Recuerdo que llovía, que Buenos Aires se volvió gris,
Recuerdo que de pronto, todo se paralizó y al rato se siguió moviendo en un ritmo lento.
Recuerdo como la desazón y la tristeza se nos pegaba en el cuerpo.
Colectivamente solos, colectivamente tristes.
Recuerdo las noticias.
Recuerdo las lágrimas de mis padres.
Recuerdo ver a una Argentina que empezaba a oscurecerse.
Recuerdo que comenzábamos a saber algo del infierno que se venía.
Recuerdo las filas de personas en silencio bajo la lluvia.
Recuerdo como la lluvia se nos metía colectivamente en los cuerpos, atravesando los huesos y enfriando el alma.
Recuerdo como fuimos envueltos en una ausencia colectiva: Perón había muerto.

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