo
inhabitual, generando una especie de señal que daba cuenta de la situación
moral de quienes lo portaban. Estigma, de esta manera es sinónimo de desacreditación.
El Estigma articula la relación entre el estereotipo y el prejuicio,
justificando la discriminación. Esta se funda en lo corporal, lo cultural, la
conducta de la persona o su condición social. Según este autor, la
estigmatización de una persona le quita rasgos de humanidad, retroalimentando
la acción de discriminación desde una posición “fundada”.
4.9 Lazo
Social
"El individuo siempre fue comunidad"
Enrique Dussel
El lazo social, puede ser definido como un
observable de la interacción de las relaciones sociales informales a nivel de
parentesco, vecindad, trabajo, recreación y amistad. Esta construcción de interacciones
se realiza y expresa en el espacio de la
vida cotidiana.
A su vez, el lazo Social se constituye desde la transmisión de pautas culturales, formas de codificación,
comprensión y explicación de los problemas sociales.
El lazo social se compone de efectos
recíprocos. Estos se producen por motivaciones de orden socio cultural. El lazo social se sostiene también en la
intersubjetividad, de esta forma, se presenta como un factor de integración a nivel
territorial institucional y micro
social. En principio, sus características fundamentales son, el intercambio y
la reciprocidad, su constitución desde
lo material y lo simbólico, como consecuencia de los procesos de interacción
que se construyen a través de él, se convierte en un generador de pertenencia e
identidad.
El lazo social ubica al sujeto en una trama
social que, en principio lo construye desde
una producción social e histórica, desde la que surge una complejidad en
la cual se entretejen vínculos y relaciones sociales que pueden explicarse como
“tramas sociales”.
Las
tramas sociales pueden ser entendidas como
un relato que ordena de una manera singular la multiplicidad de
conexiones y relaciones que cambian y se
deslizan en los lazos sociales. Desde las diferentes interacciones que
transitan a través de los lazos sociales se puede observar la construcción de
diferentes formas de subjetividad desde una perspectiva situada, en contexto y
atravesada por factores de orden social y cultural.
En
otras palabras, la subjetividad se encuentra condicionada histórica y
socialmente, pero ésta, se constituye como tal en procesos de interacción.
También, el lazo social puede ser
entendido como una relación que se caracteriza por su condición de multiplicador
de interacciones intrincadas, a veces superficialmente incomprensibles y
cambiantes. El lazo social se
presenta como un canal donde transcurren múltiples y complejas interacciones y
conexiones. A su vez, el lazo social,
se presenta como una forma de reparación de la
necesidad de sociabilidad.
El lazo social, también construye diferentes formas de lenguaje y puede
entenderse como aquello que “anuda” es decir, genera vínculos entre el yo y los
otros, también nos sujeta a una genealogía <historia>, que nos precede.
Por
otra parte, el lazo social, propone
una forma de relación entre el sujeto y el mundo social que puede ser
analizada, leída, estudiada. De esta manera, Lo Social se construye desde el
lazo, es decir, existe en la medida que haya reciprocidad, pertenenacia y
sentido de identidad.
5 Algunas Conclusiones.
Las Pericias Sociales pueden ser
entendidas como una forma de narrativa. Esto implica, escribir, traducir e
interpretar, desde circunstancias atravesadas por componentes objetivos y
subjetivos.
La escritura como tal, también implica una
interpelación a quien escribe y construye diferentes formas de impacto en la
subjetividad de quien lee.
Escribir
requiere entrelazar singularmente distintos contenidos y desde allí, organizar su exposición de manera
organizada y sistematizada a través de los “puntos de pericia” que le confieren
una particularidad a esa forma de narrativa.
Expresa desde su estructura, formas de
explicación a través del análisis y entrecruzamiento de las relaciones causales que dan cuenta de un
hecho y también, construye formas de comprensión que se visibilizan a través de
la expresión de los significados.
A su vez el registro dentro del campo
profesional del Trabajo Social expresa inferencias, afirmaciones que se
elaboran desde una determinada posición que inevitablemente debe ser sustentada
a través de la aplicación de marcos
teóricos y categorías de análisis. De ahí que, en este texto le hayamos
conferido relevancia a algunas de éstas últimas.
Escribimos en contexto, así el registro
implica un diálogo con este en pasado, presente y también de manera
prospectiva.
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Rondón, A. P. & Rojas Betancur, H. M. (2015). El embarazo a temprana edad,
un análisis desde la perspectiva de madres adolescentes. Revista Virtual
Universidad Católica del Norte, 44, 222-237.Recuperado de http://revistavirtual.ucn.edu.co/index.php/RevistaUCN/article/view/626/1161
[1] La
accesibilidad es presentada en general a través de cuatro dimensiones; no discriminación,
accesibilidad física, accesibilidad económica y acceso a la información. Para
Ferrara (1985) la accesibilidad tiene las siguientes dimensiones; geográfica, sociocultural, económica y administrativa.
[2] “la irrupción de una condición
indeseable, produce una “ruptura biográfica” que perturba el sistema de
seguridad básico sobre el que se apoya el funcionamiento en la vida cotidiana,
lo que afecta todos los órdenes de la experiencia: relaciones, identidades,
percepción del cuerpo, acceso a recursos, temporalidad, etc. (Bury, 1982).
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