Por:
Alfredo J. M. Carballeda
Los tres contrasentidos sobre el deseo son, relacionarlo con la
carencia o con la ley; como una realidad natural o espontánea; con el placer o
incluso y sobre todo con la fiesta. El deseo siempre está agenciado maquinado,
en un plano de inmanencia o de composición que debe construirse al mismo tiempo
que el deseo agencia y maquina.
Giles Delleuze
Una mirada desde la Intervención
en lo social.
La Intervención en lo Social se nos presenta como un lugar de construcción de conocimiento que no es reconocido con frecuencia. En la Intervención el problema social, lo que se presenta en el lugar de la demanda, interpela, hace pregunta, dialoga siempre con diferentes formas de saber pre construido. En otras palabras, la emergencia de lo que surge de la práctica interpela a la teoría, muchas veces la acorrala, la deja sin palabras, sin explicaciones. Ahí, la operación de quienes intervenimos frecuentemente sugiere apelar a otros campos de saber y construir desde allí nuevas preguntas. No se trata, tal vez de tener siempre la respuesta adecuada, se trata seguramente de la inscripción de la pregunta en nuestra subjetividad, en la búsqueda de otras conexiones y relaciones que Deleuze llama agenciamiento. Se conjuga de esa forma un proceso inverso que el que se propone en la construcción clásica de saber en la Ciencias Sociales. Desde allí, se pueden hacer visibles las lógicas que obturan y niegan las posibilidades de reconocer el hacer como una forma constitutiva y elemental del conocimiento.
Pero, el hacer, en clave de intervención en lo social implica algo más que una tecnología, ese momento de construcción de sentidos está atravesado por el deseo, por el choque o cruce de ideas y conceptos donde, a veces la chispa del conocimiento se produce.
Cuando intervenimos somos sujetos deseantes. Podemos entender el deseo como una producción social que se organiza mediante un juego de represiones y permisos.
Es posible pensar que no hay intervención sin deseo, el análisis de la misma pasa por su forma, su sentido, la visión ideológica que posee en la construcción de agenciamiento y marca su dirección. Así: “El deseo es revolucionario porque siempre quiere más conexiones y más agenciamientos.” Gilles Deleuze.
De esa forma, es posible pensar que existe una construcción de conocimiento asociada al deseo. Si lo pensamos como una categoría, también política, esta cuestión atravesará todos los componentes que conforman los dispositivos deseantes, generadores de deseo, construyendo también formas de saber que se imbrican en lo político, lo ideológico, lo cultural.
No reconocemos la existencia de neutralidad dentro de las Ciencias Sociales y menos aún si las pensamos desde una perspectiva descolonial. En ese aspecto, el deseo que implica descolonizar la subjetividad, parte de una afirmación básica que se apoya en los múltiples condicionamientos que implica habitar sociedades colonizadas desde lo político, lo económico y lo social. De ahí que la intervención implica inevitablemente la construcción de un conjunto, es decir, de un agenciamiento de diferentes componentes que se organizan y reconocen desde lo político y son sostenidos, apoyados y significados desde el deseo.
Así el deseo, tiene la posibilidad de desprenderse de la esfera de lo individual para ingresar dentro de lo colectivo, en forma de diálogo, encuentro, interpelación entre lo singular y lo social. De ahí también que la intervención no solo es social porque “hace”, se expresa en la sociedad, sino que también se construye desde lo social. En este juego de encuentro particular entre lo macro social y lo micro, construyen formas de subjetivación y también de posible deconstrucción. Tal vez, eso se trate la intervención en lo social.
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