lunes, 22 de mayo de 2023

Geopolítica de la Cuestión Social Por: Alfredo Juan Manuel Carballeda

 

 1-        Cuando la riqueza genera pobreza

Desde hace siglos, coincidiendo con la expansión Europea hacia todo el planeta, la distribución de la riqueza a nivel mundial se fue orientando a determinados sectores sociales, geográficos, países y regiones, logrando construir una forma de desigualdad que posee tres factores clave; el saqueo de las riquezas naturales, el beneficio de un sector minoritario de la población y una serie de consecuencias que estarían llevando al planeta a un holocausto ecológico.

Es frecuente que esa desigualdad forzada, impuesta, y fundamentalmente injusta, se explique  a partir de conceptos como globalización, fluctuaciones de mercado, división internacional del trabajo e incluso desde la incapacidad de nuestras naciones de poder llevar adelante sus propios procesos de crecimiento. “A la civilización europea contemporánea—que alcanzó su apogeo por la expansión del horizonte geográfico del mundo, después del siglo XVI, y por la economía colonial que le siguió— de ningún modo le convenía divulgar, en su mundo de aparente esplendor, la desagradable tragedia del hambre, producto —en gran parte— de su colonialismo deshumanizado. Producto, ante todo, de la inhumana explotación de las riquezas coloniales por procesos de economía devastadora, de monocultivo y de latifundio, que permitían la obtención, a precios extremadamente bajos, de las materias primas indispensables para su industrialismo próspero. (Josué de Castro: 1955)

En el caso de nuestro continente, a partir de la conquista, la irrupción de los extraños que llegaron  generó una geografía de la desigualdad que involucra, no solo diferencias a nivel de cada región o país, sino, también a nivel mundial. Además de provocar por diferentes razones una hecatombe demográfica en los pueblos originarios, que se estima en que  pasaron de cien millones de habitantes en el siglo XV a diez millones en el siglo XVI.[1] La conquista enriqueció a los vencedores dando un impulso inesperado al naciente capitalismo, especialmente a partir de los cientos de toneladas de oro y plata que fueron extraídos de las minas de Guanajuato y Potosí. Comenzando a crear una Geopolítica de la desigualdad.

Hasta la actualidad, el resultado final de este proceso de más de 500 años es, prácticamente, un Norte enriquecido y un Sur pobre.

De esta forma, los mejores índices de nutrición, vivienda, infraestructura, salud, protección social etc., se organizan y distribuyen según factores de Poder Militar, Económico y Estratégico en gran escala y igualmente en pequeño grado. También, la riqueza se distribuye de manera desigual, beneficiando a las oligarquías de los países sometidos, éstas, en general son socias y comparten intereses económicos, políticos y culturales con los países, regiones y poderes económicos dominantes a nivel mundial.

Además, en cada oportunidad donde esto se revierte o se intenta cambiar, surgen, diferentes formas de intervenciones económicas, militares, bloqueos, injerencias de empresas multinacionales, monopolios e intereses de los  países más  poderosos y con mejores indicadores sociales que, desde lo económico, estratégico y militar intentan revertir esos procesos. 

De esta forma, llegamos en la actualidad a datos socio económicos, inconcebibles e impensados hasta no hace mucho tiempo. Por ejemplo, según el Banco Mundial, el 1% de la población del planeta posee más del doble de la riqueza de 6900 millones de personas o, que en la actualidad uno de cada cinco niños no posee, ni tienen perspectivas de tener ningún tipo de escolarización.[2] De esta forma, el resultado es paradójico, las regiones más ricas del planeta suelen ser las más saqueadas y donde existen los mayores índices de desigualdad y extrema pobreza. Así, los países y regiones más ricos desde sus recursos naturales se transforman en las más pobres del planeta.

2-Algunas perspectivas desde la noción de “Cuestión Social”

Es posible conceptualizar la noción de “Cuestión Social” como; un conjunto de acontecimientos y circunstancias que generan una serie de consecuencias y manifestaciones que expresan distintas formas de desintegración y fragmentación social a través de rupturas y trama de redes de sociabilidad y protección que generan y se enuncian como problemas sociales.

Desde este aspecto, la cuestión social, analizada a partir una perspectiva americana,  muestra diferentes marcas signadas por una serie de factores geopolíticos, es decir, por una sucesión de correlaciones que articulan elementos geográficos, económicos y sociales, que son atravesados por disímiles formas de expresión del poder global, especialmente, en su manifestación coercitiva desde lo económico y militar.

A partir de la conquista, los pueblos originarios de este continente fueron y aún son llevados a diferentes procesos de desintegración de sus formas de sociabilidad, ruptura de su sistema de creencias, imposición de religiosidades ajenas, alteración de su estructura cultural, familiar, organización social y económica.

A su vez, desde la conquista y durante siglos se impuso un sistema de esclavitud que se basó en el trasplante masivo de poblaciones capturadas en otro continente (África) y de poblaciones autóctonas a través, por ejemplo, de la “Encomienda”, conformándose como una suerte de esclavización con motivos religiosos.

También desde la conquista se impusieron formatos de familia, papeles dentro de la misma y roles de género que no coincidían con los que tenían quienes fueron sometidos. En pocas palabras, la conquista construyó una nueva forma de lo que hoy denominamos cuestión social a través de más y nuevos problemas que abarcaban la sociabilidad, la convivencia, la crianza, las enfermedades y sus posibilidades de cura. Pero, el origen de ésta se vincula también con una serie de elementos geopolíticos, que se relacionan con los diferentes factores de poder económico que surgen a partir del siglo XVI.

Por otra parte, el término geopolítica posee una importante connotación estratégica, incluso militar. En ese aspecto, puede ser leía la correlación entre esta y la cuestión social. Por ejemplo, a partir de estrategias y necesidades geopolíticas europeas se produjeron una serie de intervenciones militares, económicas y políticas en América que le dieron diferentes formas a la cuestión social americana desde sus inicios hasta la actualidad.

Es posible estudiar desde los instrumentos que se aportan a partir este campo de conocimiento, el sentido de  los movimientos militares de la conquista y las estrategias de poder y dominación posteriores a ésta, desde donde se constituyeron diferentes formas de colonización.

Así, la estrategia geopolítica se transforma en una necesidad, primero de España para obtener minerales y materias primas, que son vitales para su expansión y luego sobrevivencia, pero también de Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda con diferentes horizontes socioeconómicos, pero con un común denominador; el saqueo y la implantación de oligarquías favorables a sus intereses.

Esas políticas de extracción de minerales, recursos naturales y hasta la compra y venta de esclavos generaron; movimientos poblacionales, sometimiento y opresión además de nuevas formas de agresión y padecimiento en los conquistados.

A su vez, es sabido que, sin las riquezas extraídas de América, es poco probable que se hubiese desarrollado la Revolución Industrial europea.  

3-Una mirada a la Geopolítica de la cuestión social desde lo cultural.

La construcción de sentido común, puede ser entendida como el producto de una serie de fenómenos donde, desde enfoques dominantes, se van elaborando diferentes formas de subjetividad, simbolización y pautas de convivencia. Desde allí se constituyen sentidos, formas de codificación y creencias.

Así, por ejemplo, el neoliberalismo se transformó en una ideología hegemónica, desde hace décadas, cimentando desde el sentido común, la naturalización y legitimación de sus bases más elementales. Naturalizando la desigualdad, haciendo retornar a la filantropía, tensionando lo colectivo con lo individual desde la meritocracia. De esa estrategia surgieron sociedades fuertemente competitivas, violentas y fragmentadas.

Esa legitimación, también implica un posicionamiento geopolítico, dado que si bien, la aplicación de políticas neoliberales generó una serie de inconvenientes a nivel mundial, sus efectos se hacen más evidentes y dolorosos en determinadas regiones y países del planeta.

Quizás, la elaboración de los aspectos socioculturales, ligados a la construcción de subjetividad, se relacione con las dificultades que existen en nuestros países de “ponerse fuera” del pensamiento euro céntrico, es decir salirse del mismo, situarse desde otro lugar, en otras palabras; pensar desde América. Acaso, desde allí,  pase por la posibilidad de darnos la oportunidad de no negarnos a nosotros mismos utilizando categorías de análisis, esquemas de pensamiento, epistemologías que esencialmente nos niegan o nos ubican en el lugar de lo subalterno, lo imposible, la inferioridad.

Asimismo, construyendo categorías que nos permitan analizar los efectos de la desigualdad a partir de la fragmentación de nuestras sociedades, la construcción de la otredad como amenaza y la consecuente ruptura de los lazos sociales. Además, del impacto singular de los discursos de odio que se construyen y nos atraviesan , muchas veces intentando otorgar sentidos y formas de comprensión y explicación a los problemas sociales que surgen o se proponen, también, desde estrategias geopolíticas.

Tal vez, desde un pensar Situado, periférico, centrado en la otredad, sea posible salir de la modalidad binaria de reflexión que impone el eurocentrismo, esa forma de razonamiento que divide humanidad y naturaleza, cuerpo y mente, bien y mal, y define desde parámetros arbitrarios lo normal y lo patológico

4-La distribución geográfica de la pobreza en un mundo donde los ricos son cada vez más ricos.

Aproximadamente, a partir de datos del Banco Mundial, en 2021, el 10% más rico de la población del planeta se apropió del 76% de la riqueza.

A su vez, el 50% más pobre solo posee el 2% de la riqueza. Esto se gesta a partir de que el 1% más rico acumuló el 38% del crecimiento de la riqueza mundial entre 1995 y 2021. Por otra parte, el 50% más pobre solo obtuvo el 2% de la misma.

La distribución de la riqueza también varía mucho según la región. América Latina, tiene la mayor brecha entre el 10% superior, que controla el 77% de la riqueza, y el 50% inferior, que posee un escaso 1%.Contrariamente, Europa tiene la menor brecha. El 10% superior posee el 58% de la riqueza total, frente al 4% del 50% inferior.

En Europa, donde, la brecha es mucho menor que en América Latina, lo que sobresale es la presencia del Estado a través de servicios públicos, subsidios y otras formas de transferencia. Contrariamente, en América Latina, ese tipo de políticas se fue recortando paulatinamente desde hace décadas. En nuestro  continente, en nombre de la eficiencia, la operatividad de los “mercados” y la aplicación de postulados neoliberales, el Estado fue demonizado, sacado de la escena desde una discursividad que lo ubica en el lugar de la ineficiencia y la corrupción. Paradojalmente, tanto en Europa como en los Estados Unidos, se multiplican las denuncias de corrupción,  de, des manejo del Estado que, en la actualidad genera una fuerte crisis de legitimidad, casi de la misma manera que en América Latina.

Aún así, en Europa la presencia del Estado persiste y organiza de manera más equitativa la distribución de la riqueza, generando mejores niveles de vida que los de nuestro continente.

 Aquí, la “igualdad de oportunidades”, por encima de la Igualdad de Posiciones lograda con intervencionismo estatal, se encuentra sub valorada, criticada a partir de las sociedades de mercados y  recetas de fracasados profetas del neoliberalismo que se impusieron en la mayoría de los casos a partir de  Golpes Militares que además de terrorismo de Estado, ligaron, por la fuerza, a nuestras economías a empréstitos impagables, a un reordenamiento que destruyó aparatos productivos, posibilidades de protección social y crecimiento de la desigualdad.

Todos los intentos que se desarrollaron, luego de la recuperación democrática en Argentina, por ejemplo, lograron en pocos casos revertir parte de la situación pero nunca, generar los indicadores socio económicos que se tenían antes de la emergencia de las Dictaduras Cívico Militares. 

Tal vez, desde ese uso de la fuerza y la construcción de la desigualdad pueda expresarse desde el desmantelamiento de lo público que impusieron las políticas neoliberales a nivel mundial, y su singularidad en América Latina.  Allí tendríamos otra explicación posible del sesgo geopolítico que le da forma a la cuestión social en nuestros países.

Es decir,  el endeudamiento que se generó, las presiones de organismos internacionales y la imposición de una división internacional del trabajo, crearon una transferencia de divisas y valores de  manera similar  que la que se construyó a partir de la conquista y fue generando diferentes formas de sumisión a través de los siglos, siempre con  la complicidad de las oligarquías vernáculas, que no dejaron de acrecentar sus ingresos. Éstas, se oponen a ser controladas económicamente por los Estados, instaurando, muchas veces, movimientos y golpes militares, “corridas” de mercado y múltiples formas de presión a los diferentes intentos de generar políticas redistributivas, manejando los medios de comunicación, y parte del discurso académico.

5-Los argumentos hegemónicos de la profundización de la desigualdad. La crisis del pensamiento Ilustrado.

El nuevo orden mundial que se construye a partir de la década de los noventa del siglo XX, funda una nueva distribución de la pobreza y concentración de la riqueza. Este, se fue gestando a partir  de diferentes construcciones  discursivas, originadas en el pensamiento conservador, basadas en general en la idea de que quienes son asistidos por el Estado son privilegiados que viven a expensas de los más ricos. De esta forma surgió un ataque sistemático a la noción de Justicia Social, la intervención del Estado y se propuso el desmantelamiento de la sociedad, negando su existencia, su capacidad de cohesión, proponiendo una idea de libertad que traspasa todo límite posible, haciéndola así paradojalmente insostenible y opresiva.  

Así, quizás se logró fracturar las sociedades victimizando a los más poderosos y poniendo en el lugar de la inmoralidad a las víctimas de las distribuciones desiguales de la riqueza.

La pobreza y la desigualdad, fueron puestas en el lugar de la inmoralidad, la corrupción. De la misma manera se construyó la idea de que los países expoliados por ese nuevo orden mundial: son víctimas de sus propios sistemas de corrupción política. Dejándose de lado así todos los factores, externos que construyeron más de quinientos años de expoliación. De la misma manera que los pobres, los países y regiones de la desigualdad, son mostrados como culpables y responsables morales de los que les acontece.

 Por otro lado, al negar la sociedad, poniendo la centralidad en la lógica de mercado, desarmando, desde la mirada occidental moderna la asociación entre los conceptos de Igualdad, Libertad y Fraternidad se ratificó la lógica injusta y violenta de ese nuevo orden. Es decir, desarticulando la idea que se  apoya en que cuanto más Igualdad, se conseguirá más Libertad y más Fraternidad.

Esas palabras quedaron flotando en un mar sin sentido e, incluso se hicieron contradictorias. Así en la construcción subjetiva que realiza el neoliberalismo la Libertad puede ser afectada por la Igualdad y la Fraternidad, se transforma solo en una estrategia para lograr, según la oportunidad, un mejor posicionamiento en el mercado.

Una geopolítica de la cuestión social, tal vez permita visibilizar la trampa neoliberal, el camino de desolaciones y ausencias  que propone y la génesis de un odio que muchas veces surge como producto de la frustración que la cultura que habitamos genera y en las últimas décadas, multiplica, marcando un camino definido hacia la autodestrucción.

Tal vez, América sea una salida, una posibilidad, una opción parta pensar desde diferentes perspectivas aquello que parece como inminente final de una civilización que se construyó desde el dolor y la opresión.

 

 

 

Bibliografía

Brown, Wendy. En las Ruinas del neoliberalismo. Editorial Tint y Limón. Buenos Aires. 2020

Carballeda, Alfredo J. La Subjetividad como terreno de disputa. Editortial Margen.2022.

De Castro, Josué Geopolítica del hambre : ensayo sobre los problemas de la alimentación y la población del mundo / Josué De Castro ; prólogo de Ana Jaramillo. - 1a ed revisada. - Remedios de Escalada: De la UNLa - Universidad Nacional de Lanús, 2019.

Dubet, Francois. Repensar la Justicia Social. Editorial Siglo XXI . Buenos Aires. 2014

Khol, Alejandro. La Salud de nuestra América. Prometeo Libros. Buenos Aires.2018

Pobreza y prosperidad compartida 2022: Corregir el rumbo. ©http://hdl.handle.net/10986/37739"Banco Mundial. 2022. Washington, DC : Banco Mundial. Licencia: CC BY 3.0 IGO



[1] Khol, Alejandro. La salud de nuestra América.

[2]"Pobreza y prosperidad compartida 2022: Corregir el rumbo. © http://hdl.handle.net/10986/37739"Banco Mundial. 2022. Washington, DC : Banco Mundial. Licencia: CC BY 3.0 IGO





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