domingo, 28 de agosto de 2022

Las Sombras. Capítulos 6 y 7 Por Alfredo J. M. Carballeda

Capítulo 6

La Placa y el Acta.
1 de Noviembre de 1955.
Hoy nos reunimos en la casa de Francisco Todos estuvimos de acuerdo en que había que rescatar esos papeles y la placa, así comenzamos a trazar un plan. No podemos ser más que tres dijo G. Entramos de noche, José se encarga de conseguir una copia de la llave de la oficina del director (hay un compañero en otro sector del hospital que está dispuesto a colaborar). Antes debemos asegurarnos que no esté trabajando para la policía. A. le va a hacer un seguimiento durante tres o cuatro días. Si se confirma que es un compañero seguimos adelante con el plan. José conoce muy bien el despacho, durante el gobierno del General era delegado de los enfermeros y se reunían todas las semanas allí. Estamos pensando que lo mejor es entrar por la guardia, simular una situación de emergencia y desde allí pasar al edificio de la dirección. Son más de cien metros de parque, la ventaja es que no está muy iluminado, el problema es que hay soldados apostados en diferentes lugares del parque. José hace guardias, lo que le permite recorrer todo el hospital y hacer un mapa de los lugares donde se ubican los soldados. El día del operativo José no va a estar de guardia. Sería muy evidente, Algunos lo conocen y lo pueden marcar, por más que desde la Revolución no deja de hablar mal del peronismo y la dictadura hay, quienes sospechan de él. Discutimos que vamos a hacer con la Placa, donde esconderla, a P se le ocurrió que la mejor forma de ocultarla es que quede a la vista…La idea la sacó de un cuento de Edgard A. Poe; “La carta robada”. Es medio raro el planteo pero, posible. Si nos descubren con la Placa estamos muertos o presos, es muy pesada y donde la dejemos comprometemos a los que la tengan. El compañero que nos va a hacer la llave tendría una respuesta posible. Ponerla debajo de la nueva. La reinauguración del hospital con el nombre “Mariano Castex” será la semana próxima, la idea es ponerla debajo de la nueva, la loza va a estar preparada para la nueva placa, así queda la verdadera en el lugar donde nunca debió salir, pero un poco más atrás.
Capítulo 7
El libro con la firma de Evita y la Placa escondida.
2 de Noviembre de 1955.
Salimos todos de la pensión donde vive José. Éramos cinco. De acuerdo al plan que trazamos había que ingresar al Hospital de noche. A mí me tocó hacer un mapa con los datos que me había dado José. No me siento muy bien, no sé si es una gripe o la angustia y el miedo que atraviesan mi cuerpo. Las noticias son cada vez más desalentadoras, esperábamos una reacción popular y está ocurriendo lo contrario. Mucha gente festeja que el peronismo no esté más en el gobierno, otros se resignan y empiezan a tener culpa de todos los derechos que habían adquirido con el General. Me siento solo, no sé cómo transmitir lo que me pasa, no tengo con quien hablarlo, no quiero meterle más miedo a D. Frente a los compañeros me cuesta simular, tengo la sensación de que si comparto lo que me pasa puedo entristecerlos aún más o, hacer que desistamos de lo que estamos intentando hacer. A veces pienso que muchos que no nos conocemos, en los colectivos, el subterráneo, los cafés, la calle; nos hablamos en un lenguaje nuevo. Intercambiamos miradas en la calle, en los bares, sin atrevernos a decir que pensamos de lo que está pasando. Ahora, nos damos cuenta que también lograron sembrar una forma de odio que se fue acumulando, y no supimos percibir y que tal vez nosotros, sin saberlo fomentamos. Los tres últimos años luego de la muerte de Evita, se fueron construyendo como dos mundos paralelos que cada vez estaban más enfrentados.

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