martes, 24 de enero de 2023

Lo Social y las Pericias Judiciales. Una Posible aproximación a diferentes categorías de análisis para el desarrollo de las mismas. Por: Alfredo J. M. Carballeda

 


1-          Las Pericias Sociales y el Trabajo Social

La totalidad de los aspectos, circunstancias y sucesos relacionados con lo jurídico y que son solicitados en las Pericas Sociales ocurren en contexto, dialogan, son limitados y son influidos por éste. Dentro del campo de las Pericias Judiciales, éstas, pueden equipararse a una forma de investigación donde se aplica la metodología de caso. Es decir, el desarrollo de una Pericia Social se encuentra atravesada por múltiples condicionamientos que pueden ser entendidos desde una perspectiva situada, o sea, Americana, periférica, donde La Otredad, las relaciones sociales, las formas de comprensión y explicación,  se construyen de manera singular.

De esta forma, lo social en el campo de las Pericias Judiciales se presenta como un espacio clave de mirada para acceder a una mayor comprensión de todo el proceso que generó la demanda de intervención, los factores que la rodean e incluso sus perspectivas de futuro.

Una Pericia Social implica, en principio, un texto que se elabora desde una aproximación contextualizada  construida a través de múltiples diálogos con el acontecimiento que  generó su demanda. Estos  diálogos surgen a través  de las diferentes circunstancias que los rodean en el presente pero, también con encuentros y reflexiones que constituyen entrecruzamientos entre pasado, presente y futuro, que se encuentran  signados por múltiples causalidades y sentidos.

El Trabajo Social, como campo de conocimiento, intenta hacer dialogar, desde allí,  diferentes sucesos que, como  constituyentes de diferentes conexiones causales, aproximan posibilidades de  descripciones y explicaciones que intentan dar cuenta de la lógica que lo instituyó, reconstruyendo la percepción que ese Otro tiene de sí mismo, en tanto, conjunción de las circunstancias que lo componen.

De esa forma una Pericia, en este campo, puede ser entendida como una forma de articulación múltiple que entreteje indicadores y variables de manera singular, sin intentar, construir explicaciones de orden universal, tratando de  caracterizar una determinada situación aportando una mirada desde lo social.

A su vez, se hace necesario,  para el mejor desarrollo del registro en las Pericias, la elaboración de categorías de análisis que permitan desarrollar estrategias de orden metodológico que faciliten describir el fenómeno sobre el cual se está actuando. Estas pueden ser  entendidas como conceptos que sirvan para estudiar y explicar la realidad social que rodea al acontecimiento, desde una perspectiva situada y relación con el contexto.

Esa irrupción del escenario social, en el campo de una pericia, de una manera sistemática,  muestra, hace ver, devela que hay algo más que el procedimiento, o la circunstancia en abstracto.

La presencia de lo social, muestra distintas conexiones que tienen la capacidad de ampliar la explicación y comprensión de lo que acontece, de incorporar otras formas de conocer, poniendo en palabras al contexto y su relación con el Otro.

El Trabajo Social propone también en estas circunstancias, como en todas las que actúa, un encuentro y  entrecruzamiento entre lo micro social y lo macro social. Este se produce con la singularidad de estar siempre mediado por las características territoriales, que podrían denominarse como; “meso sociales”. En otras palabras, la significación de algo que se expresa como Macro Social se reescribe y significa  a nivel territorial y ese proceso continúa a nivel Micro Social y singular.  

A su vez, las pericias sociales implican un análisis de las disímiles circunstancias que atraviesan a ese Otro en tanto sujeto de intervención. Así, su biografía, escenario familiar, pautas socioculturales, trayectoria institucional, vulnerabilidad social, tramas y lazos sociales, dan cuenta de un sujeto histórico y social, situado en una realidad concreta que suele ser heterogénea y cambiante, dando, desde allí,  sentido a la práctica pericial que se está elaborando. Es decir, en ese proceso de construcción de una Pericia Social, se expresan múltiples intersecciones, conexiones, intercambios e interacciones.

Por otra parte, desde el análisis de las particularidades con vivenciales,  los grupos de pertenencia y referencia, la  accesibilidad al sistema de protección social, el acceso a bienes culturales, el conocimiento de las características de su capital simbólico y su inserción social; surgen una serie de perspectivas que dialogan y construyen una aproximación a la situación  de ese sujeto de pericia al cual se quiere acceder.

A su vez, este proceso se entrecruza también con las circunstancias que pueden estar ligadas con su padecimiento   objetivo y subjetivo. Como, de la misma forma,  a las lógicas que construyen su universo simbólico y sistema de creencias a través de su manera de comprensión y explicación, tanto de lo social, como de lo cultural. 

2-Algunas consideraciones generales e históricas acerca del Registro en Trabajo Social.

 Es posible pensar el origen del "registro" tal como lo conocemos ahora, dentro  del marco de la Modernidad, especialmente en la etapa de la Ilustración, y también como heredero de las formas de escritura que se originaron en el contexto de auge de las Ciencias Naturales.

A partir de la Ilustración, las formas de registro relacionadas con el conocimiento tuvieron un carácter más distintivo y una orientación relacionada con la taxonomía (clasificación) y desde allí mayor eficiencia en la aplicación del disciplinamiento.  

Michel Foucault en textos como "Vigilar y Castigar" o “La Verdad y las Formas Jurídicas", mostró la importancia del registro  como un instrumento de organización social y gobernabilidad relacionándolo con  nuevas formas de construcción del conocimiento. Este autor, en el texto: "Vigilar y Castigar", cita algunos reglamentos de las parroquias parisinas, y de las instituciones de caridad que intervenían en éstas: ..."El territorio por cubrir se divide en cantones y cuarteles, que se reparten los miembros de la compañía. Estos tienen que visitarlos regularmente; "trabajarán en impedir los lugares de perdición; tabaquerías, juegos de naipes, escándalos públicos, blasfemias, impiedades y otros desórdenes que podrían llegar a su conocimiento"… (Foucault, Michel, 1979) lo que muestra una estratificación del espacio, que puede implicar una división del mismo en términos de caracterización de quienes habitan cada cuadrícula, a partir de una demarcación establecida. Delineando  las funciones de lo que este autor denomina “nuevos agentes sociales” y la necesaria expresión de sus prácticas a través de una forma de escritura que surge como clasificatoria y también orientada a la  descripción…”Habrán de hacer visitas individuales a los pobres y los puntos de información se precisan en los reglamentos; estabilidad en el alojamiento, conocimiento de las oraciones, frecuentación de los sacramentos, conocimiento de un oficio, moralidad y "si no han caído en la pobreza por su culpa"... (Foucault, Michel ,87)

Desde otra perspectiva, es posible estudiar el registro de los Trabajadores Sociales en cuanto a su relación con la noción de  “verdad", es decir, de la definición de lo verdadero en relación a una determinada situación, convirtiéndose de esta forma en aquello que va  ser afirmado y sostenido desde una práctica de origen jurídico. Pero, ¿el registro es solo una descripción? u ¿opera como  un constructor de verdades?

De ahí que podríamos pensar que  cómo desde la escritura no sólo se "registra" sino que  también se  construyen "sujetos de conocimiento", especialmente a partir de la afirmación de ciertos atributos y características sobre ellos.

3- El Registro en Trabajo Social. Los diferentes marcos conceptuales.

Históricamente y hasta el presente, la estructura básica de las Historias Sociales, Informes, Pericias; intentaron ubicar a un sujeto, que será analizado desde  Intervención en lo Social,  dentro de una determinada población previamente constituida y, especialmente ubicable a partir de un cruce de indicadores y variables heredado del campo de la Sociología. Por ejemplo, si la persona posee o no cobertura social, cuál es  su nivel de instrucción, su profesión, su ocupación, la conformación de su grupo familiar, con las características de sus integrantes, etcétera; dan cuenta de una visión clasificatoria que en la actualidad no logra generar descripciones precisas, sino, solo cumplir con un mandato de organización de grupos y comunidades.  

Esa modalidad de escritura, en tanto registro implica, un tipo de intervención que, de alguna manera recorta, y fundamentalmente “construye” a ese Otro en tanto sujeto de ésta.

A su vez, dentro del marco de la Intervención del Trabajo Social, el registro, analizado como proceso, implica algunas cuestiones que sería necesario detallar.

En primer lugar, la persona que es atendida sabe que será registrada, sabe que lo que exprese tendrá alguna forma de  etiqueta, cercana a una clasificación. Pero, dentro de ese juego, y que lo que ocurra con ella, la respuesta institucional,  será en gran parte resultado de lo que se registre. Desde esta perspectiva el registro implica una inscripción subjetiva, incluso un posible inicio de un proceso de subjetivación atravesado por la institución donde se está llevando adelante.

Por otra parte, el registro puede  implicar una forma de estructura narrativa, pero no cualquier estructura de narración, es decir que el registro, lo que se escriba, va de la mano de la observación, de la entrevista y de la dirección de la misma. Estas cuestiones remiten irremediablemente a diferentes marcos conceptuales y referenciales, que pertenecen a la esfera del Trabajador Social y de la Institución donde la intervención se está desarrollando. Es decir, que esa construcción discursiva se transforma en función de la realidad con la que se contrasta y, a su vez, genera modificaciones desde las diferentes perspectivas desde donde puede ser abordada.

De esta forma, los marcos conceptuales que se utilicen para el desarrollo de las Pericias se hacen necesarios para fundamentar y justificar las respuestas y preguntas que surgen en el proceso de construcción de las mismas. Además, éstos, tienen la posibilidad de  constituir criterios para la interpretación y comprensión del tema que se propone peritar. Los mismos remiten a una serie de necesarias categorías de análisis que en muchos casos se van construyendo en el propio proceso de intervención que constituye la elaboración de la Pericia. A su vez, el Marco Teórico Conceptual da cuenta de las bases teóricas en las que  se asienta la Pericia.

 

4-          Algunos aspectos conceptuales. Categorías y definiciones que pueden ser útiles para el desarrollo de Pericias Sociales

Una  Pericia también puede ser entendida como un proceso de estudio, con fronteras más o menos claras, desarrollado en un contexto predeterminado que necesita ser analizado de manera organizada y sistemática adaptando y asimilando la aplicación de los criterios que son dispuestos desde el propio procedimiento jurídico.

De ahí que una Pericia Social requiera de diversas formas de sistematización para, desde allí generar aproximaciones, afirmaciones y conclusiones. Para tal fin, puede ser útil trabajar en algunas conceptualizaciones, como categorías de análisis, que pueden ser consideradas relevantes para el desarrollo del mismo. De esta manera, categorías de análisis, como, por ejemplo; vulnerabilidad social, autonomía, capital social, promoción social, accesibilidad, biografía, ruptura biográfica, discriminación, estereotipos, estigmatización, lazo social, socialización, suelen ser útiles para el desarrollo de los procesos de Pericia e impliquen cierta necesidad de definición conceptual y de referencias bibliográficas. Las mismas, se ubican dentro de un marco teórico definido y orientado a diferentes perspectivas que dialogan con las Ciencias Sociales de carácter interpretativo y con los propios aportes disciplinares del Trabajo Social.

La posibilidad de selección de una serie de conceptos en tanto herramientas analíticas que pueden actuar como  organizadores básicos, se presenta como  útil a fin de intentar explicar la realidad que implica el desarrollo de una Pericia Social y generar instancias de encuentro con otros saberes a fin de realizar  aproximaciones hacia un campo  epistemológico compartido.

Puede ser interesante trabajar algunas de esas categorías desde una perspectiva conceptual que le dé mayor utilidad y consistencia al registro que se construye dentro de este campo de conocimiento.

Para tal fin, hemos seleccionado las categorías anteriormente mencionadas, a las que podemos entender como relevantes para el desarrollo de escritos judiciales en el campo del Trabajo Social. Una aproximación a la definición o conceptualización de las mismas puede ser útil en la organización, especialmente del sentido del desarrollo de pericias sociales.

 

4.1        Vulnerabilidad Social

Esta puede ser observada a través de  procesos o situaciones   mediante las cuales se visibiliza el nivel de exposición y la posibilidad de pérdida ante una amenaza específica. A su vez, surge del  conocimiento del riesgo  a través de interacciones de dichos elementos con el sujeto de intervención.

También, puede ser definida como ligada a  un proceso que se relaciona con la probabilidad de sufrir situaciones de padecimiento subjetivo y objetivo, a partir de condicionantes; macro sociales, micro sociales, e individuales. La fragilidad social que surge desde la pérdida de derechos como: el derecho a la salud, a la educación, al trabajo, a la recreación, o a la seguridad afectiva. La Vulnerabilidad Social genera la fragilización de vínculos y lazos sociales.

La palabra “vulnerabilidad”  deriva de “herida”, suele usarse con respecto a  personas que  disímiles circunstancias las hicieron susceptibles de ser dañadas de diferentes  maneras, tanto objetiva como subjetivamente.  La palabra, proviene del latín <vulnerabilis>, término formado por vulnus, vulneris cuyo significado es herida y también golpe.

Puede considerarse entonces como el concepto etimológico de este vocablo que se refiere a alguien que  puede ser herido, golpeado o ya padeció esas circunstancias y éstas cambiaron su situación.

Asimismo, se la puede  relacionar con situaciones de “Ruptura Biográfica”. La vulnerabilidad social, surge, generalmente desde la pérdida de derechos, sociales y civiles a partir de diferentes situaciones. De este modo, por ejemplo, una persona que ha perdido su trabajo se va a ver restringida en sus derechos sociales y si analizamos la situación desde una perspectiva de proceso, es posible que en un período de tiempo posterior, esa circunstancia pudiera afectar  sus derechos civiles.

También, si la analizamos desde lo micro social, la vulnerabilidad social, también implica la ausencia o pérdida de grupos de pertenencia o de referencia, vinculados con la fragmentación social o la debilidad de los lazos sociales.

A su vez,  la vulnerabilidad no se refiere solamente a un sector social en especial. El grado máximo de vulnerabilidad sería aquel en que se pone en riesgo la vida de una persona y /o la reiteración de situaciones de proximidad al peligro de daño hacia ella.

De esta forma, puede ser entendida como un proceso que relaciona la probabilidad de sufrir situaciones de padecimiento subjetivo y objetivo, a partir de condicionantes; macro sociales, micro sociales e individuales.

La fragilidad social que surge desde la pérdida de derechos como: derecho a la salud, a la educación, al trabajo, a la recreación, a la seguridad afectiva.

En definitiva, la Vulnerabilidad Social puede entenderse a partir de una serie de  condicionantes sociales;  de riesgo, dificultad o, exposición, que inhabilitan e invalidan, de manera inmediata o a futuro, a individuos o grupos su satisfacción de bienestar,  especialmente desde la  subsistencia y calidad de vida, surgiendo en general en contextos socio históricos y culturalmente desfavorables.

Otra Categoría de análisis que puede ser interesante en las Pericias Sociales es la de “Autonomía”, ésta puede ser definida de una manera simple como la capacidad o facultad de gobernar las propias acciones sin depender de otros.

4.2 Autonomía

La autonomía, también, puede ser entendida como una capacidad, que posee cada persona de definir su comportamiento. Esta cuestión se ve atravesada por múltiples condicionantes de orden social, cultural, político, económico  y subjetivo.

 La etimología de la palabra proviene del griego <<auto>>, <<nomos>> que implica el gobierno de sí mismo a partir de construir un sistema de codificación en diferentes espacios de socialización e interacción intersubjetiva. De esta manera, la autonomía, es un atributo individual que dialoga con lo social y especialmente con las diferentes expresiones de la Cuestión Social. Quien es autónomo es responsable de su comportamiento y desde allí muestra la capacidad de regularlo en función de las condiciones del todo social que lo rodea. Es decir, posee una condición dual, por un lado la de la libertad a decidir y por otro, la responsabilidad de las acciones que generan esa decisión.

Lo contrario a la noción de autonomía sería la de “heteronomía”, (Kant, E. 1994) que implica dejarse regir por los demás es decir; la realización  de acciones  que están influidas de por una presión o circunstancia exterior al individuo, o sea que su voluntad no está establecida por razón de el mismo, sino por elementos extraños  a ella, como, la voluntad de otras personas, la voluntad divina, etcétera.​

La autonomía en tanto capacidad se relaciona también con la posibilidad de elegir las normas que regulan la propia conducta. Desde un punto de vista social, centrando la mirada en los condicionantes de ésta, la autonomía posee importantes condicionantes externos, objetivos, como; las situaciones sociales por las que una persona atraviesa y los condicionantes subjetivos, que se relacionan con los imaginarios sociales que la rodean, sus conductas o circunstancias.

Es decir que la autonomía de una persona puede es condicionada desde diferentes esferas. A partir de estudios de Jean Piaget relacionados con el desarrollo cognitivo en niños, este autor manifiesta la existencia de dos estadios que va a proponer como evolutivos en la historia de vida de una persona: la heteronomía y la autonomía. En la primera las reglas son invariables y objetivas y deben cumplirse a partir de un principio de autoridad. El basamento de esta afirmación  estriba en que, por ejemplo, las reglas deben cumplirse literalmente, simplemente porque la autoridad lo ordena, en ese momento no existe la posibilidad de discusiones o excepciones. La base de la norma estriba en una autoridad superior: Estado, adultos, padres, etc. En el razonamiento autónomo, las normas se construyen mediante acuerdos y límites, de ahí que puedan modificarse y someterse a discusión e interpretación dentro de un marco de responsabilidad.

La noción de autonomía puede ser útil en la medida que analíticamente aporta al desarrollo  de la relación de cada uno con respecto a  sí mismo y la sociedad.

4.3      Capital Social

Desde el Trabajo Social, es posible organizar la noción de capital social, adaptarlo a ésta y conferirle, tal vez una significación que lo desprenda de una lógica orientada hacia lo económico, la eficiencia, o el rendimiento. Especialmente desde su vinculación con el concepto de necesidad asentada en una perspectiva de derechos. Así, la noción de “capital social”, puede dialogar con la de vulnerabilidad, dado que desde la posesión de mayor o menor capital social es posible analizar la situación de vulnerabilidad de una persona e incluso puede transformarse en un observable de su situación y, especialmente del impacto que sobre ésta tienen los problemas sociales que se presentan en las diferentes demandas de intervención en lo social.  Para Pierre Bordieu el capital social implica;…  el conjunto de recursos actuales o potenciales relacionados con la posesión de una red durable de relaciones más o menos institucionalizadas de entre-conocimiento y entre-reconocimiento; o, en otros términos, con la adhesión a un grupo (Bourdieu, 1985).  De esta manera, el volumen de capital social depende, pues, de la extensión de la red de vínculos que una persona puede efectivamente movilizar, hacer interactuar, construir pertenencia, sentido e identidad.

Así, desde la intervención en lo social, el “capital social” se relaciona con los lazos sociales y con las tramas sociales que contienen, apoyan o hacen compleja la relación entre la persona y su mundo más inmediato. A su vez,  la existencia de determinados condicionantes sociales pueden restringir e incluso anular ese “capital” a través de  presiones, injusticias, desigualdad y represión.

En otras palabras, la sociedad, lo político, la economía, puede acompañarlo, facilitarlo o desarticularlo llegando de esa manera, desde el orden de lo objetivo hasta lo subjetivo.

Desde esta perspectiva, el concepto de capital social, no  trataría de un atributo individual que la persona concibe sino del producto o consecuencia   a nivel subjetivo y singular, de lo que una sociedad facilita, genera o construye en y para cada integrante de ésta.

Asimismo, el capital social desde la Intervención del Trabajo Social, puede ser entendido como un conjunto  de recursos materiales y simbólicos que una sociedad provee y facilita hacia y desde lo colectivo y que se relacionan a través de diferentes inscripciones y sentidos, donde el Poder y el Deseo interactúan con el escenario de intervención. (Bourdieu, Wacquant, 2005).

Ese conjunto, puede estar a disposición del sujeto o de los diferentes integrantes de un grupo, facilitando acciones que, desde lo individual o lo social se vinculan con lo colectivo. Toda acción singular es producto de un contexto, de un juego de interacciones, de la memoria, en otras palabras el Capital Social es esencialmente colectivo, surge del “nosotros” y no del “yo”, aunque se exprese singularmente, simplemente porque se construye desde allí, desde ese lugar, con otros y las condiciones socioculturales son las que lo facilitan u obstruyen.

El capital social desde esta perspectiva, requiere de dispositivos institucionales que estén allí, preparados para dar cobijo, reparación, apoyo y no ausencia cuando surgen diferentes formas de demanda. 

La Intervención, asimismo se transforma en un instrumento que tiene la posibilidad de recuperar capital social, desde lo singular, lo territorial y la Organización popular. Se hace dificultoso  construir capital social en soledad, se necesita de otros, que compartan sueños y proyectos.

A su vez, para que el  capital social se exprese a nivel individual,  debe haber un Estado que acompañe esa construcción facilitándola desde una noción de finalidad relacionada con la cohesión de la sociedad. En pocas palabras, no existen muchas posibilidades de construir capital social sin inclusión social, y perspectivas de integración y movilidad dentro de una sociedad.

Es decir, el capital social, tal vez se vincule más estrechamente con la pertenencia, con la identidad colectiva, con las prácticas que las construyen, muchas veces desde las múltiples formas de resistencia a la desigualdad.

4.4     Promoción Social

La noción de Promoción Social se puede  relacionar, en principio, con la idea de un sujeto colectivo y situado en la realidad de Nuestra América. Desde esa perspectiva, a la tensión entre la Igualdad de Posiciones y la Igualdad de Oportunidades se le agregan circunstancias que dan cuenta que el devenir de las igualdades depende de múltiples circunstancias, donde, la denominada  “igualdad de oportunidades” se logra en su totalidad debido a una enorme cantidad de factores que se conjugan en una constitución, muchas veces ficticia, de la noción de igualdad.  

La Promoción Social, se constituye  a través de un intenso diálogo con la cultura, lo social y desde allí este concepto se  incorpora como modalidad estratégica de las  Políticas Sociales. Es decir situado dentro de coordenadas territoriales, temporales y sociales específicas que permitan fundamentalmente describir realidades y observarlas, sin definirlas de antemano.

Desde lo instrumental y metodológico, la noción de Promoción invita a pensar la intervención social desde la perspectiva de comunidad de encuentro, donde lo propio, la cultura, los conocimientos opacados y olvidados se vuelven centrales. Así, la promoción social, puede ser entendida como producto de una construcción colectiva donde se articula la acción del Estado desde sus Políticas Sociales y dispositivos de Protección Social, igualando posibilidades y facilitando la apropiación de éstas.

Además, la noción de Promoción Social no puede ser de otra manera que un producto  de acciones colectivas que se expresan de manera singular.

 La Promoción Social,  pensada desde una unidad en lo común, en tanto articulación entre lo singular y lo colectivo, invita a conocer y reencontrar formas de asociación, trayectorias grupales, individuales y familiares en cada titular de Derechos Sociales.

Así concebida la promoción reconoce también en los titulares de derecho destinatarios de una Política Social  un papel político y social. Por un lado, sosteniendo y recuperando capacidades y habilidades y por otro, a partir de la puesta en marcha de mecanismos y dispositivos de acompañamiento y sostén que intervengan sobre los diferentes factores  que generan la vulnerabilidad social.

La Promoción Social se genera a partir de políticas que abren, construyen y facilitan lo que diferentes autores denominan, “Igualdad de Posiciones” como contracara de la denominada “Igualdad de oportunidades” ( Dubet, Francoise; 2015)

Es decir, sin Igualdad de Posiciones y políticas que las sostengan en el tiempo, la Promoción Social se transforma en un acto atravesado por el azar y especialmente una gran cantidad de variables que son externas, más allá de la voluntad o, los méritos de los individuos.

La Igualdad de Posiciones se relaciona con la reducción de las desigualdades a nivel de los ingresos, las condiciones de vida y la accesibilidad al sistema de protección social. De esta manera, la movilidad social, en tanto Promoción Social  es una consecuencia indirecta de las acciones que promueven la  igualdad social.

Las  diferentes circunstancias ligadas a la Promoción Social se presentan como relevantes dentro del desarrollo de una Pericia Social, dado que las posibilidades de esta, su concreción y el desempeño en relación a las Políticas Sociales dan cuenta de desiguales trayectorias y recorridos biográficos en la historia de una persona.

 

4.5  Accesibilidad

La noción de  accesibilidad[1] se presenta como  una vía de entrada para repensar las Políticas Sociales. En principio la accesibilidad, se cimenta  como una vinculación, es decir como un lazo social entre el sistema de Protección Social y  los usuarios de éste. De este modo, puede ser entendida como una relación cargada de  significados  que relaciona a las políticas, las instituciones y a la sociedad.

Floreal Ferrara (1985), Desarrolla la noción de accesibilidad y explicita las cuatro formas más utilizadas para analizarla; geográfica, cultural, jurídica y económica.  A, estas cuestiones, le agrega la perspectiva de distintas influencias como condicionantes de la misma y que este autor relaciona con la estructura social.

Desde la perspectiva de este autor, la accesibilidad geográfica se encuentra condicionada  por la pertenencia a distintos sectores sociales.  En relación a la  accesibilidad de orden cultural hace hincapié  en las diferencias de poder que se desarrollan  entre el médico y el paciente, la que se incrementa  cuando la persona se encuentra  en estado de enfermedad. La accesibilidad jurídica se centra en delimitar  las diferencias entre los derechos declarativos y la implementación real de los mismos. Con respecto a  la accesibilidad económica, la expresa  como el grado de facilidad que tiene el individuo  en utilizar los servicios de salud  en un tiempo y lugar determinado conforme a la capacidad económica que posee. En relación  a la  accesibilidad de  tipo administrativa pone énfasis en la burocracia.

A su vez,  la noción de accesibilidad, puede presentarse como una manera de comprensión de los nuevos problemas que atraviesan diferentes sectores de las Políticas Sociales, pero también desde ella se pueden obtener aportes desde la perspectiva de la construcción de Políticas Públicas.

Además, las expresiones actuales de la  cuestión social emergen como  formas novedosas y complejas del padecimiento singular y colectivo que, al abarcar cambios en la esfera de la cultura proponen nuevos encuentros entre el  Sistema de Protección Social y las Ciencias Sociales.

Una vía de entrada desde el análisis  de esta nueva agenda podría pasar por el estudio de la construcción, comprensión y explicación de la vida cotidiana y de la percepción del problema social desde diferentes formas de territorialidad, donde lo que irrumpe  es un acontecimiento que transforma la cotidianeidad y la carga de nuevos sentidos, ligándola a diferentes cuestiones que la condicionan, producen y construyen desde una subjetividad situada.

Por otra parte, la accesibilidad entendida como una forma de relación con el Estado y las Políticas Sociales se convierte en un instrumento que puede develar  el juego, que en  forma persistente, marca  la puja entre la dinámica de la sociedad y la lógica del mercado.

Así, la accesibilidad dialoga con la pertenencia a las redes de sociabilidad y las diferentes  construcciones de la identidad

En síntesis, la accesibilidad, puede constituirse como una categoría de análisis útil de las circunstancias que rodean a la persona, más allá de si esta posee o no determinada forma de cobertura o inserción en diferentes dispositivos de protección social.

4.6  Biografía

Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho…

Jorge Luis Borges Funes el memorioso

 

La biografía puede entenderse como un relato de la experiencia individual que implica una reflexión y análisis de una persona como participante de la vida social. La biografía es una forma de la memoria. Se la podría definir como una narrativa vital que otorga diferentes elementos de exploración de una circunstancia, los condicionantes de ésta y especialmente la forma de comprensión y explicación del acontecimiento por parte de quien narra.

Dentro de un proceso de intervención, lo biográfico puede entenderse desde dos aspectos; por un lado su perspectiva como método, donde, a diferencia de la entrevista estructurada, el método biográfico se orienta hacia las posibilidades que abren las entrevistas en profundidad. Por otra parte, el método biográfico abre las diferentes contingencias de acceso a la comprensión que, desde su perspectiva tienen quienes atraviesan por el proceso de la entrevista. En síntesis, la biografía presenta la posibilidad de conocer la visión de la trayectoria de vida que poseen los propios entrevistados, a partir de que se basa fundamentalmente, en el conocimiento de las personas, convirtiéndose, de esta forma, en una aproximación a la reflexión social desde lo singular.

A su vez, la biografía, en tanto instrumento, permite reconstruir la historia desde las diferentes representaciones sociales de quien narra, marcando una línea imprecisa pero profundamente singular que da cuenta de la construcción subjetiva de ese Otro dentro de un proceso de intervención y conocimiento.

Desde allí, es posible que se  haga más factible acceder a la trayectoria institucional, la relación con el sistema de protección social, los acontecimientos significativos, la construcción de sociabilidad y significados desde la perspectiva de quien relata.

   4.7 Ruptura biográfica

La Ruptura Biográfica puede entenderse como  la aparición, a partir de una serie de acciones o situaciones que, de forma imprevista, o desde  una condición, deseable, indeseable o inesperada que tiene la posibilidad de cambiar los esquemas de construcción elemental de la vida cotidiana de las personas. Por ejemplo, una persona que recibe un diagnóstico médico que preanuncia cambios estructurales en su cotidianeidad de manera permanente deberá re significar sus relaciones sociales, lazos, vínculos, trabajo, ocio, etcétera.   

A partir de éstos fenómenos y acontecimientos, intentará construir una nueva estructura de seguridades, significaciones y sentidos que cambian su  vida  en  diferentes órdenes: identidad, percepción de lo Otro, contexto, el propio cuerpo su sociabilidad. Incluso, también el sentido de la temporalidad.

En otras palabras, es posible considerar como una Ruptura Biográfica a: un episodio en la vida de una persona que marca una transformación de su cotidianidad y desde allí la de su  entorno micro social. 

Algunos autores  como, por ejemplo,  Bury, le dan a la noción de ruptura biográfica solamente una connotación negativa. [2]

Este  concepto, comenzó a utilizarse en el campo de la antropología médica.  Michael Bury aplicó el término en relación a la condición de enfermedad, especialmente asociada a episodios traumáticos.

La biografía como construcción subjetiva se transforma en un proceso donde, la existencia de sentidos, así como la re significación de éstos varía a lo largo del tiempo.

Planteado así, desde la intervención en lo social, permite profundizar en aquellas situaciones de ruptura en la historia de una persona, tanto desde lo traumático como desde las circunstancias que le permitan o faciliten la resolución de esos problemas a partir de la toma de conciencia que propicie un cambio en la biografía personal. Podemos pensar que, a su vez, la Ruptura Biográfica se construye como un instrumento de análisis y explicación de diferentes procesos de construcción y deconstrucción de subjetividades para lo cual tenemos la posibilidad de plantearla en vinculación con diferentes marcos teóricos conceptuales.

De este modo, un accidente, una internación, la  privación de la libertad o, también la visibilización de determinadas cualidades o habilidades que anteriormente estaban ocultas; implican una ruptura biográfica ya que, la vida de la persona que la atraviesa cambia de manera relevante.

Las rupturas biográficas, modifican el escenario en el que está transcurriendo cada historia de vida  y también muestran al sujeto de intervención posibilidades de adecuación a nuevos escenarios.

Estas circunstancias implican en principio una alteración de la vida cotidiana, su organización y sentido.

Las entrevistas signadas por relatos de historias de vida, biografías o acontecimientos significativos implican en sí mismas una forma de intervención, ya que permiten relacionar los sucesos del presente con una revisión del pasado, sumados a las diferentes formas de comprensión, incluso de resolución y cambio de las perspectivas de quienes son escuchados.

Además de abrir una posibilidad al conocimiento de los diferentes procesos institucionales, generando, en sí mismas caminos de reflexión social desde lo subjetivo.

De esta forma, el propio relato construye un escenario de intervención, y a su vez se transforma en su instrumento, especialmente, a partir de basarse en la experiencia de la persona.

El relato biográfico o "historia de vida" es básicamente un documento humano, un relato de experiencias: da cuenta de las acciones de un sujeto, grupo o comunidad en tanto participantes histórico-sociales de la vida social. Los relatos que se construyen en éstas se obtienen desde la propia experiencia, son construcciones de sentido, expresan imaginarios sociales y poseen  en sí mismos las claves de su interpretación. La biografía, no solo es relato, sino, también construcción de acontecimiento.

Asimismo, la intervención vincula historia y contexto, allí donde la palabra de ese otro implica una fuerte corriente de sentidos. La intervención en lo social está formada por otros relatos, que remiten a diferentes formas de comprender y explicar y que poseen una construcción histórica. En ese aspecto, la intervención -en tanto proceso- implica una revisión de las narrativas sociales en clave de biografías. Desde allí es posible pensar que intervenir es una forma de aprehender, asir, apropiarse, desde la relación social que se construye para, de ese modo, capturar el sentido, la historia que condicionó y cimentó la situación que generó la demanda.

Así, este proceso de reapropiación del pasado -como recuperación de la historia desde la singularidad del sujeto- se transforma en un espacio de conocimiento y transformación. Si todo discurso, es una forma de situarse, incluso en aquellos que pretenden ser universales, desde la Intervención, se hace necesario que sean contextualizados y que se ubiquen en una realidad definida.

Indagar, analizar y conocer acerca de la “situación” de la demanda desde el discurso de ese Otro con el cual el Trabajo Social lleva adelante sus acciones de intervención, muestra una forma posible de recuperar prácticas y reconstruirlas en relación a las problemáticas actuales, indagar acerca de la construcción de sentidos, efectos y posibilidades que conlleva una ruptura biográfica, en tanto sinónimo de alteración de un orden.

La mirada a lo micro social no implica dejar de lado lo macro social, sino que intenta construir un marco metodológico que permita dar cuenta de la singularidad, y que pueda esencialmente desarrollar dispositivos de intervención que aproximen posibilidades de respuesta en un mundo fuertemente fragmentado. De ahí la importancia renovada que cobran los estudios de caso, la elaboración de historias sociales, ahora desde una mirada biográfica.

4.8 Discriminación, estereotipos y estigmatización.

La discriminación puede ser entendida como una acción individual, grupal o colectiva  que logra  producir  una  situación en la que una persona o grupo social es privada de algún derecho o tratada de forma injusta por causa de su raza, edad, orientación sexual, religión, ideología, discapacidad, origen social o nivel socioeconómico. La discriminación genera un impacto que se inscribe en la subjetividad y se expresa en las relaciones sociales. Sus efectos son sociales y culturales, como así también su construcción. La discriminación implica una conducta social donde básicamente se le niegan a individuos o grupos humanos el acceso a Derechos, Bienes o Servicios. La discriminación se construye desde estereotipos y prejuicios.

Por otro lado, los estereotipos simplifican y ordenan desde el prejuicio el contexto social, generando una forma de comprensión y explicación del mismo, a través de la construcción de diferentes formas de identidad y pertenencia. Como conducta social, la discriminación;  facilita la identidad social e integración grupal y el consenso a través de códigos sociales que se cimientan desde el estereotipo y el prejuicio. El conocimiento de la construcción de estereotipos puede ser útil para entender los procesos de discriminación social. De esta manera, el estereotipo es un proceso de categorización social, pudiendo actuar como componente cognitivo que canaliza supuestos  basados en el prejuicio y la discriminación. A su vez, éste, tiene un valor funcional y adaptativo. Un estereotipo, básicamente, consiste en una imagen estructurada y aceptada por un grupo de personas  como representativa de un determinado colectivo social. Esta imagen se forma a partir de una serie de concepciones sobre las características generalizadas de los miembros de esa comunidad. El estereotipo, se construye a  través  de creencias, representaciones, imaginarios sobre los atributos que caracterizan a un grupo social y sobre las que hay un acuerdo básico. En definitiva un Estereotipo es producto de una serie de creencias en relación con una determinada categoría social. El prejuicio, de esta manera, se elabora desde una sucesión de afirmaciones con una orientación y evaluación negativa con relación a una categoría social, mientras que  la Discriminación implica un comportamiento derivado del prejuicio. Pudiéndose entender como consecuencia, la Estigmatización es producto de una condición, atributo, rasgo o comportamiento que hace que la persona portadora sea incluida en una categoría social hacia cuyos miembros se genera una respuesta negativa. De esta forma, puede entenderse como un atributo o característica que hace que una persona sea considerada como parte de un grupo inferior, no aceptado o negativo. Para E. Goffman (1982) el Estigma, se relaciona con la situación del individuo inhabilitado para una plena aceptación social. Desde la tradición griega, la noción de Estigma remite a signos corporales vinculados con lo maligno, lo inhabitual, generando una especie de señal que daba cuenta de la situación moral de quienes lo portaban. Estigma, de esta manera es sinónimo de desacreditación. El Estigma articula la relación entre el estereotipo y el prejuicio, justificando la discriminación. Esta se funda en lo corporal, lo cultural, la conducta de la persona o su condición social. Según este autor, la estigmatización de una persona le quita rasgos de humanidad, retroalimentando la acción de discriminación desde una posición “fundada”.

   4.9 Lazo Social    

"El individuo siempre fue comunidad"

Enrique Dussel

El lazo social, puede ser definido como un observable de la interacción de las relaciones sociales informales a nivel de parentesco, vecindad, trabajo, recreación y amistad. Esta construcción de interacciones se realiza y  expresa en el espacio de la vida cotidiana.

A su vez,  el  lazo Social  se constituye desde la transmisión  de pautas culturales, formas de codificación, comprensión y explicación de los problemas sociales.

El lazo social se compone de efectos recíprocos. Estos se producen por motivaciones de orden socio cultural. El lazo social se sostiene también en la intersubjetividad, de esta forma,  se presenta como  un factor de integración a nivel territorial  institucional y micro social. En principio, sus características fundamentales son, el intercambio y la reciprocidad,  su constitución desde lo material y lo simbólico, como consecuencia de los procesos de interacción que se construyen a través de él, se convierte en un generador de pertenencia e identidad.

El lazo social ubica al sujeto en una trama social que, en principio lo construye desde  una producción social e histórica, desde la que surge una complejidad en la cual se entretejen vínculos y relaciones sociales que pueden explicarse como “tramas sociales”.

Las tramas sociales pueden ser entendidas como  un relato que ordena de una manera singular la multiplicidad de conexiones y relaciones que  cambian y se deslizan en los lazos sociales. Desde las diferentes interacciones que transitan a través de los lazos sociales se puede observar la construcción de diferentes formas de subjetividad desde una perspectiva situada, en contexto y atravesada por factores de orden social y cultural.

En otras palabras, la subjetividad se encuentra condicionada histórica y socialmente, pero ésta, se constituye como tal en procesos de interacción. También, el lazo social puede ser entendido como una relación que se caracteriza por su condición de  multiplicador  de interacciones intrincadas, a veces superficialmente incomprensibles y cambiantes. El lazo social se presenta como un canal donde transcurren múltiples y complejas interacciones y conexiones. A su vez, el lazo social, se presenta  como una  forma de reparación  de  la necesidad de  sociabilidad.

El lazo social, también construye  diferentes formas de lenguaje y puede entenderse como aquello que “anuda” es decir, genera vínculos entre el yo y los otros, también nos sujeta a una genealogía <historia>, que nos precede.

Por otra parte, el lazo social, propone una forma de relación entre el sujeto y el mundo social que puede ser analizada, leída, estudiada. De esta manera, Lo Social se construye desde el lazo, es decir, existe en la medida que haya reciprocidad, pertenenacia y sentido de identidad.

                                                                                   

5 Algunas Conclusiones.

Las Pericias Sociales pueden ser entendidas como una forma de narrativa. Esto implica, escribir, traducir e interpretar, desde circunstancias atravesadas por componentes objetivos y subjetivos.

La escritura como tal, también implica una interpelación a quien escribe y construye diferentes formas de impacto en la subjetividad de quien lee.

Escribir requiere entrelazar singularmente distintos  contenidos y  desde allí, organizar su exposición de manera organizada y sistematizada a través de los “puntos de pericia” que le confieren una particularidad a esa forma de narrativa.

Expresa desde su estructura, formas de explicación a través del análisis y entrecruzamiento de  las relaciones causales que dan cuenta de un hecho y también, construye formas de comprensión que se visibilizan a través de la expresión de los significados. 

A su vez el registro dentro del campo profesional del Trabajo Social expresa inferencias, afirmaciones que se elaboran desde una determinada posición que inevitablemente debe ser sustentada a través de la aplicación de  marcos teóricos y categorías de análisis. De ahí que, en este texto le hayamos conferido relevancia a algunas de éstas últimas.

Escribimos en contexto, así el registro implica un diálogo con este en pasado, presente y también de manera prospectiva.

 

Bibliografía:

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  Bourdieu, Pierre. Wacquant Louis,Una invitación a la sociología reflexiva. Editorial Siglo XXI. Nuenos Aires. 2005

  Bury, M. Illness narratives: fact or fiction. En Sociology of Health and Illness v. 23 n. 3, p. 263–285, 2001.                    

Carballeda, Alfredo. Lo histórico, lo Teórico y lo Metodológico. Ediciones Margen. Buenos Aires. 2019

Carballeda, Alfredo. El Registro, la Palabra, La Mirada y la Escucha. Espacio Editorial. Buenos Aires 2018.

Dubet, Francoise. Repensando la Justicia Social. (2015)

Putnam, Robert D. (2000). Bowling Alone: ​​The Collapse and Revival of American Community . Nueva York: Simon & Schuster.

Ferrara, Floreal. Teoría Social y Salud. Editorial Catálogos. Buenos Aires. 1985

Foucault, Michel. Vigilar y Castigar Editorial Siglo XXI. Buenos Aires.1979.

Foucault, Michel. La Verdad y las formas jurídicas. Editorial Gedisa. Barcelona. 1982.

Goffman, Erving. Estigma, la identidad deteriorada. Editorial Amorrortu. Buenos Aires.1982.

Goffman, Erving. (1970), Internados, Buenos Aires, Amorrortu

Grimberg, Mabel. Narrativas del cuerpo. Experiencia cotidiana y género en personas que viven con VIH. En Cuadernos de Antropología Social n. 17, pp. 79–99, 2003.

Kant, Emanuel. Fundamentación de la metafísica de las costumbres, cap. 2 (Espasa Calpe, Madrid 1994, p. 120-121)

 

Osorio Carranza,Rosa María . El significado del diagnóstico en la trayectoria del enfermo reumático: De la incertidumbre a la disrupción biográfica. Revista Salud Colectiva. 2017;13 (2):211-223

Quintero Rondón, A. P. & Rojas Betancur, H. M. (2015). El embarazo a temprana edad, un análisis desde la perspectiva de madres adolescentes. Revista Virtual Universidad Católica del Norte, 44, 222-237.Recuperado de http://revistavirtual.ucn.edu.co/index.php/RevistaUCN/article/view/626/1161



[1]  La  accesibilidad es presentada en general a través de  cuatro dimensiones; no discriminación, accesibilidad física, accesibilidad económica y acceso a la información. Para Ferrara (1985) la accesibilidad tiene las siguientes dimensiones; geográfica,  sociocultural, económica y administrativa.

 

 

[2]  la irrupción de una condición indeseable, produce una “ruptura biográfica” que perturba el sistema de seguridad básico sobre el que se apoya el funcionamiento en la vida cotidiana, lo que afecta todos los órdenes de la experiencia: relaciones, identidades, percepción del cuerpo, acceso a recursos, temporalidad, etc. (Bury, 1982).

 

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