lunes, 8 de noviembre de 2021

La geopolítica del odio y el colonialismo del siglo XXI Por: Alfredo Carballeda

 

"No soporto ni su mirada de pez, ni su mala pronunciación"
Comentario de Virginia Wolf sobre Victoria Ocampo.
Para las oligarquías de América Latina, los pueblos somos extraños, inferiores, foráneos en nuestros propios países.
Así justifican su patética superioridad que no es más que triste y sangriento producto de saqueos, robos y traiciones.
Hoy, exaltan su desconocimiento, ostentan su riqueza y especialmente la capacidad que aprendieron de sus amos de generar odio y aliados momentáneos a quienes también desprecian.
Lograron enseñar a odiar lo propio, lo que no es una novedad, ya en el siglo XIX con la dicotomía inventada por el imperio británico, llamada civilización o barbarie, justificaron sus fortunas y exterminios a través del odio.
Estas oligarquías también son despreciadas y tratan todo el tiempo de rendir tributo a los verdaderos dueños de sus privilegios, no saben que nunca logran nada más que el desprecio de sus amos.
Odian, quizás porque son odiados por aquellos a los que rinden pleitesía todo el tiempo y, a pesar de todo los rechazan.
Nuevamente los imperios utilizan al odio como forma de dominación, generan de muchas maneras fracturas sociales, incertidumbres, malestares.
Su violencia tiene un límite: La Organización de los Pueblos a través de la memoria de saber no solo que se debe luchar , sino para qué se hace.

No hay comentarios:

Publicar un comentario