El 30 de marzo de 1982, la CGT ubicada en la calle Brasil del barrio de Constitución, conducida por Saúl Ubaldini y apoyada por las 62 Organizaciones Peronistas, convocaron a una jornada de protesta en todo el país. La columna de los trabajadores organizados con sus dirigentes a la cabeza llegaron a la histórica Plaza de Mayo, por Av. de Mayo hasta la 9 de julio, al ingresar se escuchaba las primeras consignas “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”. La marcha pretendía entregar un documento en Casa Rosada, firmado por la coordinadora de conformada por los movimientos sociales y partidos políticos, pidiendo el regreso del sistema democrático.
La columna de trabajadores y sectores juveniles de las organizaciones políticas existentes ingresaron a la plaza al grito de " el Pueblo Unido jamás será vencido", y "Se va a acabar, se va a acabar la dictadura militar".
Al finalizar la protesta los medios de comunicación daban la nomina de detenidos en los que figuraban el entonces secretario general de la CGT nacional, Saúl Ubaldini, y cinco integrantes de la comisión directiva; el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, junto a un grupo de madres de Plaza de Mayo. Las imágenes trascendieron adentro y afuera del país.

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