lunes, 29 de julio de 2024

Uxmal. México.

 

Hace poco más de cinco siglos, los nativos de México dejaron de sentir orgullo; sus hijos y los hijos de sus hijos nunca supieron que sus abuelos habían construido una impresionante civilización...
Hoy, más de 500 años después de la llegada de aquellos hombres que poseían una extraña forma de ver el mundo, los mexicanos comienzan a descubrir cosas que durante décadas fueron omitidas en los libros de texto.
Hoy se sabe que los olmecas descubrieron el proceso de vulcanización 3500 años antes que Charles Goodyear, que Teotihuacan era más grande que la Roma Imperial, que Texcoco era una capital cultural del mundo nahua, una ciudad similar a Atenas para los griegos; se sabe que Tenochtitlán tenía 700 mil habitantes, es decir, era 16 veces más grande que Sevilla en esa época; también se sabe que la educación entre los nahuas comenzaba desde la niñez y que era obligatoria, pública y universal, a diferencia de los europeos, que solo educaban a los hijos de la nobleza.
Hoy sabemos que los mayas construyeron observatorios y diseñaron el único calendario de Venus en la antigüedad, y que en la ciudad de Ek Balam fundaron las escuelas de pintura más importantes de su cultura; se sabe que los wixarika y los rarámuri aprendieron a conectar su corazón y su pensamiento con la tierra y su esencia gracias a las plantas, y a evitar enfermedades físicas sanando primero la mente.
Hubo tantas guerras para imponer religión y costumbres o simplemente para conquistar nuestro territorio. Aquí ya había avances científicos, pero la historia la impone y la escribe el conquistador. Es hora de conocer realmente quiénes éramos antes de ser invadidos. Sabemos tanto que hoy es posible dejar atrás la creencia de que los europeos descubrieron un continente y que además lo civilizaron, porque como pueden apreciar, la civilización ya existía aquí.” — Carmelo Morales.




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