jueves, 30 de marzo de 2023

28 de Marzo de 1968 NACE LA "CGT DE LOS ARGENTINOS"

 

La CGT se fractura tras el Congreso Normalizador "Amado Olmos" en el que el dirigente gráfico Raimundo Ongaro es electo secretario general de la central obrera, mientras se retiran otros gremios que constituyen la "CGT de Azopardo". El sector de Ongaro conforma la "CGT de los Argentinos" y pasa a funcionar la sede de la Federación Gráfica Bonaerense. Pocos días después, la Central dará a conocer el "Programa del 1º de Mayo de 1968", que sigue los lineamientos de los históricos Congresos de La Falda, en 1957, y Huerta Grande, en 1962, de contenido claramente antiimperialista, anti monopólico y anti dictatorial. La CGT de los Argentinos, en la que confluyeron sindicalistas, agrupaciones estudiantiles, gremiales y políticas, tanto peronistas, como radicales, socialistas, comunistas y casi toda la amplia gama de la izquierda, sacerdotes del tercer mundo y diversos sectores socialcristianos, se convirtió en eje articulador de la resistencia contra la dictadura de Juan Carlos Onganía.
PROGRAMA DE LA CGT DE LOS ARGENTINOS DEL 1º DE MAYO
La historia del movimiento obrero, nuestra situación concreta como clase y la situación del país nos llevan a cuestionar el fundamento mismo de esta sociedad: la compraventa del trabajo y la propiedad privada de los medios de producción.
Afirmamos que el hombre vale por sí mismo, independientemente de su rendimiento.
No se puede ser un capital que rinde un interés, como ocurre en una sociedad regida por los monopolios dentro de la filosofía libreempresista.
El trabajo constituye una prolongación de la persona humana, que no debe comprarse ni venderse.
Toda compra o venta del trabajo es una forma de esclavitud.
La estructura capitalista del país, fundada en la absoluta propiedad privada de los medios de producción, no satisface sino que frustra las necesidades colectivas, no promueve sino que traba el desarrollo individual… Los trabajadores de nuestra patria, compenetrados del mensaje evangélico de que los bienes no son propiedad de los hombres sino que los hombres deben administrarlos para que satisfagan las necesidades comunes, proclamamos la necesidad de remover a fondo aquellas estructuras.
Para ello retomamos pronunciamientos ya históricos de la clase obrera argentina, a saber:
• La propiedad sólo debe existir en función social.
• Los trabajadores, auténticos creadores del patrimonio nacional, tenemos derecho a intervenir no sólo en la producción, sino en la administración de las empresas y la distribución de los bienes.
• Los sectores básicos de la economía pertenecen a la Nación. El comercio exterior, los bancos, el petróleo, la electricidad, la siderurgia y los frigoríficos
deben ser nacionalizados.
• Los compromisos financieros firmados a espaldas del pueblo no pueden ser reconocidos.
• Los monopolios que arruinan nuestra industria y que durante largos años nos han estado despojando, deben ser expulsados sin compensación de ninguna especie.
• Sólo una profunda reforma agraria, con las expropiaciones que ella requiera, puede efectivizar el postulado de que la tierra es de quien la trabaja.
• Los hijos de los obreros tienen los mismos derechos a todos los niveles de la educación que hoy gozan solamente los miembros de las clases privilegiadas.
Mensaje número 2:
La CGT no está con ningún golpe, mucho menos con un golpe liberal que suprima las últimas contradicciones aparentes del gobierno, encarame en su lugar a representantes aún más acérrimos de la libre entrega y termine de integrar el gabinete con abogados de los monopolios. No queremos cambiar un general por otro general, queremos cambiar un general por la voluntad del pueblo.
Mensaje Número 3:
No basta con quitarle un sindicato al colaboracionismo, hay que poner ese sindicato al servicio de la liberación nacional. Eso significa ponerlo en pie de lucha por la actualización de los salarios, la defensa de las conquistas, el cese de las intervenciones, pero también en pie de lucha contra el régimen y el imperialismo.
Mensaje número 4:
Convencidos de que la inmensa mayoría de los argentinos comparten este programa, nos oponemos a cualquier gobierno que no lo ponga en práctica.
Esto significa: a cualquier gobierno, surgido de elecciones, de un golpe o de la bola de cristal, pero absolutamente a cualquier gobierno que no lleve adelante el programa de los trabajadores.
Y ésta es la línea de la CGT.
La rigidez en el mantenimiento de estos principios no impedirá que los dirigentes de la CGT conduzcamos con energía, admitiendo críticas pero exigiendo hechos a cambio de las críticas, porque es deshonesto criticar cuando no se aporta nada; acudiendo a las bases pero exigiendo que haya bases detrás de los que acuden a nosotros; aceptando el apoyo de todos los sectores a que hemos convocado el Primero de Mayo, porque para eso los convocamos, pero sin abandonar jamás la conducción del proceso, respondiendo a cualquier interrogante legítimo de los trabajadores, pero no a los procedimientos inquisitoriales de los servicios de información y sus discípulos.
Sin temores ni tabúes, sin macartismos de un lado ni del otro, sin la demagogia, el oportunismo, las falsas virtudes y los acomodos de trastienda que de derrota en derrota condujeron a la clase trabajadora a su hora más amarga.
Los que no estaban de acuerdo, ya lo dijeron y se fueron a Azopardo. Los que estaban de acuerdo también lo dijeron y serán la vanguardia del pueblo.
Mayo de 1968






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