El 27 de enero de 1923, cuando el general Héctor Benigno Varela salía de su casa de Buenos Aires en Fitz Roy 2461, el anarquista alemán Kurt Gustav Wilckens le arrojó una bomba y le pegó cinco tiros. Varela, apodado “el carnicero de la Patagonia”, había sido el principal responsable de los asesinatos de cientos de peones rurales en las Huelgas de Santa Cruz de 1921. Los jornaleros, que se habían atrevido a protestar por las terribles condiciones de trabajo que les imponían los grandes terratenientes (los Menéndez-Behety, los Braun, las compañías ganaderas británicas, etc.), fueron fusilados sin juicio previo, obligados a cavar sus propias tumbas, en uno de los asesinatos en masa más terribles y cobardes de la Historia. Wilckens justificará su acto declarando: “No fue venganza; yo no vi en Varela al insignificante oficial. No, él lo era todo en la Patagonia: gobierno, juez, verdugo y sepulturero”.
lunes, 29 de enero de 2024
Varela
El 27 de enero de 1923, cuando el general Héctor Benigno Varela salía de su casa de Buenos Aires en Fitz Roy 2461, el anarquista alemán Kurt Gustav Wilckens le arrojó una bomba y le pegó cinco tiros. Varela, apodado “el carnicero de la Patagonia”, había sido el principal responsable de los asesinatos de cientos de peones rurales en las Huelgas de Santa Cruz de 1921. Los jornaleros, que se habían atrevido a protestar por las terribles condiciones de trabajo que les imponían los grandes terratenientes (los Menéndez-Behety, los Braun, las compañías ganaderas británicas, etc.), fueron fusilados sin juicio previo, obligados a cavar sus propias tumbas, en uno de los asesinatos en masa más terribles y cobardes de la Historia. Wilckens justificará su acto declarando: “No fue venganza; yo no vi en Varela al insignificante oficial. No, él lo era todo en la Patagonia: gobierno, juez, verdugo y sepulturero”.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario