El Crucero Acorazado "9 de julio", regresaba de acompañar a su México natal a los restos del poeta Amado Nervo, muerto en Montevideo.
La nave de guerra argentina hizo escala en Santo Domingo, capital de la República Dominicana. En esos tiempos el país se hallaba ocupado por una intervención norteamericana. Ondeando en la fortaleza que domina el puerto, la bandera de las barras y las estrellas.
El Capitán del barco telegrafía a Buenos Aires, pidiendo instrucciones de como debía proceder. Y el Presidente Hipólito Yrigoyen envía la respuesta.
El Crucero que lleva el nombre de la fecha de nuestra Independencia Nacional, enarbola en su mástil mayor la Bandera de la República Dominicana y la saluda con veintiún cañonazos, despreciando la enseña del invasor.
El pueblo dominicano al ver la actitud de aquellos marinos argentinos, arma con jirones de trapos la bandera de su nación y corre al puerto a recibir a aquel buque que les ha devuelto aunque sea por un rato, su honra y dignidad. Grandes homenajes recibieron aquellos hombres argentinos que sólo supieron responder a las más altas tradiciones de Libertad e Independencia que siempre han caracterizado al Pueblo de la Nación Argentina.
De aquel lejano 13 de enero de 1920, hoy se cumplen 103 años.
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